El secreto del éxito: cómo crecer

El secreto del éxito: cómo crecer

Hay dos formas de crecer:

1. Poner dentro de mí cosas que estaban afuera: tener más cosas: comer y poseer. Es el crecimiento material.

2. Poner fuera de mí las cosas que llevo dentro: hacer más, mejorar mi entorno. Es el crecimiento espiritual.

Dios se “desarrolla” hacia afuera: por eso crea, sin necesidad.

El hombre tiene que desarrollarse en una dialéctica: primero hacia adentro (teniendo) y luego hacia afuera (haciendo).

Hay que perder la libertad para ganar la libertad

Hay que perder la libertad para ganar la libertad

Existen dos libertades:

La libertad material: la capacidad de elegir, el tener opciones. La puede tener un animal que esté suelto.

La libertad espiritual: el ser el dueño de la propia vida, porque tomamos las decisiones que nos definen, más allá del dictado de los instintos.

El crecimiento en el ser humano se da elegiendo, decidiendo. Pero cada elección que hago (de profesión,  de esposa, etc) me limita, me hace perder opciones. Y si no decido, no crezco.

Para crecer, tengo que perder la libertad de elección, para así ganar libertad espiritual, para ser el dueño de mi vida.

La menopausia es una joya de la evolución

La menopausia es una joya de la evolución

El que una hembra deje de ser fértil a mitad de su vida, es algo insólito en la Naturaleza. El sentido primario de la evolucion es precisamente maximizar la reproducción  (en cantidad o en calidad).

La explicación de este extraño fenómeno nos enseña que el ser humano es un animal tan social que lo que gana su crianza en calidad, por tener abuelas a su alrededor, compensa la pérdida de cantidad, por tener menos años para poder nacer.

Le fallamos a Darwin: la evolución no es para sobrevivir sino para procrear

La genética ha ayudado a completar la teoría de la evolución en muchos aspectos a los que Darwin no tuvo acceso. El más fundamental es la definición del “motor” que impulsa a las especies a evolucionar. No es, como pensaba Darwin, el instinto de sobrevivir, sino el instinto de maximizar la aportación de cada individuo al “gene pool” de su población.