No es opuesto ser animal y ser hombre

No es opuesto ser animal y ser hombre


La ciencia nos está enseñando cuán animales somos los humanos. Actividades que pudieran parecer muy humanas como la música, el amor a los hijos, la vida en comunidad, incluso el altruismo, tienen un fundamento animal muy grande.
Pero la lección que tenemos que sacar de esto no es reducir el hombre a un mero animal, sino el descubrir lo que hace al hombre humano: que los instintos no le dicen completamente lo que tiene que hacer, y él tiene que tomar, al final, una decisión. Es un animal auto-gobernado, un animal con libertad.

Kant, defendiendo la fe, la mató

Kant, defendiendo la fe, la mató

El objetivo de Kant con su filosofia era defender la fe del escepticismo de Hume, y para ello la colocó en un plano tan separado de la razón que, en lugar de hacer la fe un conocimiento meta-racional, la hizo irracional.  Y la fe se relegó a la subjetividad de la persona, mientras que la razón entendía de las cosas objetivas.

Esta fue la consumación de la ruptura fe-razón que comenzaron los filósofos árabes en el siglo 10.

Voy a ser perfecto

Voy a ser perfecto

Ser "perfecto" pareciera un adjetivo que solo pudiese aplicarse a entes de razón (formas matemáticas, ideas, etc); no a cosas ni, menos aún, a hombres.

La perfección a la que nos llama Dios, sin embargo, no consiste ni en sobresalir respecto a los demás, ni en tenerlo todo o hacerlo todo. Consiste en vivir con fidelidad el papel, la vocación, que a cada uno nos toca vivir en la sinfonía de la creación. Real y asequible.

¿Cómo no enseñar religion?

¿Cómo no enseñar religion?


La religión no puede ensañarse como si fuera una clase, una disciplina. La religión, como cualquier tradición, son las historias que nos ayudan a entender la realidad. Y se debe enseñar, por parte de los padres y abuelos, contando historias: las historias de nuestros antepasados (Moises, David, Jesus, en el caso Cristiano  ) y nuestros héroes (los santos).

Eduquemos sin contenidos

Eduquemos sin contenidos

Durante milenios, la educación de los jóvenes consistió, simplemente en aprender las tradiciones de su pueblo, es decir una educación de valores, más que de contenidos: aprender a amar a la vida y a su gente.

La instrucción para el trabajo se hacía en el mismo lugar de trabajo, aprendiendo de quien sabía.

Quitémosle la importancia que le damos los contenidos (datos y técnicas) en la educación de niños y jóvenes.

Los sindicatos están tan obsoletos como las corporaciones

Los sindicatos están tan obsoletos como las corporaciones

Si critico a las corporaciones por ser una forma mecanicista de organizar el trabajo, por esa misma razón critico las uniones laborales o sindicatos: la división de tareas, y el presentarse como una corporación dentro de la corporación (sus rasgos distintivos) lo demuestran.

La defensa del trabajador tiene que darse, no defendiendo a una clase, sino destruyendo la idea de clase. La idea de clase viene de una visión piramidal (mecanicista), que ha de ser sustituida por una visión organicista: hay jerarquía (todos dependemos de alguien) pero no hay cúspide (no existe quien dependa de nadie)

El éxito: un dios que debe ser destronado

El éxito: un dios que debe ser destronado

El éxito no debe la meta de nuestras acciones. Éxito es simplemente la superación de una expectativa. Soy exitoso si consigo hacer más de lo promedio (maximum likelihood) en mi situación. Pero esto no puede ser la meta de la vida, por estas razones:
1. Una gran parte de lo que yo logre, no depende de mí, sino de las circustancias. Y ponerse uno como meta algo que no depende de uno, es un sinsentido.
2. El fracaso, el no conseguir lo esperado, es una fuente de aprendizaje insustituible. Una persona a la que todo le hubiera salido bien, si existiera, sería un inútil.
3. El éxito consiste en cumplir unas expectativas que están muy determinadas por los deseos del grupo social que nos rodea. Pero estas expectativas pueden ser nocivas o caprichosas: la sociedad puede querer que sigamos produciendo algo porque le entretiene, aunque esto conlleve dañar nuestra salud o nuestra relaciones.
4. La inmensa mayoría de los seré vivos fracasa totalmente, en el sentido de que mueren antes de lograr reproducirse. Su ‘exito’ consiste en que ésta muerte era necesaria para que algún hermano viviera. En este sentido, hay un logro que sí hay que conseguir: es que la Creación o la Evolución se complete.

Al final, lo que nos da felicidad es haber seguido, lo más de cerca posible, nuestra vocación; haber seguido, con los zigzag más pequeños posibles, el camino que a cada uno le toca caminar, el haber tocado con la mayor precisión posible, las notas de la partitura que cada uno tiene en la gran sinfonía que es la Creación. Al final, lo que cuenta no es el éxito si no la fidelidad.

Ojalá que los robots eliminen todos los empleos

Ojalá que los robots eliminen todos los empleos

Nos engañamos pensando que, tener muchas personas ocupadas a cambio de un salario, es lo que hace rica a una nación. Esto lleva a la falacia china: se crean más “empleos” haciendo un canal con pico y pala que con máquinas, pero esto no hace más rica a la comunidad, porque entonces, cambiar las palas por cucharas, crearía muchos más empleos.

Si los robots hiciera todo lo que los trabajadores hacen ahora, si destruyera todos los empleos y cada persona pagara al dueño del robot por la utilidad de lo que hizo, seríamos mucho más ricos: nos estaríamos dedicando a lo que de verdad nos llena, y no puede hacer un robot: hacer un mundo mejor en interacción con los demás.

Dejemos de pensar que lo que nos enriquece es tener a los adultos ocupados a cambio de salarios. Esto no es trabajar, es comerciar. Lo que nos enriquece es ser nosotros mejores en un mundo mejor, y para esto, no necesitamos que nos paguen.

Familia nuclear es injusticia para los estériles

Familia nuclear es injusticia para los estériles

En una cultura de familia nuclear (papa, mamá y algún hijo) las parejas estériles se sienten fracasadas. En culturas con familias extendidas (no nucleares) se hace más claro el sentido de los tíos sin hijos como parte inigualable del clan.