OFRECIMIENTO DE OBRAS

Abr 2003

+ La finalidad del universo, y de nuestra vida, es manifestar gloria a Dios. En esto encuentran todas las criaturas su máxima realización y felicidad. Para las criaturas no-libres, el manifestar la gloria de Dios es el actuar de acuerdo a su naturaleza. Las criaturas racionales dan gloria a Dios cuando quieren hacer lo que Dios espera de ellas, cuando quieren hacer su voluntad, tal y como se la muestra la razón.

+ Los paganos sienten este impulso natural a hacer las cosas bien, porque intuyen que ahí está la felicidad. Lo que distingue a un cristiano, en cuanto a la finalidad del obrar, es que explicita, que manifiesta a Dios que lo que está haciendo, lo está haciendo por Él, por darle gusto, porque entiende que esto es lo que quiere Dios. Y en esto consiste el ofrecimiento de obras: en manifestar a Dios que lo que uno está haciendo o va a ser, tiene como finalidad la gloria de Dios.

+ Claro está que la obra realmente ofrecida a Dios no es la que uno declara que la quiere hacer por Dios, sino la que uno hace según su voluntad. Esto es lo mismo que en un matrimonio o una familia, quien ama no es que dice ‘te amo’sino el que procura el bien del otro. Pero esto de ningún modo le quita valor a decir ‘te quiero’, porque manifiesta una disposición del corazón, una intención buena, que luego puede no verse realizada por las limitaciones humanas -culpables o inculpables.

+ Pues esta es la misma lógica del ofrecimiento de obras. Manifestamos a Dios que lo que vamos a hacer lo queremos hacer como a Él le gustaría.

+ Y esta declaración, si es sincera, lleva pegada la obligación de pedirle ayuda para hacer las cosas bien, porque el pedir ayuda es parte de lo que Dios espera de nosotros y es una de las formas con las que damos gloria a Dios. Una forma de manifestar esta dependencia del creador es besando el piso, reconociendo nuestra bajeza y la supremacía de Dios.

+ Y si esta declaración es sincera, lleva pegada la obligación de que nosotros vamos a poner también de nuestra parte, de que vamos a hacer un esfuerzo. Por esto es que en el ofrecimiento de obras repetimos el propósito que hemos sacado la noche anterior en el examen.

+ Obviamente, el ofrecimiento de obras no solo se hace en la mañana, sino que lo repetimos cada vez que empezamos cualquier tarea. Y lo repetimos con estos mismos componentes: 1) declaramos que la hacemos para agradar a Dios y como Dios quiera que se haga 2) pedimos ayuda para realizarlo y 3) nos comprometemos a poner de nuestra parte.