,

El juguetero que inventó el Capitalismo

text2image_P34483_20150803_143758[1]El capitalismo no lo empezó Adam Smith en 1776, con la Riqueza de las Naciones, sino Mathew Boulton, un ‘fabricante de juguetes’ quien, 10 años antes, inventó la primera fábrica con líneas de producción: una forma de trabajar donde los obreros son extensiones de las máquinas. Así son todavía los empleados de las empresas modernas.

,

Las preguntas clave de la filosofía

text2image_V67224_20150727_210104[1]Con Platón ya están formuladas las que serán las tres preguntas clave de la filosofía de todos los tiempos:

1 ¿Cómo comportarse?

2 ¿De qué están hechas las cosas?

3 ¿Cómo conocemos?

Por eso se dice Whitehead que todo el pensamiento occidental son una serie de notas al calce de los escritos de Platón, porque todo el pensar de esta civilización se ha concentrado en responder a lo que él planteó.

Se acerca el fin

tmp_24420-text2image_V57916_20150722_233542-1182722721No sólo estamos, en el siglo 21, cerrando la Modernidad (la era de 500 años dominada por el culto al individuo humano) sino que estamos cerrando la era de los 2300 años de culto a la razón que empezó con los griegos y desplazó a las otras formas de sabiduría (la tradición y el corazón)

El Triángulo que Desterró a Dios

text2image_P34483_20150706_123844[1]La pregunta que detonó la Modernidad en el siglo 13 fue “¿puede Dios hacer un triángulo de más de 180 grados interiores?”. Los escolásticos, con Tomás de Aquino, dijeron: “No, Dios no se puede contradecir”. Los modernos, con Francisco de Asís, dijeron: “Sí: Dios hace lo que quiere”, fundando con esto la Modernidad, separando la lógica de Dios de las leyes del mundo.

Cómo será la superación de la Modernidad

La “crisis moderna” será dejada atrás por una síntesis superadora entre el racionalismo escolástico y el voluntarismo protestante y nominalista.

Esta síntesis no consistirá en “volver” a un racionalismo, en devolver a la razón a su sitio, sino en reconocer el valor -como otra vía de acceso a Dios -de la “racionalidad del corazón”.

Esta “racionalidad del corazón”, no es un sentimentalismo, es la capacidad de conocer la verdad por otros medios adicionales a la razón, como son los sentimientos y la fe (la confianza en lo que otros dicen).

Para esto ha de eliminarse el voluntarismo de pensar que los mandamientos son arbitrarios, porque Dios podría haber mandado cualquier cosa.

¿Y cómo la gente, o al menos los pensadores, van a dejar de pensar así?

Cuando descubran: que la moral está inscrita en la biología, que el Cielo se gana siendo un buen animal (descubriendo la racionalidad del camino a la salvación) que hay una sabiduría no racional en las Tradiciones y en los sentimientos; es decir, descubriendo que hay otras formas de conocer la verdad más allá de la razón. Estos dos pasos van a suponer la unidad del conocimiento , que es el arreglo del quiebre del hombre que implicó la modernidad, el reconocimiento de que a la Verdad se llega por varios caminos complementarios.

El día que la libertad se encogió

El día que la libertad se encogió

La libertad en los clásicos (Plotino) consistía en identificarse con el Uno, que era completamente libre, porque era “causa de sí mismo”. Por lo tanto, la libertad clásica consistía en “ser dueño de uno mismo”.

Cuando en la modernidad (siglo 16) se pasó de un holismo (la verdad está en el todo) a un atomismo (la verdad está en las partes), la libertad pasó a ser entendida como “ausencia de oposición” (Hobbes en Leviathan), ausencia de amarres.

Pasamos de una libertad espiritual a una animal.

,

El problema filosófico más trascendente

Uno de los problemas más importantes en la Historia de las Ideas es el problema de los Universales : "¿qué realidad tienen las abstracciones universales que hacemos a partir de las cosas concretas? ¿son tan solo palabras, o tienen realidad extra-mental?".

Su importancia radica en que lo que se está discutiendo, es nuestra capacidad de conocer. Se entiende así que la historia del pensamiento gire cíclicamente entorno a esta pregunta sobre la realidad de las ideas.

,

Cómo la ley natural se convirtió en derechos personales

El concepto de `derecho natural" fue traducido como "derechos fundamentales" de las personas por los nominalistas (franciscanos y protestantes) del siglo 15 y 16. Por eso el derecho anglo-sajón se preocupa menos del orden natural y más de "arbitrar" en cada caso. En esto se distinguió este "derecho común" del derecho franco (romano)  que siguió empeñado en organizar racionalmente, desde arriba, la sociedad.