Sexto Mandamiento

I.  Cuál es el uso adecuado del sexo.
+    A la respuesta sobre ¿cómo determinar qué es lo correcto? Se le han dado en la Historia del Pensamiento tres grupos de respuestas:
1.    Acuerdo: Lo que hace que unas cosas sean buenas y otras malas es una convención entre los hombres.
2.    Diseño: hacer unas cosas nos lleva a ser mejores, a la felicidad, a esas cosas las llamamos buenas. Las cosas son buenas o malas: no convención.
3.    Dios: Dios ha prohibido unas cosas entonces esas cosas son malas.

+    ¿Cuál es la que coincide con el pensar cristiano? No es la tres: teísmo, voluntarismo. Dios no podría haber mandado mentir.
+    La moral cristiana se basa en que Dios ha creado el universo con un orden interno, y las acciones que siguen ese orden nos dan la felicidad y las que lo rompen nos la quitan. El hombre tiene que adherirse a este orden libremente.
+    Para saber cuál es el uso adecuado del sexo tenemos que determinar cuál es su orden interno y su finalidad., que es el siguiente:
+    La atracción sexual es un instinto que tiene el hombre como el hambre, el  sueño, el cansancio, la sed. Están puestos en nosotros para ayudarnos a hacer algunas funciones primarias como comer, beber. Si tuviéramos que hacer estas funciones sin instinto estaríamos siempre mal alimentados y agotados.
+    ¿Cuál es el sentido de la atracción sexual? El hombre, por su complejidad, necesita un período de maduración muy largo y delicado: necesita una familia a su alrededor por muchos años. Para que la familia sea estable se necesita un hombre y una mujer comprometidos a formar una comunidad. Esta decisión de casarse es extremadamente fuerte: supone perder la libertad que mucha gente acaba de ganar al salir de la adolescencia. Para ayudar a que la gente se case es que está la atracción sexual. Conclusión: esta es la finalidad de la atracción sexual: atraer a un hombre hacia una mujer para formar hijos en un matrimonio. Este es el uso del sexo que nos va a realizar que no va a hacer felices.
II. Casos concretos
+    Ya tenemos la regla general, ahora vamos a aplicarla a casos concretos.
+    La masturbación: ¿es pecado o es un movimiento natural del cuerpo? Usando la regla que hemos obtenido sale que la masturbación es un pecado peor que la fornicación ¿por qué? Es un uso más apartado del uso natural y bueno.
+    La homosexualidad. Para poder juzgar la moralidad de esto tenemos que distinguir entre 1)  sentir  y 2) consentir . Pudiera darse que algunas personas, por genética, sientan esta atracción: esto no es moralmente bueno ni malo, porque no ha intervenido la voluntad (con su libertad). Lo que sí es malo es consentir en esa atracción. Y en los actos a los que impulsa.
+    Castidad Matrimonial: dentro del matrimonio aplica la misma regla: es ilícito el uso del sexo fuera del matrimonio y orientado a la procreación. Las practicas anticonceptivas hacen que el acto conyugal sea solo para placer. Lo desvirtúa. Le quita la nobleza de un acto creador. Mete el egoísmo.

Quinto Mandamiento

+ Las preguntas que nos vamos a responder hoy son todas de mucha actaulidad y trascendencia: ¿se puede matar a un enfermo incurable y sufriente que lo está pidiendo? ¿se puede matar a un feto parta salvar a la mamá? ¿se puede matar en defensa propia?
+ Vamos a repasar los principios de la moral cristiana en este área. Todo parte de un principio general: Dios es el señor de la vida y solo él puede darla y quitarla. De aquí se derivan los principios que vamos a ver.
+ EUTANASIA: Aquellos cuya vida se encuentra disminuida o debilitada tienen derecho a un respeto especial, y deben ser atendidas para que lleven una vida tan normal como sea posible. La eutanasia es moralmente inaceptable, cualquiera que sean los motivos o los medios.
+ ¿Cuándo pueden ser interrumpidos los tratamientos a un paciente? 1) Cuando los tratamientos médicos son onerosos, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados. 2) Con esto no se pretende provocar la muerte: se acepta no poder impedirla.. 3) Las decisiones deben ser tomadas por el paciente, si tiene capacidad; y si no tiene capacidad, por los que tienen los derechos legales, respetando siempre la voluntad razonable y los intereses legítimos del paciente.

+ ¿Cuándo no pueden ser interrumpidos los tratamientos médicos a un enfermo terminal? No se pueden interrumpir los cuidados ordinarios debidos a una persona enferma. Esto incluye los analgésicos para aliviar sufrimientos, aunque estos analgésicos abrevien los días, si la muerte no es pretendida ni como fin ni como medio.
+ ABORTO: Si una mujer es violada y queda embarazada, )puede abortar? Si la vida empieza en el momento de la concepción y el derecho a la vida es de todo ser humano, entonces ese feto tiene derecho a vivir; un derecho más fuerte que el que tiene la mamá su tranquilidad. Luego podrá darlo en adopción. Porque después de nacer tiene un derecho a ser atendido, pero esto no tiene que hacerlo necesariamente la mamá. )Y si se sabe que el niño viene con una malformación o enfermedad hereditaria? Una persona enferma o retardada sigue teniendo derecho inviolable a la vida. Por esto un diagnóstico prenatal con miras a abortar si está enfermo, es ya un crimen.
+ Todo el mundo entiende que toda persona tiene derecho a la vida, pero no todos rechazan el aborto. Y es que la razón del aborto y la eutanasia no está en la razón, sino en la voluntad: a veces el aborto o la eutanasia es tremendamente conveniente: nos evita problemas y sufrimientos serios. Y esto nos nubla la razón. Pero la felicidad siempre está en la verdad.
+ Para que una sociedad funcione este respeto a los derechos inalienables debe estar reflejado en su ordenamiento jurídico: sino el Estado está desfavoreciendo a un grupo (los no nacidos o enfermos incurables) y esto hace que no pueda nunca alcanzar la justicia: el Estado se acaba degradando.

 

Iglesia y Estado: Cómo se deben relacionar

Cómo se deben relacionar la Iglesia y el Estado

Ago 2003

¿Hasta dónde puede la Iglesia intervenir en cuestiones del Estado? ¿Hasta dónde puede opinar sobre una ley? Las iglesias protestantes tradicionalmente dan a sus fieles orientaciones sobre los distintos candidatos e incluso sobre asuntos políticos como el status ¿Puede la Iglesia Católica opinar sobre un candidato? ¿Debe la Iglesia intervenir en dar soluciones concretas a problemas temporales como son los impuestos, las obras públicas, el status, etc.? ¿Puede la Iglesia oponerse al poder político legítimamente constituido? ¿Qué implica el principio de separación Iglesia Estado? Por siglos se vivía todo lo contrario, un identificación del Estado con la Religión. ¿Cómo surgió este principio, cuando? ¿Es lo mismo separar Iglesia y Estado que separar la religión del Estado? ¿Puede la Iglesia Católica se tratada como un estado más dentro de las Naciones Unidas?

La separación Iglesia Estado es un invento cristiano. Antes del Cristianismo el Estado era considerado sagrado, el Estado administraba el culto y los sacerdotes eran funcionarios. Esto se da en Japón y China, en todas las culturas mesopotámicas, en Egipto, en Grecia y en Roma..

Cuando apareció el cristianismo, Roma admitía que la gente practicara cualquier religión. ¿Porqué entonces proscribió el Cristianismo y lo persiguió con una saña inaudita? En las actas judiciales, el cargo de que se acusaba a los cristianos era de ateísmo. Porque la única condición que pedía Roma a las religiones particulares es que admitieran que el Estado Romano y el Emperador eran divinos. Y el cristianismo había sido fundado con otro principio: a Dios lo que es Dios y al César lo del César. El Cristianismo vino a cuestionar la constitución misma del mundo antiguo.

Según la doctrina de Cristo, en la tierra hay dos poderes: la Iglesia y el Estado, que intervienen en la vida de los hombres, cada una con un fin propio. Iglesia: el bien común sobrenatural: facilitar la salvación y santidad de los hombres. Estado: bien común natural. Bien común son las condiciones que permiten al individuo y a la sociedad alcanzar su perfección. Perfección sobrenatural llegar al Cielo; perfección natural: felicidad humana. Por eso perfección natural no es solo perfección material (más ingreso, más salud, mejor medio ambiente) sino también espiritual (más cultura, mejor entendimiento entre los hombres.

Según la doctrina cristiana, estos dos poderes son ‘originarios’: no se derivan el uno del otro. Cada uno tiene su orden propio (sobrenatural, natural). El problema viene de que los dos tienen el mismo objeto: el ser humano y la sociedad humana. Esto hace que sea necesario que se coordinen. Además, para complicar más las cosas, hay áreas que caen bajo ambos, como son el matrimonio y la educación, porque afectan ambos fines.

Pero aunque se resuelva el problema teórico de quien puede mandar qué, conseguir un equilibrio entre independencia e interdependencia es un problema práctico. De hecho, la historia de la Iglesia desde Constantino hasta la Revolución Francesa, ha sido la historia de la búsqueda de este equilibrio. De hecho, los mayores problemas para la Iglesia han venido cuando la Iglesia se metía a organizar la sociedad civil, y cuando el poder civil organizaba la Iglesia.

Pero llegó el Racionalismo y el en siglo XVII Descartes se replantea la filosofía a partir del hombre mismo: busca la certeza racional; duda de que existe el mundo exterior, para descubrirlo después a partir de la certeza de que el hombre piensa. Hasta este momento la existencia del mundo se había tomado como evidente, no hacía falta demostrarla. Con esto el hombre pasa a ser la medida de la realidad. Enmanuel Kant sigue en esa línea, y él, profundo creyente, trata de llegar desde la inmanencia hasta Dios. Pero no lo logra (Dios podría ser otra idea más). Pero como él sabe que Dios existe, concluye que Dios está en otro ámbito de la realidad (la razón práctica) que es verdadero pero que no es racional. Se produce en este momento un paso en el pensamiento que ha tenido una consecuencias colosales para la historia de la humanidad: se produce la ruptura entre razón y fe, como dos ámbitos del saber disjuntos. De esta forma el padre del Racionalismo da a luz lateralmente al irracionalismo: las verdades que atañen a Dios están en otro ámbito distinto de las verdades racionales. Y como consecuencia lógica de que se separe el ámbito de Dios de el de las cosas creadas, viene el que se separe el ámbito en el que trabaja la Iglesia del ámbito en que debe trabajar el Estado.

Dentro de esta forma de pensamiento nace la Ilustración. Y dentro de la Ilustración nace la constitución de los Estados Unidos, que es el marco legal-ideológico en que nos movemos.

Pero como la constitución de los Estados Unidos fue redactada por personas profundamente cristianas, nunca pretendieron quitar a Dios de la vida social. Lo único que establecieron es que el Estado no iba a patrocinar ninguna religión. Este principio no es incompatible con la doctrina cristiana (Ni su contrario, el de que el Estado adopte una religión).

El problema surge cuando algunos pretenden llevar este principio de separación de Iglesia y Estado (con lo que está de acuerdo la Iglesia) a una separación de Religión y Estado (con lo que NO está de acuerdo la Iglesia). Religión es el área de saber humano que da respuesta a las preguntas sobre el origen, la naturaleza y el destino del hombre y del universo. No se puede construir una sociedad humana justa sin tratar de responderse a estas preguntas. De aquí surge la respuesta a la pregunta de si puede el Estado permitir que se dé enseñanza religiosa en escuelas públicas. Pretender que el Estado ofrezca una enseñanza laicista, es tomar posición sobre la religión, es hacer que es Estado promueva la doctrina de que no hay o que no importa, la vida después de esta vida. Esto es lo que se está haciendo ahora en Estados Unidos y Puerto Rico. Lo que tendría que estar pasando -sin pretender proponer soluciones concretas, es que el Estado debiera de encargarse de que en las escuelas pública se dé también a cada niño la enseñanza religiosa que pidan sus papás.

Viene ahora la pregunta recíproca: hasta qué punto puede o debe la Iglesia intervenir en asuntos temporales.

Todo el mundo está de acuerdo que la Iglesia puede tener alguna injerencia en asuntos temporales. Específicamente, nadie cuestiona que la Iglesia pueda manejar obras de misericordia, como hospitales, orfanatos, etc. Lo más difícil es entender cuándo la Iglesia puede intervenir en un tema que tenga una implicación política, como pasar juicio sobre un candidato o partido, o sobre si debe permitirse bombardear o no en Vieques. Para poder responder a estas cuestiones, hay que conocer el principio de gobierna este asunto.

En primer lugar, hay que dejar claro que aunque nadie se cuestiona si la Iglesia puede hacer obras de misericordia, no es parte del fin de la Iglesia resolver la pobreza, en cuanto esto es un problema de mala distribución de la riqueza. El fin de la Iglesia no es atender a los marginados sociales !¿Pero no es esto lo que la Iglesia ha hecho siempre?! Esto es, efectivamente lo que la Iglesia ha hecho siempre. Pero no como un fin, sino como un medio. Un medio ¿para qué? Para fomentar el ejercicio de la caridad y de la misericordia. Porque su fin es hacer que la gente llegue a la otra vida con la mayor cantidad de caridad en el alma.

Si su fin es hacer que la gente se acerque a Dios, los medios que tiene que emplear son, en primer lugar los sacramentos y la predicación. Pero la Iglesia considera que ha recibido, como parte de su equipaje para realizar su misión, una luz especialmente fuerte sobre el contendido de la ley natural. La ley natural es como un esbozo de la ley divina que viene impresa en el corazón de todo hombre, diciéndole lo que está bien y lo que está mal, sea cristiano o no. Para llegar al cielo es necesario, aunque no suficiente, vivir esta ley natural. Esta ley vincula sobre todo al poder civil, porque en base a esta ley es que los gobiernos tienen que dictar las leyes positivas y regular la sociedad. Pero como esta ley marca el camino al Cielo, la Iglesia, que conoce bien esta ley, se siente en la obligación de contribuir a que esta ley se cumpla. Y una forma que tiene de hacerlo es denunciando las leyes e instituciones que vayan contra la ley natural. No es su cometido hacer leyes o manejar instituciones, porque esto es cometido del poder civil, sino solo delimitar qué es lo que entiende que cae fuera de esta ley. Puede decir que paren los bombardeos en Vieques, pero no qué debe hacerse con los terrenos o si debe o no irse la Marina. Por la misma razón no corresponde a la Iglesia evaluar los distintos partidos o candidatos a ser elegidos. Solo puede denunciar alguna posición que entiende que iría contra la ley natural. Por esto es que la Iglesia Católica prohíbe que los sacerdotes se dediquen a la política activa. La Iglesia no puede dar soluciones concretas, solo puede delimitar las opciones que caen dentro de la ley natural, delimitar el terreno. El poder civil es el encargado de escoger la mejor solución concreta.

Pero, al denunciar que algo va contra la ley natural, como el aborto, el matrimonio homosexual, etc., ¿no está tratando de imponer su criterio religioso a un problema legal, civil?

Esta objeción tiene dos partes. primero si se puede usar un criterio religiosos para resolver una cuestión civil. Y segundo si puede un grupo imponer su criterio en una ley que va a afectar a la totalidad de la comunidad. La primera objeción ya se resolvió cuando se explicó que una ley, para ser justa, tiene que respetar la ley natural. Y la ley natural es algo que cae bajo el ámbito civil y el religioso, ambos tienen que entenderla. Esto es lo que hace que los dos poderes estén hablando sobre la misma cosa.

Para poder resolver la segunda objeción (¿Puede la Iglesia imponer a otros su criterio sobre el matrimonio o el aborto?) es necesario que entendamos lo que significa criterio y verdad. Respondamos esta pregunta: ¿pueden los estadistas hacer gestiones para conseguir la estadidad para Puerto Rico? Si consiguen la estadidad, van a imponer un status a un país donde la mitad de la gente no lo quiere. ¿Están haciendo algo inmoral e indebido cuando intentan avanzar su causa? Intuitivamente todos sabemos que un estadista puede (e incluso debe) hacer que avance la causa estadista. Pero no sabemos como justificar que una persona imponga sus ideas sobre otras. Para justificar esto hay que entender a fondo la diferencia entre “verdad” y “preferencia” o “gusto”. Hay una verdad: o Puerto Rico está mejor como estado que como otros status (objetivamente, bajo un mismo ángulo) o no lo está. Esto no es opinión. Si es cierto esto, uno tiene moralmente la obligación de llevar a todo Puerto Rico a la estadidad, aunque haya gente que piense que no va a ser mejor. Porque cuando llegue la estadidad van a estar mejor todos, los que la buscaron y los que no. Tenemos la obligación de hacer este mundo mejor, de acercarlo a la verdad. Por otro lado, la preferencia es la inclinación subjetiva por algo que no es objetivamente mejor que su contrario: un pantalón azul no es mejor que uno crema. Así como hay una necesidad moral de llevar a la gente hacia el bien y la verdad, no la hay de convencer a la gente de nuestras preferencias. El que exista un bien objetivo (un verdad fuera de las preferencias subjetivas) es lo que fundamenta el que una persona pueda (deba) tratar de llevar a la sociedad, a los demás, en una dirección determinada. Si yo creo que la práctica del aborto es un mal para las personas y la sociedad, tengo la obligación de tratar que el Estado lo prohíba. Esto no es imponer una preferencia, es mejorar la sociedad. Tenemos que entender que existen muchas personas que están metidas en el subjetivismo, que piensan que no hay una verdad y un bien objetivos, fuera de cada individuo. Y a ellos se les hace difícil entender este principio que acabamos de descubrir. Pero sabemos que el subjetivismo lleva a la desesperación y estas personas nos dan mucha pena y trataremos de sacarlas de ahí. Con esto hemos respondido a la pregunta de si puede la Iglesia tratar de hacer valer su criterio sobre cuestiones de ley natural.

Vemos como en las iglesias protestantes, es típico que los pastores orienten a sus fieles en materias puramente políticas. Esto apenas se da en la Iglesia Católica. La razón es que los protestantes no creen en que exista una Iglesia Jerárquica, no creen en el sacerdocio ministerial sino en el común de todos los fieles. Esto hace que ellos no se planteen que pueda haber dos poderes, ni su relación entre ellos.

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Cuarto Mandamiento: La Familia

+ La pregunta de hoy es ¿cómo debemos comportarnos en la familia? ¿Qué deberes tienen los padres y los hijos?

+ Siempre la respuesta a la pregunta ¿cómo debemos comportarnos? Va en la misma dirección: de todas las opciones de comportamiento que tenemos, debemos escoger la que nos haga más perfectos, más felices, más santos, más realizados.

+ Nosotros creemos que existe un orden en las cosas, y que nuestra felicidad consiste en descubrir y seguir ese orden. Por ejemplo, nosotros creemos que el hombre está diseñado para casarse con una mujer, y no con otro hombre. Si lo hiciera, como no está diseñado para ello, no sería feliz, no se realizaría.

+ Analizando este orden intrínseco de la institución de la familia es que pueden sacarse conclusiones sobre cómo hay que comportarse en ella.

+ Lo primero que uno observa en la naturaleza es la necesidad de los seres humanos de criarse en una familia, en una comunidad de amor, los primeros años de sus vida. (vemos que el hombre no se vale por sí mismo). También observamos la necesidad de que esta comunidad sea estable: que no se rompa o cambie de personas a los pocos años.

+ De aquí se explica que exista esa atracción entre el hombre y la mujer que les incita a comprometerse de por vida en el proyecto de construir una comunidad. De aquí se entiende cuál es el sentido del matrimonio y cuáles son los deberes de los padres y de los hijos.

+ Los deberes de los padres son: ocuparse de sus hijos mientras dependan de ellos (afectivamente dependerán siempre). Tienen el deber de ocuparse de su cuerpo y de sus alma. Deber de ocuparse de su cuerpo: vestido, comida, techo.

+ Deber se ocuparse de su alma: de su formación intelectual, de su formación en la buenas costumbres.

+ Para la formación intelectual: los padres delegan la función de instruir en instituciones especializadas. Pero no delegan la responsabilidad. Tienen que chequear la calidad de esta instrucción. Y arte de esta instrucción es al instrucción religiosa: para que los hijos puedan entender el sentido de esta vida, el sentido de la Iglesia y la responsabilidad de pertenecer a esta institución.

+ Para la formación de la voluntad, de las buenas costumbres: 1) el ejemplo de los padres: ir a Misa, no andar en pantaloncillos por la casa, no discutir entre ellos. Los niños lo juzgan todo.

+ Cariño, vigilancia. Fortaleza, paciencia. Tenerlos cortos de dinero. Evitar excesiva aspereza ni indulgencia desmedida. Hay que hacerse amigos de los hijos. Si se regaña a los hijos no es para el beneficio de los padres (que no hagan ruido) sino para el beneficio de los hijos (que aprendan a comportarse).

+ Enseñarles a tratar a Dios: si no pensarán que rezar es de mujeres.

Cuarto Mandamiento (Las autoridades)

+ El hombre, por su propia naturaleza tiende a vivir en familia. Es la familia el ámbito natural para el desarrollo de la persona:
1. en su aspecto individual: porque ahí los hijos pueden ser conocidos y tratados según sus propias peculiaridades;
2. en su aspecto social: porque aprenden a convivir.

+ Una mujer y un hombre unidos en matrimonio con sus hijos forman una familia. Esta disposición es anterior a todo reconocimiento por la autoridad pública. Se impone a ella. La familia es la célula original de la vida social. La autoridad, la estabilidad y la vida de relación en el seno de la familia, constituyen los fundamentos de la libertad, la seguridad y la fraternidad en el seno de la sociedad., La vida de familia es iniciación a la vida en sociedad.
+
+ Deberes de las autoridades civiles:
+ Hay, en la constitución de la sociedad un principio llamado de ‘subsidariedad’, por el que una organización social de orden superior no debe interferir el la vida interna de un grupo de orden inferior, privándole de sus competencias, sino que debe ayudarle en caso de necesidad y ayudarle a coordinar su acción con los demás componentes sociales, con miras al bien común. En base a este principio, el Estado tiene la obligación de asegurarle la familia:
+ Los que ejercen la autoridad deben ejercerla como un servicio. Y de procurar el bien común.
+ Debido a la naturaleza social del hombre, el bien de cada uno está necesariamente relacionado con el bien común. El bien común es el conjunto de aquellas condiciones de vida social que permiten a los grupos y a cada uno de sus miembros más plena y fácilmente su propia perfección.
+ El bien común comporta tres elemento esenciales:
3. el respeto a la persona ‘en cuanto tal’por el hecho de ser persona: no por ser blanco, ni productivo. Esto exige el respeto de las libertaddes naturales que son indispensables para el desarrollo de la vocación humana: a) derecho a seguir la propia conciencia, b) a la protección de la vida privada c) derecho a la justa libertad, también en materia religiosa.
4. El bien común exige el bienestar social y el desarrollo del grupo mismo. El desarrollo es el resumen de todos los deberes de la sociedad. La autoridad debe decidir entre los diversos bienes particulares, pero debe facilitar a cada uno lo que necesita para llevar una vida humana: alimento, trabajo, educación, derecho a fundar una familia, etc. El bien común siempre está orientado hacia el progreso de las personas.
5. El bien común exige la paz: la estabilidad y la seguridad de un orden justo. El bien común fundamenta, por tanto, el derecho a la legítima defensa individual y colectiva.

+ Deberes de los ciudadanos
+ Nosotros creemos en el origen divino de la autoridad. Por tanto, los que están sometidos a la autoridad deben de mirar a sus superiores como representantes de Dios.
+ Esa colaboración leal del súbdito con la autoridad entraña el derecho, y a veces la obligación de ejercer una justa crítica de lo que parece perjudicial para la dignidad de las personas o para el bien de la comunidad.
+ Deber de los ciudadanos es cooperar con la autoridad civil en el bien de la sociedad. No podemos desentendernos de la vida de la comunidad política.
+ Tenemos la obligación de pagar los puestos, el ejercicio del derecho al voto y la defensa del país.
+ Las naciones más prósperas tienen el deber de acoger, en cuanto sea posible, al extranjero que busca seguridad y medios de vida que no puede conseguir en su país de origen. Las autoridades pueden subordinar el derecho de inmigración, atendiendo al bien común de aquellos que tienen a su cargo, a condiciones jurídicas.
+ El ciudadano tiene obligación en conciencia de no seguir las ordenes de la autoridad civil cuando estas órdenes vayan contra: a) la moral, b) los derechos fundamentales de las personas, c) o las enseñanzas del Evangelio.
+ ¿Se podrá recurrir a las armas para resistir a la opresión de quienes gobiernan? Solo si se dan estas condiciones:
6. en caso de violaciones ciertas, graves y prolongadas a los derechos fundamentales;
7. después de haber agotado todos los otros recursos;
8. sin provocar desórdenes peores
9. que haya esperanza fundada de éxito
10. si es imposible prever razonablemente soluciones mejores

 

Ofrecimiento de Obras: a lo que venimos

OFRECIMIENTO DE OBRAS

Abr 2003

+ La finalidad del universo, y de nuestra vida, es manifestar gloria a Dios. En esto encuentran todas las criaturas su máxima realización y felicidad. Para las criaturas no-libres, el manifestar la gloria de Dios es el actuar de acuerdo a su naturaleza. Las criaturas racionales dan gloria a Dios cuando quieren hacer lo que Dios espera de ellas, cuando quieren hacer su voluntad, tal y como se la muestra la razón.

+ Los paganos sienten este impulso natural a hacer las cosas bien, porque intuyen que ahí está la felicidad. Lo que distingue a un cristiano, en cuanto a la finalidad del obrar, es que explicita, que manifiesta a Dios que lo que está haciendo, lo está haciendo por Él, por darle gusto, porque entiende que esto es lo que quiere Dios. Y en esto consiste el ofrecimiento de obras: en manifestar a Dios que lo que uno está haciendo o va a ser, tiene como finalidad la gloria de Dios.

+ Claro está que la obra realmente ofrecida a Dios no es la que uno declara que la quiere hacer por Dios, sino la que uno hace según su voluntad. Esto es lo mismo que en un matrimonio o una familia, quien ama no es que dice ‘te amo’sino el que procura el bien del otro. Pero esto de ningún modo le quita valor a decir ‘te quiero’, porque manifiesta una disposición del corazón, una intención buena, que luego puede no verse realizada por las limitaciones humanas -culpables o inculpables.

+ Pues esta es la misma lógica del ofrecimiento de obras. Manifestamos a Dios que lo que vamos a hacer lo queremos hacer como a Él le gustaría.

+ Y esta declaración, si es sincera, lleva pegada la obligación de pedirle ayuda para hacer las cosas bien, porque el pedir ayuda es parte de lo que Dios espera de nosotros y es una de las formas con las que damos gloria a Dios. Una forma de manifestar esta dependencia del creador es besando el piso, reconociendo nuestra bajeza y la supremacía de Dios.

+ Y si esta declaración es sincera, lleva pegada la obligación de que nosotros vamos a poner también de nuestra parte, de que vamos a hacer un esfuerzo. Por esto es que en el ofrecimiento de obras repetimos el propósito que hemos sacado la noche anterior en el examen.

+ Obviamente, el ofrecimiento de obras no solo se hace en la mañana, sino que lo repetimos cada vez que empezamos cualquier tarea. Y lo repetimos con estos mismos componentes: 1) declaramos que la hacemos para agradar a Dios y como Dios quiera que se haga 2) pedimos ayuda para realizarlo y 3) nos comprometemos a poner de nuestra parte.

Ley y libertad

Todos los hombres tenemos instintivamente la tendencia a clasificar las acciones humanas (nuestras y de otros) en buenas o malas: las aprobamos o reprobamos. Llega ahora el momento de investigar ¿quÈ es lo que hace que una acción sea buena o mala?
+ Todas las respuestas que a lo largo de la historia se han dado a esta pregunta se pueden clasificar en 3 grupos:
+ 1.- Acuerdo Social: los hombres se ponen de acuerdo en que unas cosas estén mal. Se apoyan en la observación de que hay que son malas en una cultura y buenas en otras.
+ 2.- Valor intrínseco: las
acciones tienen un valor en sÌ mismas: hay acciones que me hacen mejor persona, me realizan.
+ 3.- Voluntad Divina: Dios dice que cosas son buenas o malas. Dios podrÌa haber permitido mentir.

+ Cada una de estas explicaciones tiene su atractivo. Pero aquÌ nos interesa cuál es la posición acorde con la doctrina cristiana. Muchos apuntaran a la 3: Dios es el que decide qué esta bien. Pero es la 2: las acciones son buenas por su propia naturaleza.
+ Mentir no es malo porque Dios ha dicho ‘No mentirás’, sino que Dios nos prohibió mentir porque mentir nos iba a hacer daño, nos iba a hacer peores personas.
+ ¿Cómo es esto de que Dios ha sometido su ley a un diseño previo? SÍ, a su propio diseño: Dios creó al hombre como ser social, y por eso le dio la capacidad de comunicarse, y por esto la veracidad, el no mentir, es necesario, es una obligación. Lo mismo se puede decir de ‘no adulterarás’: el matrimonio es por exigencia de su diseño, una comunidad de amor, y esto exige fidelidad.
+ Conclusión: la ley de Dios -los Diez Mandamientos- no es más que una explicitación, una concreción de cómo están diseñadas las cosas, la creación, para que las cosas funcionen como deben. La ley de Dios es el manual de instrucciones del universo. No es la voluntad caprichosa de quien tiene poder para mandar cualquier cosa. PodrÌa haber sido asÌ, pero no lo es. Dios al mandar se sujeta a la misma lógica que …l siguió al diseñar el Universo.
+ Esto también se expresa diciendo que en Dios la inteligencia tiene supremacía sobre la voluntad Afirmar lo contrario, como hicieron Ockam y Lutero, lleva a la moral autónoma.

+ Y ahora vamos a estudiar este diseño del Universo para descubrir uno de los rasgos más caracterÌsticos del ser humano: su libertad.
+ Para entender un diseño -una maquinaria- tenemos primero que encontrar cuál es su finalidad, para quÈ sirve. ¿Para quÈ Dios creó? Antes de la creación Dios era totalmente feliz y no necesitaba nada. No cabe necesidad en Dios. ¿Por quÈ Dios crea? Crea para compartir su felicidad. Crea para amar y sentirse amado. Lo interesante es que para sentirse amado Dios tuvo que crear unas criaturas que tuvieran una caracterÌstica especial: libertad, que es la capacidad de auto-gobernarse. Y este don solo lo tienen las personas (ángeles y hombres). Las demás criaturas todo lo hacen siguiendo las leyes ‘built-in’ en su naturaleza. Nunca hacen nada mal: Dios siempre está contento con ellos. Pero para Dios tiene muchÌsimo más valor la más pequeña obra buena hecha libremente por un hombre, es decir, hecha por amor.
+ Una de las aportaciones mas propias del Cristianismo a la Cultura es la alta posición que tiene la libertad. La libertad es un invento Cristiano. No se conocÌa en Oriente -donde solo era libre el déspota- ni en el mundo greco-romano donde solo son libres los ciudadanos de Atenas, Esparta o Roma. Solo el Cristianismo cree en que todo hombre, por ser hombre, es libre.
+ Esta idea de que todo hombre es libre le viene al cristianismo por la Revelación de que todos los hombres son creados a imagen de Dios. Y Dios es plenamente libre.
+ ¿qué significa ser libre? Hay dos tipos de libertad:
+ a) libertad de elección: poder hacer o no hacer, hacer esto o lo otro
+ b) libertad fundamental: Significa ‘gobernarse a sÌ mismo’. Los seres materiales (animales, plantas, minerales) son movidos por instintos, por leyes materiales que les hacen hacerlo todo ‘bien’, como Dios tenÌa previsto. El hombre sin embargo, tiene libertad fundamental.
+ Comparaciones: 1) la libertad de elección se puede perder, la fundamental no: nada puede forzar nuestra voluntad 2) Para desarrollarse como persona hay que ir perdiendo libertad de elección y ganando libertad fundamental: si uno no se casa o no elige una carrera, tiene más libertad de elección, pero no se realiza como persona, tiene menos dominio de su vida, tiene menos libertad fundamental. De hecho, cuando lleguemos al Cielo, no tendremos libertad de elección y, sin embargo, tendremos un máximo de libertad fundamental.

El más allá

Es interesante ver el esfuerzo que la sociedad pone para que la gente se prepare para el retiro. Esto es un esfuerzo valioso. Pero es interesante ver que para algo más seguro que el retiro, como es la muerte, no hay tanta orientación para prepararse.
Uno de los rasgos que más caracteriza a las religiones es qué respuesta dan a la pregunta ¿qué pasa con el hombre después de la muerte? Nosotros vamos a ver qué es lo que dice la religión católica y ver en qué se basa para afirmar lo que afirma.

Todo lo que la Iglesia cree que ocurrirá después de la muerte se extrae de esta creencia: la vida es el tiempo que tenemos para merecer, y con la muerte se acaba esta oportunidad. ‘Merecer’ es definir aquí el lugar que ocuparemos en la otra vida, es acumular el dinero con el que vamos a vivir el resto de la eternidad. Es el tiempo de aceptar o rechazar la gracia de Dios. Entre paréntesis, esto hace que los cristianos no vivamos solo pendientes del más allá, sino que también del más acá.

Juicio Particular
Inmediatamente después de la muerte el alma del hombre es juzgada, es pesada, para recibir inmediatamente la retribución por sus obras. Esta realidad se puede expresar también diciendo que con la muerte se queda fijada, petrificada la voluntad del hombre: si estaba con Dios, se queda con Dios. Si estaba fuera de Dios, si no estaba en gracia, se queda fijada en sí mismo y se auto excluye de Dios.

Cielo

Los que mueren en amistad con Dios y no tienen nada que purificar pasan a un estado que se llama “cielo”. Por la misma trancendencia de Dios no se puede describir. Pero sí sabemos que es un estado de dicha perfecta y plenitud. La realización de las aspiraciones más profundas del hombre. Hay distintos niveles de Cielo, según los distintos niveles de santidad desarrollados en esta vida

Purgatorio

Los que mueren en gracia y amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque ya están seguros de su salvación eterna, sufre después de su muerte una purificación. Se basa en las palabras del Señor Mt 12 31) ‘al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le será perdonada ni en esta vida ni en la otra’. Y de Macabeos, donde se manda rezar por los difuntos.

Infierno

Salvo que elijamos libremente amar a Dios, no podemos estar unidos con El. Pero no podemos amar a Dios si pecamos contra El o contra nuestro prójimo o contra nosotros mismos. “Quien no ama, permanece en la muerte’ (1 Jn 3, 15). Este estado de auto exclusión definitiva de la comunión con Dios es lo que se designa con la palabra infierno. Ha sido contundentemente afirmado por la Iglesia, porque el demonio tiene mucho interés en que no se crea en el para adormecer la responsabilidad de la gente. Dios no destina a nadie al infierno.

Juicio Universal

Cristo volverá al final de los tiempos ya juzgará a todos ¿para qué, si ya están las gentes en el cielo o en el infierno? Para 1) que resuciten los cuerpos, que también tienen parte en el premio 2) que se sepa toda la verdad del sentido último de toda su economía de salvación y los caminos por donde ha conducido a todas las cosas a su fin último 3) para añadir o quitar al premio de cada uno los efectos que hayan tenido nuestras acciones a lo largo de la historia.

Cielos nuevos y Tierra nueva

Después del juicio final empieza la verdadera Historia, el mundo tal y como Dios lo tenía previsto, llevado ya a su plenitud: unos cielos nuevos y una tierra nueva. La fe cristiana nos dice que el cosmos visible también está llamado a ser restaurado. Y de hecho ‘la creación espera ansiosa la revelación de los hijos de Dios’ (Rm 8, 19). Y esta nueva tierra la estamos construyendo ahora, con nuestro trabajo.