¿Cómo surge la pregunta sobre el sentido de la vida, sobre el para qué esforzarse, sobre por qué aguantar las situaciones en las que la vida nos pone? Esta pregunta suele surgir cuando se quiebra la idea de que las cosas van según lo previsto, o según lo que queríamos, es decir, cuando experimentamos el fracaso. Esta pregunta no se la hacen las personas cuándo todo va bien, a no ser que uno sea un pensador profesional, un filósofo.
El sentido de la vida es algo propio de cada vida, de cada persona, y cada uno debe encontar la respuesta a su propio sentido: no cabe encontrar un sentido genérico de la vida. Pero existen algunos principios generales que pueden ayudar a que cada uno en concreto encuentre el sentido de su vida y que pueda ayudar a los demás a que encuentren el suyo.

Un principio que descubirmos rápidamente es que “vivir es una tarea esforzada”. Así es la vida biológica, animal, un continuo esfuerzo por vivir, una lucha por la vida, también en el hombre. Vivir cuesta trabajo.
Lo que el hombre necesita es tener un justificación para sus esfuerzos, esto es lo que se llama tener un sentido para vivir. El sentido de vivir es, por tanto una meta, un fin que la persona tiene a cuya consecución dedica la tarea de vivir y de llenar un día y otro de trabajo. Cuando se tienen objetivos claros en la vida, entonce los esfuerzos que ésta conlleva se ven como parte del camino que hay que recorrer para alcanzarlos. La lucha de vivir tiene un sentido, entonces, claro: llegar a donde queremos.
Podemos concluir con esto, que el primer requisito para que la vida de una persona tenga sentido, es tener objetvos claros, o mejor, tener todo un proyecto de vida que consista en alcanzar unas metas, vivir unos valores o llevar a caba unos ideales.
Típicamente los fines que las personas se proponen con su vida son: 1) llegar a ser un cierto tipo de persona,  que es lo que se llama encarnar unos valores; o 2) también el contribuir a hacer un mundo mejor con un cierto tipo de aportación, que incluye el llegar a tener un cierto tipo de familia, que es lo que se llama “implantar un ideal”. 3) el amor

La pérdida del sentido de la vida
Puede darse que una persona llegue a una situación en la que no tengas fines que quiera alcanzar en la vida y, por tanto, no tiene un proyecto de vida con el que alcanzar dichos fines. Esto lo que genera es la falta de ilusión. Una persona en esta situación no encuentra, podríamos decir, una razón para salir de la cama cada mañana, porque lo que le espera son una serie de tareas que le resultan tediosas. Una persona que llega a esta situación de no tener un porqué luchar normalmente toma una de estas dos posturas:
1. Se convence de que una vida sin sentido no vale la pena ser vivida, y cae entonces en un pesimismo paralizante, lleno de amargura y disgusto interior. Se convence de que nada vale la pena porque hay un destino inexorable contra el que no se puede ya hacer nada. Se concluye que lo mejor es vivir como si creyeramos en algo, para no tener que enfrentarnos al vacio de sentido que hay en el mundo. El hombre, se piensa, solo puede ser levemente feliz en la medida en que se olvide del fondo oscuro y sombrío de su existencia. La gente no suele permanecer mucho tiempo en esta actitud, por lo dura que resulta, y busca probar con la segunda opción.
2. La segunda salida, para los que piensan que su vida no tiene un sentido, es escapar de la dureza cotidiana, evadirse, a base de una de dos vías:
a) O volcarse en una exterioridad total, buscando en cada momento o una actividad o un placer  que se le un sentido a ese instante, aunque sea fragmentariamente; no dejando nunca de escuchar radio, ver TV,trabajar, hablar por celular y cualquier actividad que impida un silencio donde se escuche el eco solitario de la vaciedad vital;
b) o evadirse de esta vida y buscarse un mundo alternativo, bien sea un mundo virtual como un vídeo juego o una relación por internet; o un mundo químico como el del alcohol o las drogas.
Es interesante ver con cuanta abundancia encontramos en nuestro mundo actual a gente que ha tomado alguna dé estos tres salidas: o la depresión, o el activismo o los placeres. Este hecho apunta es que debe haber mucha gente cuya vida posiblemente no tiene sentido para ellos.

¿Cómo se encuetra un sentido a la vida?
Dice Nietzche “quien tiene un buen ‘por qué’ aguanta cualquier ‘como'”. Para uno vivir con sufrimiento, y todos vivimos con sufrimiento, lo que hace falta es tener un motivo para llevarlo, tener un porqué.
Hasta aqui hemos visto las salidas que hay para cuándo uno no le encuetra sentido a la vida. Pero más interesante es reflexionar sobre cómo uno le encuentra el sentido a su vida y, luego, cómo asegurarse que ese sentido sea lo más pleno posible.

La pregunta ¿cuál es el sentido de la vida? no se puede plantear en términos generales. Sería como preguntarle a un gran maestro de ajedrez “Dígame, ¿cuál es la mejor jugada que se puede hacer?”. La mejor jugada va a depender de en qué posición estén las piezas en cada momento.
¿Pero, no podemos decir que el sentido de la vida es alzanzar la felicidad? No. Esto sería tautológico, es decir, circular: precisamente la felicidad consiste en vivir una vida plena de significancia. Por la misma razón no se puede decir que el sentido de mi vida es ” ser santo” o ” hacer la voluntad de Dios”, porque precisamente, ser santo es hacer la voluntad de Dios y la voluntad de Dios para cada persona consiste en que, en cada momento viva la vocación a la que ha sido llamado, y esa vocación es precisamente, el sentido de nuestra vida. Estamos es una definición circular.
Se pueden resumir los sentidos que la gente da a sus vidas en tres grupos:
1. La realización de uno mismo
2. La realización de un proyecto
3. El amor a una persona
(Todas estas reflexiones nos deben de llevar a indagar sobre qué es que a nosotros nos mueve)
Gran parte de lo que aprendemos en estas charlas está sacado de la observación atenta del diseño del hombre y de la naturaleza. Para responder a la pregunta de qué es lo que da más sentido a una vida, podemos mirar a las personas de alrededor (en el espacio y el el tiempo) y ver cuáles son las personas que tienen un sentido más grande para su vida, quienes son, en definitiva, las más felices. Obviamente, aquí no estamos hablando de felicidad como el ‘sentirse bien’, sino como la realización más plena posible de la vida humana.
No hay una forma directa de medir la felicidad de la gente, la fuerza del sentido de su vida. Pero hay una forma indirecta de hacerlo: es viendo los efectos, y por ellos juzgando la fortaleza de la causa. Si una persona tiene una gran razón para vivir, si tiene un buen ‘por qué’, entonces aguantará cualquier ‘cómo’. De aquí se deduce que el sufrimiento es la medida de la felicidad. Un motivo para vivir será más fuerte cuanto más lleve a aceptar el sufrimiento que supone la consecución de esa meta. Por lo tanto, a la hora de evaluar qué cosas proporcionan un mejor sentido a la vida, hemos de ponerlas al trasluz del dolor.
Veamos, con este criterio, las distintas opciones que hay pare darle sentido a una vida.

a) Autorrealización
Uno podría poner el sentido de su vida en autorrealizarse, en sacar de uno mismo el máximo de todo lo que uno es capaz.
Poner el sentido de la vida en uno mismo tiene unos graves problemas
[…]

b) Realización de un proyecto
Muchas personas cifran el sentido de su vida en realizar un proyecto vital, una obra, como, por ejemplo, sacar adelante una familia, o contribuir a la extesión en el mundo de un ideal, o llegar a ser presidente de este país, etc. Mucha gente siente que se le ha asignado una tarea y pone el sentido de su vida en realizarla. Cuanto más noble se el proyecto, o mejor dicho, la aportación de uno al proyecto, más llena de sentido estará la vida, el trabajo y las ocupaciones de cada uno.
Poner el sentido de la vida en la realización de un proyecto o un ideal, es algo muy noble y vivificante. Tiene, sin embargo, algunos problemas.
Para empezar, el proyecto se puede truncar, revelase inalcalzable. En este momento nuestra vida perdería su sentido.
[…]
c) La que más llena de sentido la vida es amar