Iglesia y Estado: Cómo se deben relacionar

Cómo se deben relacionar la Iglesia y el Estado

Ago 2003

¿Hasta dónde puede la Iglesia intervenir en cuestiones del Estado? ¿Hasta dónde puede opinar sobre una ley? Las iglesias protestantes tradicionalmente dan a sus fieles orientaciones sobre los distintos candidatos e incluso sobre asuntos políticos como el status ¿Puede la Iglesia Católica opinar sobre un candidato? ¿Debe la Iglesia intervenir en dar soluciones concretas a problemas temporales como son los impuestos, las obras públicas, el status, etc.? ¿Puede la Iglesia oponerse al poder político legítimamente constituido? ¿Qué implica el principio de separación Iglesia Estado? Por siglos se vivía todo lo contrario, un identificación del Estado con la Religión. ¿Cómo surgió este principio, cuando? ¿Es lo mismo separar Iglesia y Estado que separar la religión del Estado? ¿Puede la Iglesia Católica se tratada como un estado más dentro de las Naciones Unidas?

La separación Iglesia Estado es un invento cristiano. Antes del Cristianismo el Estado era considerado sagrado, el Estado administraba el culto y los sacerdotes eran funcionarios. Esto se da en Japón y China, en todas las culturas mesopotámicas, en Egipto, en Grecia y en Roma..

Cuando apareció el cristianismo, Roma admitía que la gente practicara cualquier religión. ¿Porqué entonces proscribió el Cristianismo y lo persiguió con una saña inaudita? En las actas judiciales, el cargo de que se acusaba a los cristianos era de ateísmo. Porque la única condición que pedía Roma a las religiones particulares es que admitieran que el Estado Romano y el Emperador eran divinos. Y el cristianismo había sido fundado con otro principio: a Dios lo que es Dios y al César lo del César. El Cristianismo vino a cuestionar la constitución misma del mundo antiguo.

Según la doctrina de Cristo, en la tierra hay dos poderes: la Iglesia y el Estado, que intervienen en la vida de los hombres, cada una con un fin propio. Iglesia: el bien común sobrenatural: facilitar la salvación y santidad de los hombres. Estado: bien común natural. Bien común son las condiciones que permiten al individuo y a la sociedad alcanzar su perfección. Perfección sobrenatural llegar al Cielo; perfección natural: felicidad humana. Por eso perfección natural no es solo perfección material (más ingreso, más salud, mejor medio ambiente) sino también espiritual (más cultura, mejor entendimiento entre los hombres.

Según la doctrina cristiana, estos dos poderes son ‘originarios’: no se derivan el uno del otro. Cada uno tiene su orden propio (sobrenatural, natural). El problema viene de que los dos tienen el mismo objeto: el ser humano y la sociedad humana. Esto hace que sea necesario que se coordinen. Además, para complicar más las cosas, hay áreas que caen bajo ambos, como son el matrimonio y la educación, porque afectan ambos fines.

Pero aunque se resuelva el problema teórico de quien puede mandar qué, conseguir un equilibrio entre independencia e interdependencia es un problema práctico. De hecho, la historia de la Iglesia desde Constantino hasta la Revolución Francesa, ha sido la historia de la búsqueda de este equilibrio. De hecho, los mayores problemas para la Iglesia han venido cuando la Iglesia se metía a organizar la sociedad civil, y cuando el poder civil organizaba la Iglesia.

Pero llegó el Racionalismo y el en siglo XVII Descartes se replantea la filosofía a partir del hombre mismo: busca la certeza racional; duda de que existe el mundo exterior, para descubrirlo después a partir de la certeza de que el hombre piensa. Hasta este momento la existencia del mundo se había tomado como evidente, no hacía falta demostrarla. Con esto el hombre pasa a ser la medida de la realidad. Enmanuel Kant sigue en esa línea, y él, profundo creyente, trata de llegar desde la inmanencia hasta Dios. Pero no lo logra (Dios podría ser otra idea más). Pero como él sabe que Dios existe, concluye que Dios está en otro ámbito de la realidad (la razón práctica) que es verdadero pero que no es racional. Se produce en este momento un paso en el pensamiento que ha tenido una consecuencias colosales para la historia de la humanidad: se produce la ruptura entre razón y fe, como dos ámbitos del saber disjuntos. De esta forma el padre del Racionalismo da a luz lateralmente al irracionalismo: las verdades que atañen a Dios están en otro ámbito distinto de las verdades racionales. Y como consecuencia lógica de que se separe el ámbito de Dios de el de las cosas creadas, viene el que se separe el ámbito en el que trabaja la Iglesia del ámbito en que debe trabajar el Estado.

Dentro de esta forma de pensamiento nace la Ilustración. Y dentro de la Ilustración nace la constitución de los Estados Unidos, que es el marco legal-ideológico en que nos movemos.

Pero como la constitución de los Estados Unidos fue redactada por personas profundamente cristianas, nunca pretendieron quitar a Dios de la vida social. Lo único que establecieron es que el Estado no iba a patrocinar ninguna religión. Este principio no es incompatible con la doctrina cristiana (Ni su contrario, el de que el Estado adopte una religión).

El problema surge cuando algunos pretenden llevar este principio de separación de Iglesia y Estado (con lo que está de acuerdo la Iglesia) a una separación de Religión y Estado (con lo que NO está de acuerdo la Iglesia). Religión es el área de saber humano que da respuesta a las preguntas sobre el origen, la naturaleza y el destino del hombre y del universo. No se puede construir una sociedad humana justa sin tratar de responderse a estas preguntas. De aquí surge la respuesta a la pregunta de si puede el Estado permitir que se dé enseñanza religiosa en escuelas públicas. Pretender que el Estado ofrezca una enseñanza laicista, es tomar posición sobre la religión, es hacer que es Estado promueva la doctrina de que no hay o que no importa, la vida después de esta vida. Esto es lo que se está haciendo ahora en Estados Unidos y Puerto Rico. Lo que tendría que estar pasando -sin pretender proponer soluciones concretas, es que el Estado debiera de encargarse de que en las escuelas pública se dé también a cada niño la enseñanza religiosa que pidan sus papás.

Viene ahora la pregunta recíproca: hasta qué punto puede o debe la Iglesia intervenir en asuntos temporales.

Todo el mundo está de acuerdo que la Iglesia puede tener alguna injerencia en asuntos temporales. Específicamente, nadie cuestiona que la Iglesia pueda manejar obras de misericordia, como hospitales, orfanatos, etc. Lo más difícil es entender cuándo la Iglesia puede intervenir en un tema que tenga una implicación política, como pasar juicio sobre un candidato o partido, o sobre si debe permitirse bombardear o no en Vieques. Para poder responder a estas cuestiones, hay que conocer el principio de gobierna este asunto.

En primer lugar, hay que dejar claro que aunque nadie se cuestiona si la Iglesia puede hacer obras de misericordia, no es parte del fin de la Iglesia resolver la pobreza, en cuanto esto es un problema de mala distribución de la riqueza. El fin de la Iglesia no es atender a los marginados sociales !¿Pero no es esto lo que la Iglesia ha hecho siempre?! Esto es, efectivamente lo que la Iglesia ha hecho siempre. Pero no como un fin, sino como un medio. Un medio ¿para qué? Para fomentar el ejercicio de la caridad y de la misericordia. Porque su fin es hacer que la gente llegue a la otra vida con la mayor cantidad de caridad en el alma.

Si su fin es hacer que la gente se acerque a Dios, los medios que tiene que emplear son, en primer lugar los sacramentos y la predicación. Pero la Iglesia considera que ha recibido, como parte de su equipaje para realizar su misión, una luz especialmente fuerte sobre el contendido de la ley natural. La ley natural es como un esbozo de la ley divina que viene impresa en el corazón de todo hombre, diciéndole lo que está bien y lo que está mal, sea cristiano o no. Para llegar al cielo es necesario, aunque no suficiente, vivir esta ley natural. Esta ley vincula sobre todo al poder civil, porque en base a esta ley es que los gobiernos tienen que dictar las leyes positivas y regular la sociedad. Pero como esta ley marca el camino al Cielo, la Iglesia, que conoce bien esta ley, se siente en la obligación de contribuir a que esta ley se cumpla. Y una forma que tiene de hacerlo es denunciando las leyes e instituciones que vayan contra la ley natural. No es su cometido hacer leyes o manejar instituciones, porque esto es cometido del poder civil, sino solo delimitar qué es lo que entiende que cae fuera de esta ley. Puede decir que paren los bombardeos en Vieques, pero no qué debe hacerse con los terrenos o si debe o no irse la Marina. Por la misma razón no corresponde a la Iglesia evaluar los distintos partidos o candidatos a ser elegidos. Solo puede denunciar alguna posición que entiende que iría contra la ley natural. Por esto es que la Iglesia Católica prohíbe que los sacerdotes se dediquen a la política activa. La Iglesia no puede dar soluciones concretas, solo puede delimitar las opciones que caen dentro de la ley natural, delimitar el terreno. El poder civil es el encargado de escoger la mejor solución concreta.

Pero, al denunciar que algo va contra la ley natural, como el aborto, el matrimonio homosexual, etc., ¿no está tratando de imponer su criterio religioso a un problema legal, civil?

Esta objeción tiene dos partes. primero si se puede usar un criterio religiosos para resolver una cuestión civil. Y segundo si puede un grupo imponer su criterio en una ley que va a afectar a la totalidad de la comunidad. La primera objeción ya se resolvió cuando se explicó que una ley, para ser justa, tiene que respetar la ley natural. Y la ley natural es algo que cae bajo el ámbito civil y el religioso, ambos tienen que entenderla. Esto es lo que hace que los dos poderes estén hablando sobre la misma cosa.

Para poder resolver la segunda objeción (¿Puede la Iglesia imponer a otros su criterio sobre el matrimonio o el aborto?) es necesario que entendamos lo que significa criterio y verdad. Respondamos esta pregunta: ¿pueden los estadistas hacer gestiones para conseguir la estadidad para Puerto Rico? Si consiguen la estadidad, van a imponer un status a un país donde la mitad de la gente no lo quiere. ¿Están haciendo algo inmoral e indebido cuando intentan avanzar su causa? Intuitivamente todos sabemos que un estadista puede (e incluso debe) hacer que avance la causa estadista. Pero no sabemos como justificar que una persona imponga sus ideas sobre otras. Para justificar esto hay que entender a fondo la diferencia entre “verdad” y “preferencia” o “gusto”. Hay una verdad: o Puerto Rico está mejor como estado que como otros status (objetivamente, bajo un mismo ángulo) o no lo está. Esto no es opinión. Si es cierto esto, uno tiene moralmente la obligación de llevar a todo Puerto Rico a la estadidad, aunque haya gente que piense que no va a ser mejor. Porque cuando llegue la estadidad van a estar mejor todos, los que la buscaron y los que no. Tenemos la obligación de hacer este mundo mejor, de acercarlo a la verdad. Por otro lado, la preferencia es la inclinación subjetiva por algo que no es objetivamente mejor que su contrario: un pantalón azul no es mejor que uno crema. Así como hay una necesidad moral de llevar a la gente hacia el bien y la verdad, no la hay de convencer a la gente de nuestras preferencias. El que exista un bien objetivo (un verdad fuera de las preferencias subjetivas) es lo que fundamenta el que una persona pueda (deba) tratar de llevar a la sociedad, a los demás, en una dirección determinada. Si yo creo que la práctica del aborto es un mal para las personas y la sociedad, tengo la obligación de tratar que el Estado lo prohíba. Esto no es imponer una preferencia, es mejorar la sociedad. Tenemos que entender que existen muchas personas que están metidas en el subjetivismo, que piensan que no hay una verdad y un bien objetivos, fuera de cada individuo. Y a ellos se les hace difícil entender este principio que acabamos de descubrir. Pero sabemos que el subjetivismo lleva a la desesperación y estas personas nos dan mucha pena y trataremos de sacarlas de ahí. Con esto hemos respondido a la pregunta de si puede la Iglesia tratar de hacer valer su criterio sobre cuestiones de ley natural.

Vemos como en las iglesias protestantes, es típico que los pastores orienten a sus fieles en materias puramente políticas. Esto apenas se da en la Iglesia Católica. La razón es que los protestantes no creen en que exista una Iglesia Jerárquica, no creen en el sacerdocio ministerial sino en el común de todos los fieles. Esto hace que ellos no se planteen que pueda haber dos poderes, ni su relación entre ellos.

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