Voy a ser perfecto

Ser "perfecto" pareciera un adjetivo que solo pudiese aplicarse a entes de razón (formas matemáticas, ideas, etc); no a cosas ni, menos aún, a hombres.

La perfección a la que nos llama Dios, sin embargo, no consiste ni en sobresalir respecto a los demás, ni en tenerlo todo o hacerlo todo. Consiste en vivir con fidelidad el papel, la vocación, que a cada uno nos toca vivir en la sinfonía de la creación. Real y asequible.

¿Cómo no enseñar religion?


La religión no puede ensañarse como si fuera una clase, una disciplina. La religión, como cualquier tradición, son las historias que nos ayudan a entender la realidad. Y se debe enseñar, por parte de los padres y abuelos, contando historias: las historias de nuestros antepasados (Moises, David, Jesus, en el caso Cristiano  ) y nuestros héroes (los santos).

Eduquemos sin contenidos

Durante milenios, la educación de los jóvenes consistió, simplemente en aprender las tradiciones de su pueblo, es decir una educación de valores, más que de contenidos: aprender a amar a la vida y a su gente.

La instrucción para el trabajo se hacía en el mismo lugar de trabajo, aprendiendo de quien sabía.

Quitémosle la importancia que le damos los contenidos (datos y técnicas) en la educación de niños y jóvenes.

Los sindicatos están tan obsoletos como las corporaciones

Si critico a las corporaciones por ser una forma mecanicista de organizar el trabajo, por esa misma razón critico las uniones laborales o sindicatos: la división de tareas, y el presentarse como una corporación dentro de la corporación (sus rasgos distintivos) lo demuestran.

La defensa del trabajador tiene que darse, no defendiendo a una clase, sino destruyendo la idea de clase. La idea de clase viene de una visión piramidal (mecanicista), que ha de ser sustituida por una visión organicista: hay jerarquía (todos dependemos de alguien) pero no hay cúspide (no existe quien dependa de nadie)