Dios quiere relacionarse primero con pueblos y después con individuos. No tiene sentido una religión. Esto es un invento de la borrachera indivualista que fue la Modernidad.


La ciencia nos está enseñando cuán animales somos los humanos. Actividades que pudieran parecer muy humanas como la música, el amor a los hijos, la vida en comunidad, incluso el altruismo, tienen un fundamento animal muy grande.
Pero la lección que tenemos que sacar de esto no es reducir el hombre a un mero animal, sino el descubrir lo que hace al hombre humano: que los instintos no le dicen completamente lo que tiene que hacer, y él tiene que tomar, al final, una decisión. Es un animal auto-gobernado, un animal con libertad.

El objetivo de Kant con su filosofia era defender la fe del escepticismo de Hume, y para ello la colocó en un plano tan separado de la razón que, en lugar de hacer la fe un conocimiento meta-racional, la hizo irracional.  Y la fe se relegó a la subjetividad de la persona, mientras que la razón entendía de las cosas objetivas.

Esta fue la consumación de la ruptura fe-razón que comenzaron los filósofos árabes en el siglo 10.