Galileo – Vittoria Messori – Summary

Galileo

Por Vittorio Messori, en Leyendas Negras de la Iglesia

Sobre el caso Galileo muchos recuerdan como frase «absolutamente histórica», un «Eppur si muove!», fieramente arrojado, después de la lectura de la sentencia, contra los inquisidores Estamos ahora en la afortunada situación de poder datar que la «frase histórica» fue inventada en Londres en 1757 por Giuseppe Baretti, periodista tan brillante como a menudo muy poco fehaciente.

El 22 de junio de 1633, en Roma, en el convento dominicano de Santa María sopra Minerva, después de oír la sentencia, el «verdadero» Galileo (no el del mito) dio las gracias a los diez cardenales —tres de los cuales habían votado a favor de su absolución— por una pena tan moderada. Porque también era consciente de haber hecho lo posible para indisponer al tribunal, entre otras cosas intentando tomarles el pelo a esos jue­ces —entre los cuales había hombres de ciencia de su misma envergadura— asegurando que en realidad en el libro impugnado (que se había impreso con una aprobación eclesiástica arrebatada con engaño) había sostenido lo contrario de lo que se podía creer.

Es más: en los cuatro días de discusión, sólo pre­sentó un argumento a favor de su teoría de que la Tierra giraba en torno al Sol. Y era erróneo. Decía que las mareas eran provocadas por la «sacudida» de las aguas, a causa del movimiento de la Tierra. Una tesis risible, a la que sus jueces colegas oponían otra, que Galileo juzgaba «de imbéciles»: y que sin em­bargo, era la correcta. Esto es, el flujo y reflujo del agua del mar se debe a la atracción de la Luna. Tal como decían precisamente aquellos inquisidores a los que el pisano insultaba con desprecio.

La primera prueba experimental, indiscutible, de la rotación terrestre data de 1748, más de un siglo des­pués. Y para «ver» esta rotación, habrá que esperar hasta 1851, con ese péndulo de Foucault.

En aquel año 1633 del proceso a Galileo, el sis­tema ptolemaico (el Sol y los planetas giran en torno a la Tierra) y el sistema copernicano (la Tierra y los planetas giran en torno al Sol) eran dos hipótesis del mismo peso, en las que había que apostar sin tener pruebas decisivas. Y muchos religiosos católicos es­taban a favor del «innovador» Copérnico, condenado, en cambio, por Lutero.

Galileo no pasó ni un solo día en la cárcel, ni sufrió ningún tipo de violencia física. Es más, llamado a Roma para el proceso, se alojó (a cargo de la Santa Sede) en una vivienda de cinco ha­bitaciones con vistas a los jardines del Vaticano y con servidor personal.

No se le impidió nunca proseguir con su trabajo y de ello se aprovechó, continuando sus estudios y publicando un libro —Discursos y demostraciones matemáticas sobre dos nuevas ciencias— que es su obra maestra científica. Ni tampoco se le había prohibido recibir visitas, así que los mejores colegas de Europa fueron a verle para discutir con él. Pronto le levantaron la prohibi­ción de alejarse a su antojo de la villa. Sólo le quedó una obligación: la de rezar una vez por semana los siete salmos penitenciales. En realidad, también esta «pena» se había acabado a los tres años, pero él la continuó libremente, como creyente que era.

Copérnico, punto de partida de todo (y en cuyo nombre Galileo sería «perseguido») es un catolicísimo polaco. Es más, es un canónigo, que instala su rudimentario observato­rio en un torreón de la catedral de Frauenburg. Su obra fundamental, publicada en 1543 —Las revoluciones de los mundos celestes— está dedicada al Papa Pablo III, también astrónomo aficionado.

Es siempre Lutero quien más veces repitió: «Se colocaría fuera del cristianismo quien afirmara que la Tierra tiene más de seis mil años.»

Frente al célebre versículo de Josué que detiene el Sol, Galileo no tenía absolutamente en cuenta un lenguaje metafórico; se quedaba en la lectura literal, afirmando que Copérnico podía explicar esta «parada» mejor que Tolomeo. Poniéndose en el mismo plano que sus jueces, Galileo confirma lo incierta que era la distinción entre el nivel teológico, filosófico, y el de la ciencia experimental

Ética a Nicómaco .-Aristóteles – Summary

En Ética a Nicómaco CliffsNotes

Main Points of Aristotle’s Ethical Philosophy

La virtud (areth, areté): Significa, literalmente, excelencia, mérito, perfección, inteligencia, fuerza, energía, nobleza de ánimo, generosidad, alteza. Es una disposición del alma, una capacidad y aptitud permanente que inclina a comportarse de una manera determinada. No tiene nada que ver con el intelectualismo socrático, que identificaba virtud con conocimiento. Aristóteles da a la voluntad mucha importancia en relación con la virtud. La conducta sólo será justa o buena si el individuo actúa a sabiendas y mediante una decisión consciente, firme e inquebrantable, decide acometer una acción por sí misma. La virtud incluye conocimiento, voluntad firme y una elección reflexiva de los medios necesarios para llevar a cabo una acción.

La virtud se adquiere mediante el ejercicio (poniéndola en práctica) y el hábito (éthos): «para que un hombre se haga justo es necesario que practique la justicia». De esta manera Aristóteles rechaza que seamos virtuosos por naturaleza (de nacimiento) o mediante aprendizaje. La virtud es el modo de ser de una persona, expresado a través de sus acciones («praxis»). Cuando se convierte en hábito, la virtud expresa la manera de ser de una persona en relación con la realidad que le rodea: es su modo de estar en el mundo, en la política, en la economía, en la cultura y en el Estado. Es su actitud ante el dinero, la familia, el Estado y la felicidad.

1. The highest good and the end toward which all human activity is directed is happiness, which can be defined as continuous contemplation of eternal and universal truth.

2. One attains happiness by a virtuous life and the development of reason and the faculty of theoretical wisdom. For this one requires sufficient external goods to ensure health, leisure, and the opportunity for virtuous action.

3. Moral virtue is a relative mean between extremes of excess and deficiency, and in general the moral life is one of moderation in all things except virtue. No human appetite or desire is bad if it is controlled by reason according to a moral principle. Moral virtue is acquired by a combination of knowledge, habituation, and self-discipline.

4. Virtuous acts require conscious choice and moral purpose or motivation. Man has personal moral responsibility for his actions.

5. Moral virtue cannot be achieved abstractly—it requires moral action in a social environment. Ethics and politics are closely related, for politics is the science of creating a society in which men can live the good life and develop their full potential.

Book 8 Chapter 3: The Three Kinds of Friendship

There are three varieties of friendship, corresponding to the three objects of affection. The varieties of friendship can be distinguished by determining what kind of good is the object of both parties.

  1. Friendships based on mutual utility (e.g., two men are friendly because each can be useful to the other in some way). This kind of friendship tends to be short-lived and is easily dissolved when the abilities or needs of one or both parties change.

2. Friendships based on mutual pleasure (i.e., two people are friendly not for what either is or what either can do, but because of the pleasure which each provides the other, e.g., witty conversation). This kind of friendship is also easily dissolved and is most common in general social relationships and among the young.

3. Friendship between good men of similar virtue or excellence who possess intrinsic rather than incidental goodness and who wish the good of each other for the other’s sake and not for any lesser motive. The attitudes of each party in such a relationship are determined by what the other party is and not by any incidental consideration. This is the most perfect and stable kind of friendship, and may be considered friendship in the truest sense of the word. It includes the other kinds, since both parties, by being good in themselves, are also good for each other, and provide each other with that which is both useful and pleasant. Such friendships are beneficial to both parties, but are extremely rare. For such a friendship to develop, much time and intimacy are required as well as personal goodness, for it is easy to desire friendship but difficult to build or deserve a solid relationship of this kind.

xXx


Emperadores Romanos – -Summary

Emperadores Romanos

Fechas de Emperadores Romanos desde Augusto (27 aC) hasta Dominiciano (96 dC)

En el año 31 aC Octavio derrota a Marco Antonio y Cleopatra y se suicidan. En el 27 el senado nombra a Octavio: Cesar Augusto.

Auqusto:         27 aC-14 dC

Tiberio:            -37 dC

Caligula:          37-41

Claudio:          41-54

Nerón:             54-68

Galba, Oto, Vitelio: 68-69

Vespasiano:     69-79

Tito:                 79-81

Dominiciano:   81-96


Fundamentos espirituales de Europa – Ratzinger – Summary

Fundamentos espirituales de Europa

Por J. Ratzinger, Conferencia en la biblioteca del Senado de la República Italiana, el 13.mayo. 2004

Historia del Término Europa. 42

División entre impero romano oriental y occidental: relación Iglesia-Estado. 43

El Concepto de europa en la edad moderna. 43

Europa oriental: cae Constantinopla se levanta Moscú. 43

Europa occidental: protestantismo y colonización de América. 43

Europa contemporánea: el efecto de la Revolución Francesa: Cisma entre cristianismo y Laicismo 43

La universalización de la cultura europea y su crisis. 44


W. Historia del Término Europa

a) Siglos –5 a +6: El Mediterráneo:

Heródoto (484-425 a.C. aproximadamente), quien, de hecho, es el primero en definir Europa como concepto geográfico; y lo hace así: «Los persas consideran Asia como su propiedad y los pueblos bárbaros que habitan en ella, mientras estiman que Europa y el mundo griego es un país distinto». Con la formación de los estados helenísticos y del imperio romano, se había formado un continente que se transformó en la base de la sucesiva Europa, pero que tenía otras fronteras: eran las tierras alrededor del Mediterráneo.

b) Siglos 7 y 8: Por el Islam: Europa es el norte del mediterráneo más Galia, Bretaña y Germania:

Luego  el avance triunfal del Islam en el siglo VII y al inicio del siglo VIII trazó una frontera a lo largo del Mediterráneo: la parte meridional del Mediterráneo queda completamente fuera de lo que hasta ese entonces era un continente cultural. Al mismo tiempo se lleva a cabo una mayor extensión hacia el norte: que ahora abrazaría Galia, Germania, Bretaña como tierras-núcleo propiamente dichas, y se extiende cada vez más hacia Escandinavia.

c) Siglo 9: El imperio carolingio:

En este proceso de cambio de los confines, la continuidad ideal con el precedente continente mediterráneo, medido geográficamente de un modo nuevo, tiene como garantía un modelo de teología de la historia: partiendo del libro de Daniel, se consideraba al Imperio Romano renovado y transformado por la fe cristiana como el último y permanente reino de la historia del mundo en general y, por tanto, se definía la trabazón de pueblos y estados que estaba en vías de formación como el permanente «Sacrum Imperium Romanum». Este proceso de una nueva identificación histórica y cultural se realizó de manera totalmente consciente bajo el reino de Carlomagno. Aquí surge nuevamente el antiguo nombre de Europa, con un significado diverso: este vocablo se utilizaba incluso como definición del reino de Carlomagno.

d) Siglos 17 y 18: el oeste de los Turcos:

el concepto de Europa casi desaparece nuevamente después del fin del reino carolingio y se conserva solamente en el lenguaje de los doctos; en el lenguaje popular sólo se usa al inicio de la época moderna –aunque en relación con el peligro de los Turcos, como modalidad de autoidentificación–, para imponerse en general en el siglo XVIII.

X. División entre impero romano oriental y occidental: relación Iglesia-Estado

Hay también una segunda raíz de la Europa, de una Europa no occidental: el imperio romano de hecho, como ya he mencionado, había resistido en Bizancio.

También este imperio romano de oriente se extendió ulteriormente hacia el norte, abarcando al mundo eslavo. Se diferencia respecto a la Europa latina del occidente en virtud de la renuncia al latín como lengua común enseñada.

Entre estas dos Europas hay una diferencia: en Bizancio, Imperio e Iglesia aparecen casi identificados el uno con el otro; el emperador también es el jefe de la Iglesia. Él se considera a sí mismo como representante de Cristo.  En Roma pudo desarrollarse la posición autónoma del obispo de Roma, como sucesor de Pedro y pastor supremo de la Iglesia; aquí ya desde el inicio de la era constantiniana se enseñó una dualidad de potestad: emperador y papa tienen de hecho potestades separadas, ninguno dispone de la totalidad. El papa Gelasio I (492-496) formuló en su carta el Emperador Anastasio que la unidad de las potestades está exclusivamente en Cristo: «él, de hecho, a causa de la debilidad humana (¡soberbia!) Ha separado para los tiempos sucesivos los dos ministerios de manera que ninguno se ensoberbezca». La manera en que se debe vivir correctamente y concretar política y religiosamente este principio sigue siendo un problema fundamental, incluso para la Europa de hoy y de mañana.

Podemos considerar el surgimiento del imperio carolingio de una parte, y la continuación del imperio romano en Bizancio y su misión hacia los pueblos eslavos por otra, como el verdadero y propio nacimiento del continente Europa.

Y. El Concepto de europa en la edad moderna

Europa oriental: cae Constantinopla se levanta Moscú

En 1453 Constantinopla fue conquistada por los turcos. O. Hiltbrunner comenta este acontecimiento de manera lacónica: «los últimos… doctos emigraron… hacia Italia y transmitieron a los humanistas del Renacimiento el conocimiento de los textos originales griegos”

una de las dos alas de Europa estuvo a punto de desaparecer, pero la herencia bizantina no estaba muerta: Moscú se declara a sí misma como la tercera Roma, funda entonces un propio patriarcado y se presenta, por tanto, como una nueva metamorfosis del «Sacrum Imperium » –como una forma propia de Europa, que, sin embargo, permaneció unida con occidente y se orientó cada vez más hacia él.

Europa occidental: protestantismo y colonización de América

Gran parte del mundo germánico se separa de Roma; surge una nueva forma iluminada de cristianismo: el protestantismo.

América fue al inicio una Europa ampliada, una colonia, pero ella también se crea –contemporáneamente a la agitación europea provocada por la Revolución Francesa– su propio carácter de sujeto: desde el siglo XIX en adelante, aunque forjada en sus aspectos profundos por su nacimiento europeo, América se presenta ante Europa como un sujeto propio

Z. Europa contemporánea: el efecto de la Revolución Francesa: Cisma entre cristianismo y Laicismo

Con la Revolución Francesa comienza un proceso de considerable importancia, tanto desde el punto de vista político como ideal. Desde el punto de vista ideal, esto significa que se rechaza el fundamento sacro de la historia y de la existencia estatal: la historia ya no se mide de acuerdo con una idea de Dios precedente a ella y que le da forma; el Estado es considerado, a partir de entonces, en términos puramente seculares, fundado en la racionalidad y en la voluntad de los ciudadanos.

Por primera vez en absoluto surge en la historia el Estado puramente secular, que abandona y deja a un lado la garantía divina y la normativa divina del elemento político, considerándolo como una visión mitológica del mundo y declara al mismo Dios como una cuestión privada, que no es parte de la vida pública y de la formación de la voluntad común. Ésta es concebida únicamente como un asunto de la razón, para la cual Dios no aparece claramente cognoscible: religión y fe en Dios pertenecen al ámbito del sentimiento, no al de la razón. Dios y su voluntad cesan de ser relevantes en la vida pública.

De este modo surge, con el fin del siglo XVIII y el inicio del siglo XIX, un nuevo tipo de cisma, cuya gravedad percibimos cada vez más netamente: la división entre cristianos y laicos. En los últimos dos siglos esta laceración ha penetrado en las naciones latinas como una fractura profunda, mientras el cristianismo protestante, al inicio, tuvo una vida fácil al conceder dentro de sí espacio a las ideas liberales e ilustradas, sin destruir el marco de un amplio consenso cristiano.

El aspecto de política realista de la disolución de la antigua idea de imperio consiste en esto: las naciones, los estados, que son identificables como tales gracias a la formación de ámbitos lingüísticos unitarios, aparecen definitivamente como los únicos y verdaderos portadores de la historia, y, por tanto, obtienen un rango que antes no les correspondía.

El dramatismo explosivo de este sujeto histórico, plural, se muestra en el hecho de que las grandes naciones europeas se consideraban depositarias de una misión universal, que necesariamente debía llevar a conflictos entre ellas, cuyo impacto mortal lo hemos experimentado dolorosamente en el siglo recién pasado.

AA. El presente: la paradoja de la universalización de la cultura europea y su crisis por el encuentro con culturas más ESPIRITUALES no europeas

Ahora tiene lugar la salida hacia los dos continentes hasta ahora tocados sólo marginalmente: África y Asia, que trataron de transformarse en sucursales de Europa, en colonias. Hasta cierto punto, esto también se logró, pues ahora también Asia y África siguen el ideal del mundo forjado por la técnica y el bienestar, de tal modo que también allí las antiguas tradiciones religiosas entran en crisis y estratos de pensamiento puramente secular dominan siempre más la vida pública.

Pero hay también un efecto contrario: el renacimiento del Islam no está solamente unido a la nueva riqueza material de los países islámicos, sino que también se alimenta por la conciencia de que el Islam es capaz de ofrecer una base espiritual válida para la vida de los pueblos, una base que parece haberse escapado de la mano de la vieja Europa, que, no obstante su duradera potencia política y económica, se ve, cada vez más, como condenada al declino y al obscurecimiento.

También Las grandes tradiciones religiosas de Asia, sobre todo su componente mística, que encuentra expresión en el budismo, se elevan como potencias espirituales contra una Europa que reniega de sus fundamentos religiosos y morales.

Yo veo aquí una sincronía paradójica: con la victoria del mundo técnico-secular post-europeo, con la universalización de su modelo de vida y de su manera de pensar, se da en todo el mundo –especialmente en los mundos estrictamente no-europeos de Asia y África– la impresión de que el mundo de valores de Europa, su cultura y su fe, aquello sobre lo que se basa su identidad, ha llegado al final y esté saliendo del escenario; da la impresión de que ha llegado la hora de los sistemas de valores de otros mundos, de la América precolombina, del Islam, de la mística asiática.

Europa, justo en esta hora de su máximo éxito, parece haberse vaciado por dentro, paralizada en cierto sentido por una crisis de su sistema circulatorio, una crisis que pone en riesgo su vida, dependiendo por así decirlo, de trasplantes, que sin embargo no pueden eliminar su identidad.

Hay una extraña falta de deseo de futuro. Los hijos, que son el futuro, son vistos como una amenaza para el presente; se piensa que nos quitan algo de nuestra vida. No se les experimenta como una esperanza, sino como un límite para el presente.

BB. ¿Se puede reinsertar el elemento religioso para salvar a Europa de la decadencia?

Dos diagnósticos sobre el futuro de Europa

Tesis biologísta de spengler: Por una parte, está la tesis de Oswald Spengler, quien creía poder fijar una especie de ley natural para las grandes expresiones culturales: existe un momento de nacimiento, crecimiento gradual, florecimiento, envejecimiento y muerte. Su tesis era que Occidente ha alcanzado su época final.

Tesis de Arnold Toynbee: muestra la diferencia entre progreso técnico-material de una parte y progreso real de otra. Define este último como espiritualización. Admite que Occidente –el mundo occidental– se encuentra en una crisis, y su causa sería el hecho de que se ha pasado de la religión al culto a la técnica, a la nación, al militarismo. La crisis, para él, significa secularismo.

¿Cómo se ha tratado la cuestión religiosa en la Europa moderna? Modelos políticos para la cuestión religiosa

a) Modelo latino: el laicismo

En las naciones latinas el modelo laicista: un Estado netamente separado de los organismos religiosos, que son relegados al ámbito privado. El mismo Estado rechaza cualquier fundamento religioso y se sabe fundado solamente sobre la razón y sus intuiciones. Frente a la flaqueza de la razón, estos sistemas se han revelado frágiles y se convierten con facilidad en víctimas de las dictaduras; sobreviven, propiamente, sólo porque partes de la vieja conciencia moral continúan subsistiendo aun sin los fundamentos precedentes, permitiendo así un consenso moral básico.

b) Modelo germánico: iglesia de Estado

en el mundo germánico, existen de manera diferenciada los modelos de Iglesia de Estado del protestantismo liberal. En ellos una religión cristiana iluminada, esencialmente concebida como moral ..y con formas de culto resguardadas por el Estado– garantiza un consenso moral y un fundamento religioso amplio, al que cada religión que no es del Estado debe adecuarse. Este modelo en Gran Bretaña, en los estados escandinavos y en un primer momento en la Alemania dominada por los prusianos aseguró durante mucho tiempo una cohesión estatal y social. En Alemania, sin embargo, la caída del cristianismo de Estado prusiano creó un vacío, que después se ofreció igualmente como vacío para el surgimiento de una dictadura. Hoy en día, las iglesias de Estado han caído en todas partes, víctimas del desgaste: de cuerpos religiosos que son derivaciones del Estado ya no proviene ninguna fuerza moral, y el mismo Estado no puede crear una fuerza moral, sino que la debe presuponer para después construir sobre ella.

c) Modelo americano: separación iglesia-estado pero consenso moral cristiano

Formado sobre la base de las iglesias libres, parte de un rígido dogma de separación y por otra parte –más allá de las denominaciones individuales–, se caracterizan por un consenso de fondo cristiano-protestante no forjado en términos confesionales. Consenso que se vinculaba a una particular conciencia de la misión de tipo religioso frente al resto del mundo. De este nodo, daba al factor religioso un significativo peso público, que en cuanto fuerza pre-política y supra-política podía ser determinante para la vida política.

d) Modelo del socialismo democrático: conciencia social

El socialismo democrático fue capaz, desde el inicio, de integrarse dentro de los dos modelos existentes en Europa, como un sano contrapeso frente a las posiciones liberales radicales, enriqueciéndolas y corrigiéndolas. Esto se reveló como algo que iba más allá de las confesiones: en Inglaterra era el partido de los católicos, que no podían sentirse a gusto ni en el campo protestante-conservador, ni en el liberal. También, en la Alemania guillermina el centro católico podía sentirse más cercano al socialismo democrático que a las fuerzas conservadoras rígidamente prusianas y protestantes. En muchos aspectos el socialismo democrático estaba y está cerca de la doctrina social católica; en todo caso, ha contribuido considerablemente a la formación de una conciencia social.

e) Modelo del socialismo totalitario

Sin embargo, el modelo totalitario se vinculaba a una filosofía de la historia rígidamente materialista y atea: la historia se comprende deterministamente como un proceso de progreso que pasa a través de la fase religiosa y de la liberal para alcanzar la sociedad absoluta y definitiva, en la que la religión, como residuo del pasado, se supera y el funcionamiento de las condiciones materiales puede garantizar la felicidad de todos. El aparente carácter científico esconde un dogmatismo intolerante: el espíritu es producto de la materia; la moral es producto de las circunstancias y debe definirse y practicarse de acuerdo con los objetivos de la sociedad; todo lo que sirve para favorecer la llegada de un Estado final feliz es moral. La inversión de los valores que habían construido Europa es completa. Aún más, se da una fractura frente a la tradición moral de toda la humanidad: ya no hay valores independientes de los objetivos del progreso; en un momento dado todo puede permitirse e incluso resultar necesario, puede ser moral en el sentido nuevo del término. Incluso el hombre puede llegar a ser un instrumento; no cuenta el individuo. Sólo el futuro llega a ser la terrible divinidad que dispone de todos y de todo.

Los sistemas comunistas, mientras tanto, han naufragado sobre todo por su falso dogmatismo económico. Pero se olvida demasiado fácilmente el hecho de que han naufragado sobre todo por su desprecio de los derechos humanos, por su subordinación de la moral a las exigencias del sistema y a sus promesas de futuro. La verdadera y propia catástrofe que han dejado a sus espaldas no es de naturaleza económica; consiste en el desecamiento de las almas, en la destrucción de la conciencia moral. Veo

La problemática dejada tras de sí por el marxismo continúa existiendo hoy: la disolución de las certezas primordiales del hombre sobre Dios, sobre sí mismo y sobre el universo. Esta disolución de la conciencia de los valores morales intangibles es precisamente ahora nuestro problema y puede conducir a la autodestrucción de la conciencia europea que debemos comenzar a considerar como un peligro real.

Qué elementos morales hay que insertar en la constitución de Europa para permitir que siga subsistiendo la identidad europea

f) La dignidad humana y los derechos humanos

Un primer elemento es el carácter incondicional con que la dignidad humana y los derechos humanos deben presentarse como valores que preceden a cualquier jurisdicción estatal. Estos derechos fundamentales no son creados por el legislador ni son conferidos a los ciudadanos, «sino más bien existen por derecho propio, siempre han de ser respetados por el legislador, a quien le son dados previamente como valores de orden superior».

Ahora bien, hoy en día casi nadie negará directamente la preeminencia de la dignidad humana y de los derechos humanos fundamentales respecto a toda decisión política; son aún demasiado recientes los horrores del nazismo y de su teoría racista. Pero en el ámbito concreto del así llamado progreso de la medicina, hay amenazas muy reales para estos valores: sea que pensemos en la clonación, sea que pensemos en la conservación de fetos humanos para la investigación y donación de órganos, sea que pensemos en todo el ámbito de la manipulación genética -la lenta consunción de la dignidad humana que aquí nos amenaza no puede ser desconocida por nadie.

g) El Matrimonio

Todos sabemos cuán amenazados están el matrimonio y la familia tanto mediante el vaciamiento de su indisolubilidad a través de formas cada vez más fáciles de divorcio, como por un nuevo comportamiento que va difundiéndose cada vez más: la convivencia de hombre y mujer sin la forma jurídica del matrimonio. En notable contraste con todo esto, existe la petición de comunión de vida de los homosexuales, quienes ahora paradójicamente exigen una forma jurídica, que debe equipararse más o menos al matrimonio. Con esta tendencia se sale del complejo de la historia moral de la humanidad, que a pesar de toda la diversidad de formas jurídicas del matrimonio, sabía siempre que éste, según su esencia, es la particular comunión de hombre y mujer, que se abre a los hijos y así a la familia.

h) La religión

Un aspecto fundamental para todas las culturas es el respeto de a lo que es sagrado para otra persona, y particularmente el respeto por lo sagrado en el sentido más alto, por Dios. Es lícito suponer que se pueden encontrar este respeto en quien no está dispuesto a creer en Dios. Donde se quebrante este respeto, se pierde algo esencial en la sociedad. En la sociedad actual, gracias a Dios, se multa a quien deshonra la fe de Israel, su imagen de Dios, sus grandes figuras. Se multa también a quien vilipendia el Corán y las convicciones de fondo del Islam. Sin embargo, cuando se trata de Cristo y de lo que es sagrado para los cristianos, la libertad de opinión aparece como el bien supremo, cuya limitación resulta una amenaza o incluso una destrucción de la tolerancia y la libertad en general. Sin embargo, la libertad de opinión tiene su límite en que no puede destruir el honor y la dignidad del otro; no hay libertad para mentir o para destruir los derechos humanos.

Conclusión: Europa debe rechazar el odio que siente por sí misma

Occidente siente un odio por sí mismo que es extraño y que sólo puede considerarse como algo patológico; occidente sí intenta laudablemente abrirse, lleno de comprensión a valores externos, pero ya no se ama a sí mismo; sólo ve de su propia historia lo que es censurable y destructivo, al tiempo que no es capaz de percibir lo que es grande y puro. Europa necesita de una nueva –ciertamente crítica y humilde– aceptación de sí misma, si quiere verdaderamente sobrevivir.

Ciertamente, podemos y debemos aprender de lo que es sagrado para los demás, pero justamente ante los demás y por los demás, es deber nuestro nutrir en nosotros mismos el respeto ante lo que es sagrado y mostrar el rostro de Dios que se nos ha aparecido –del Dios que tiene compasión de los pobres y de los débiles, de las viudas y de los huérfanos, del extranjero; del Dios que hasta tal punto es humano que él mismo se ha hecho hombre, un hombre sufriente, que sufriendo junto a nosotros da dignidad y esperanza al dolor.

Si no hacemos esto, no sólo renegamos de la identidad de Europa, sino que se desvanece un servicio a los demás al que ellos tienen derecho. Para las culturas del mundo, la profanidad absoluta que se ha ido formando en Occidente es algo profundamente extraño. Están convencidas que un mundo sin Dios no tiene futuro. Por lo tanto, justamente la multiculturalidad nos llama a entrar nuevamente en nosotros mismos.

No sabemos cómo será el futuro de Europa. La Carta de los derechos fundamentales puede ser un primer paso, un signo de que Europa busca nueva y conscientemente su alma. En esto hace falta darle la razón a Toynbee: el destino de una sociedad depende siempre de minorías creativas. Los cristianos creyentes deberían concebirse a sí mismos como tal minoría creativa y contribuir a que Europa recobre nuevamente lo mejor de su herencia y esté así al servicio de toda la humanidad.

xXx


El Origen del Hombre – Carlos Marmelada – Summary

El Origen del Hombre

Por Carlos A. Marmelada en Revista Palabra, Oct 2003

Un resumen de …

Hace 6 y 8 millones de años se separaron el linaje de los chimpances del de los humanos: surgió el primer homínido. Hay tres candidatos para ser primer hominido:

1) Toumai: Sahelanthropus tchadensis (7 mill años). Descubierto en el Chad en julio 2002

2) Millenium Man: Orrorin tugenensis (6 mill años) desc en Kenya en diciembre del 2000.

3) Ardipithecus ramidus kadabba (5.2 a 5.8 mill años) desc en Aramis, Etiopia en julio 2001

Las diferencias entre un homínido y un chimpancé son: el homínido es bípedo y tiene caninos mas pequeños

El primer homínido del que tenemos certeza es Austrolopithecus anamensis (4.2 mill an) desc en Kanapoi, Kenya en 1996.

El homínido mas famoso y del que posiblemente deriva el genero humano es el Austrolopithecus africanus (2.3 a 3.5 mill ano)

No se sabe de qué genero de homínido surgió el género humano. muchos piensan que de una especie Austrolpitecus grácil (que tienen un aparato masticador mas suave)

Tampoco hay unanimidad sobre quienes fueron los primeros humanos: homo hablis, homo rudolfensis, homo ergaster o el homo erectus.

Los primeros humanos que emigran de África a Europa fueron los homo qeorgicus (1.8 mill años) encontrado en Dmawisi, Georgia en 1991. Posiblemente provenía del Homo Habilis.

Los primeros restos humanos encontrados en Europa son el Homo Antecesor (800,000) descubierto en Atapuerca, Burgos,

El siguiente humano heidelbergensis (500K – 250 K). Posiblemente de estos nacieron los Neardentales que surgieron en Europa hace 230K. Se extinguieron misteriosamente hace 28,000 años.

Hace 40K años los Homo Sapiens empiezan a llegar a Europa desde África con una nueva cultura: el Auriñaciense o Modo Tecnológico IV. Convivieron por 12,000 años con los neardentales que tenían tecnología III