La “crisis moderna” será dejada atrás por una síntesis superadora entre el racionalismo escolástico y el voluntarismo protestante y nominalista.

Esta síntesis no consistirá en “volver” a un racionalismo, en devolver a la razón a su sitio, sino en reconocer el valor -como otra vía de acceso a Dios -de la “racionalidad del corazón”.

Esta “racionalidad del corazón”, no es un sentimentalismo, es la capacidad de conocer la verdad por otros medios adicionales a la razón, como son los sentimientos y la fe (la confianza en lo que otros dicen).

Para esto ha de eliminarse el voluntarismo de pensar que los mandamientos son arbitrarios, porque Dios podría haber mandado cualquier cosa.

¿Y cómo la gente, o al menos los pensadores, van a dejar de pensar así?

Cuando descubran: que la moral está inscrita en la biología, que el Cielo se gana siendo un buen animal (descubriendo la racionalidad del camino a la salvación) que hay una sabiduría no racional en las Tradiciones y en los sentimientos; es decir, descubriendo que hay otras formas de conocer la verdad más allá de la razón. Estos dos pasos van a suponer la unidad del conocimiento , que es el arreglo del quiebre del hombre que implicó la modernidad, el reconocimiento de que a la Verdad se llega por varios caminos complementarios.

Elegir un jefe es la forma natural que tiene un grupo de hombres de unirse para hacer algo grande en común.

Por tanto, el papel natural de un jefe es:

a) tomar las decisiones colectivas (recoger información de abajo a arriba) y

b) pasar a cada individuo información del entorno a la que los individuos no tiene tanto acceso como el jefe (pasar información de arriba a bajo).

La historia del pensamiento ha sido siempre un vaivén, un zig-zag, en la búsqueda de la respuesta a la pregunta ¿dónde está la realidad, en lo material o en lo ideal? Aristóteles consigue una síntesis que muchos estiman como genial, entre el materialismo de los atomistas y el idealismo de Platón: cada cosa está compuesta de materia y forma.

La voluntad separa, la razón une. La voluntad es lo que me individúa, lo que hace individuo. Las preferencias son una manifestación de la voluntad, las convicciones o creencias manifiestan, que son fruto de la razón,  sirven para unir individuos.

Esto es lo que explica que la modernidad haya sido la época del individualismo.

Decimos que la fe se recibe por Revelación, pero realmente se recibe por Tradición. A casi nadie Dios se le ha “revelado”, al menos, directamente. Lo que Dios ha dado a todos, aunque en distinta medida, no es una Revelación, unas verdades, sino una facilidad para aceptar una tradición, mayormente haciéndonos nacer en un hogar con cierta fe.

El trabajo es la actividad humana cuya finalidad es hacer un mundo mejor. Poco importa si es remunerada o no.

El valor  de un trabajo depende de cuánto ayude a hacer mejor al mundo, siendo uns de las medidas principales de esto, cuánto hace mejor a la propia persona que trabaja. No trabajamos para producir, sino para crecer.

La timidez suele ser consecuencia de un exceso de sensibilidad. Pero esto, que es un problema para bregar socialment con grupos de personas, suele ser un activo para el trato de uno con uno, cara a cara. Todas las cosas que recibimos por herencia no son, en sí mismas, buenas ni malas. Son lo que necesitamos para recorrer nuestro camino.

La libertad en los clásicos (Plotino) consistía en identificarse con el Uno, que era completamente libre, porque era “causa de sí mismo”. Por lo tanto, la libertad clásica consistía en “ser dueño de uno mismo”.

Cuando en la modernidad (siglo 16) se pasó de un holismo (la verdad está en el todo) a un atomismo (la verdad está en las partes), la libertad pasó a ser entendida como “ausencia de oposición” (Hobbes en Leviathan), ausencia de amarres.

Pasamos de una libertad espiritual a una animal.

Para encontrar la verdad de un hecho concreto, no de un principio universal, hay que considerar todas las circunstancias. Como esto nunca se logra plenamente, la razón práctica no alcanza verdades absolutas, sino relativas.

Los seres vivos son una configuración especial de moléculas inorgánicas con el fin de captar más energía: son antenas de sol.