Education, the next bubble

Another bubble coming to burst: the investment in higher education made in the US since the mid 20th century. Despite the artificial demand created by foreigners and single-kid parents, there is no reasonable return for this inflated investment.

Only bad news are worthy

A survival strategy that Nature impose to humans is to make them more sensitive to negative information than to positive, in order to react to whatever may be going wrong. This is why every generation mostly feels that the world is going downhill. And this is why nobody would read a newspaper with only good news of people doing their duty.

Los Chinos no tuvieron pecado original

El pensamiento clásico chino ha perdido demasiado tiempo debatiendo si el hombre es naturalmente bueno (Confucio) o malo (legalismo, Xunzi),  por no saber de la teoría del pecado original, de la explicación de que el hombre es naturalmente bueno en su intención, pero defectuoso en su ejecución.

El Triángulo que Desterró a Dios

La pregunta que detonó la Modernidad en el siglo 13 fue “¿puede Dios hacer un triángulo de más de 180 grados interiores?”. Los escolásticos, con Tomás de Aquino, dijeron: “No, Dios no se puede contradecir”. Los modernos, con Francisco de Asís, dijeron: “Sí: Dios hace lo que quiere”, fundando con esto la Modernidad, separando la lógica de Dios de las leyes del mundo.

Todos somos mujeres

Por millones de años todos los seres vivos se reproducían solos, no existía el sexo, todos eran hembras, que se clonaban en sus hijas. Se inventaron los machos para crear diversidad genética que permitiera aguantar la descomposición que las mutaciones provocan. Una vez que se separaron los vivientes en machos y hembras, se especializaron. Los machos, así, pueden ser definidos como unas hembras estériles especializados en la consecución de recursos.

Mujeres masculinas

Desde que el pensaniento de Occidente, en el siglo 17, adoptó la ideología del economicismo (lo que da valor a las personas es lo que producen), la mujer tuvo que adoptar patrones masculinos (producir) para adquirir valía en la sociedad.