Educar los sentimientos

¿Hay que educar los sentimientos?¿Por qué?
El hombre es cuerpo y alma. El alma es inteligencia, voluntad y sentimiento.
Tenemos una llamada a crecer, a perfeccionarnos. Esto significa, perfeccionar el cuerpo y perfeccionar el alma. Esta es la finalidad de la formación: ayudar a crecer. Esto significa pedagogía.
Los sentimientos tienen una dificultad especial: es la parte del alma que se enraíza en el cuerpo, en el soma.
Este estar arraigados en el soma tiene dos implicaciones importantes:
a) que son cíclicos: el mundo material late al ritmo de ciclos. Hay subidas y bajadas de ánimo impresas en nuestra naturaleza
b) que son difíciles de desarraigar: tendremos un conjunto de tendencias con las que estaremos en lucha toda la vida.
Pero por ser también parte de nuestra alma esto significa:
a) que son educables: no estamos definidos por nuestras tendencias afectivas: podemos dominarlas
b) que son necesarios para nuestro perfeccionamiento personal: al final de la vida seremos juzgado por lo que hemos amado, y los afectos o sentimientos son muy importantes para amar, en el diseño que Dios dio a la persona.
Cómo se educan los sentimientos
1.    Conciéndose a uno mismo: distinguir lo que es animal de lo que es racional
2.    Controlando los sentimentos: con actos repetidos
3.    Aprendiendo a motivarse: ver el lado bueno
4.    Queriendo: disfrutando lo bueno en los otros. Para ello apertura.

Séptimo mandamiento: mucho más que no robar

 

SEPTIMO MANDAMIENTO

ENE 2005

Pecados externos contra el septimo mandamiento:

Hurto: tomar ocultamente. Si hay agraveante se llama robo.

Rapiña: apoderarse violentamente (asalto, car-jacking, etc)

Fraude: robar engañando: no pagar impuestos justos, hacer publicidad engañosa, adulterar medidas, etc

Usura: reclamar más interés del justo.

Daño injusto: daño a la propiedad ajena pública o privada sin beneficio propio: vandalismo

Y en general, retener injustamente el bien ajeno: no devolver lo prestado o un objeto perdido; pagar salarios injustos; elevar los precios especulando con la ignorancia o necesidad ajena; el trabajo mal hecho; los gastos excesivos o despilfarro; la corrupción, que es viviar el juicio de los que deben de tomar decisiones conforme a derecho.

Estas acciones son faltas con independencia de que estén condenadas o no por la ley civil.

En los casos graves hay obligación de restituir para que pueda ser perdonado el pecado; no basta con arrepentirse. Cómo hacer la restitución es algo complicado: el confersor determinará. No hay obligación de autodelatarse.

Pero el séptimo mandamiento no es solo negativo (no robar) sino positivo: prescribe la justicia y la caridad en la gestión de los bienes terrenos. Por eso una de las cosas que manda es vivir la pobreza.

Es distinto ser pobre (no tener) que vivir la virtud de la pobreza (no apegarse a lo que se tiene). Por eso se llama a la virtud de la pobreza: desprendimiento. De hecho, para un laico, existe la obligación de crecer en posición social y económica todo lo que pueda, siempre que respete la jerarquía de bienes cristiana, con el objetivo de poder influir más es su ambiente, no con el objetivo de acumular más riquezas, sino con un objetivo apostólico.

¿Cómo uno sabe que está desprendido de los bienes materiales? 1) no se entristece cuando no los consigue; 2) no se entristece cuando los pierde; 3) usa esa posición económica más alta para hacer apostolado y para influir más en el ambiente; 4) aporta generosamente a las obras de caridad. En definitiva, se trata de ver a los bienes como medios para cumplir nuestra misión en el mundo; nunca como fines.

Otras Obligaciones de la Justicia:

Respetar el destino universal de los bienes privados. Al principio Dios confió la tierra a la administración común de la humanidad ara que los cuidadra y se beneficiara de sus frutos. Los bienes de la creación esta destinados a todo el género humano. Sin embargo la tierra está repartida entre cada uno de los familias, para dar seguridad a su vida. Existe un derecho natural a la propiedad privada, pero es secundario al destino universal de los bienes. Por esto uno no puede destruir sus propios bienes simplemente porque son suyos. No puede una persona dejar sus bienes sin producir, simplemente porque son suyos. Los bienes de producción: tierra, fábricas, profesiones o artes requieren que sus poseedores se esfuercen para que su fecundidad llega al mayor número de poersonas. También, por este principio, la autoridad política puede y debe regular en ejercicio legítimo del derecho a la propiedad en función del bien común. También, leyendo este principio a la inversa, se tiene que los bienes privados también son sociales, no solo los públicos. De aquí se infiere que la principal obligacion social de una empresa es hacer producir sus propios factores de producción de forma que beneficien al mayor número de personas.

Deber ecológico: el respeto a la integridad de la creación (Cat 2415)

Los animales, las plantas y los seres inanimandos estan destinados la bien común de las generanciones pasadas, presentes y venideras. El dominio dado por Dios al hombre sobre los otros seres no es absoluto, está regulado por el cuidado a la calidad de vida del prójimo, incluyendo a las generaciones venideras; exige un respeto religioso de la integridad de la creación.

Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial. Por su simple existencia lo bendicen y le dan gloria. También los hombres les deben aprecio. Dios confió a los animales a la administración del que fue creado a su imagen. Por eso es lícito usarlos para alimento y vestido. Los experimentos en animales, si se mantienen en límites razonalbes, son lícitos, pues ayudan a salvar o cuidar vidas humanas.

Es contrario a la dignidad humana hacer sufir inutilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es indigno invertir en ellos sumas de dinero que deberían más bien remediar la miseri de los hombres. Se puede amar a los animales pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a seres humanos.

xXx

 

La obligacion de decir la verdad

Cuán importante es la razón humana y la capacidad de encontrar la verdad?
La historia de Europa cabe calificarla como la gran empresa por conocer la verdad sobre las cosas. La filosofía, primero de Grecia y Roma y luego de todo Occidente se caracteriza por el deseo de saber lo que las cosas son. Más aún, el progreso técnico fue patrimonio de occidente porque el hombre europeo y americano se ha dedicando a conocer las leyes que rigen la materia y la vida.
Hubo una época en que se llegí a exagerar el valor de la razón: durante el racionalismo europeo de los siglos 18 y 19, cunado se pensó que solo la razón (la ciencia experimental) bastaba para alcanzar un mundo féliz. Este racionalismo no aguantó el choq
ue con la realidad de la historia de esos siglos, y se calló en el extremo contrario, que es donde estamos hoy, donde no nos interesa tanto saber cuál es la verdad, porque creemos que puede haber una verdad distinta para cada persona, por lo que no es tan interesante tratar de descubir leyes que me aplican solo a mí y no sirven para decirle a los demás por dónde ir.
Por eso si, por ejemplo, existen unos creyentes islámicos que piensan que Estados UNidos merece un castigo en su población civil y tumban las torres gemelas, a casi nadie se le ocurre tratar entender cómo estas personas ven el mundo y la historia para entender porqué actúan así. Simplemente se piensa que ellos tienen su verdad y esa verdad no es compatible conmigo, por lo que trato de eliminarlos antes de que me eliminen. Se ha renunciado al deseo de conocer la verdad.
Pero sin el deseo de descubrir la verdad, el hombre no es auténticamente hombre.
De aquí se percibe la necesidad de recuperar el valor de la razón y el amor a la verdad.
Aunque todas la religiones son, en definitiva, búquedas de la verdad del hombre: de dónde viene, a dónde va, cuál debe ser su comportamiento, en el cristianismo se puede decir la importancia de la conocer la verdad se lleva al extremo. De hecho se considera que la Biblia es la revelación de La Verdad por parte de Dios al hombre. Y en el evangelio de San Juan se caracteriza por la importancia que le da a la verdad: ” Yo soy la verdad”, ha venido ” para dar testimonio de la verdad”, pide por sus discípulos que le Padre “los santifique en la verdad pues tu palabra es la verdad”.

Ofensas contra la verdad
Mentir es “hablar contra la verdad para inducir a error al que tiene derecho a conocerla”
Ofensas contra la reputación
Jucio temerario: cuando si tener suficientes datos, se afirma un defecto moral del prójimo, sea expícita o tácitamente.
Maledicencia: manifestar defectos ciertos de una persona a terceras personas que lo ignoran, sin que haya una razón válida. Son razones válidas el que se sigan daños proporcionados a terceras personas o a la sociedad.
Calumnia: es mentir sobre una actitud culaidad o circustancia de una persona de forma que se daña su reputación y da ocasión a juicios falsos contra ellos.
Pero ¿por qué una persona puede tener derecho a la buena reputación aunque verdaderamente haya cometido una falta? ¿No es esto una hipocresía?
Supongamos que yo sé de seguro que una persona fumaba marihuana mientras estaba en la universidad. Ahora 8 años después somos compañeros de trabajo. ¿Por qué yo no puedo decirle a mis otros compañeros de trabajo lo que esta persona hacía, si a mí me consta que es cierto?
Primero: Tener una buena imagen de todas las demás personas es un derecho que tiene la sociedad como colectivo. Porque gracias a esta buena reputación de los demás es que los hombres se tienen confianza, trabajan en paz y tienen amigos. Este tener una buena imgen de los demás es comptible con el saber que todos somos pecadores y miserables que cometemos faltas, muchas veces vergonzosas. El querer mantener una buena imagen de los demás no es un acto de candidez o ingenuidad, es querer ver habitualmete el lado bueno de las personas, sabiendo que también tendrás sus lados oscuros, para desarrollar vínculos de confianza y de amistad que necesitamos para vivir en sociedad. El que se difundan sin motivo las cosas malas de las personas lleva a que se cree un ambiente en el que parezca que todo el mundo es inmoral, cuando lo cierto es que todo el mundo hace cosas malas, pero hace, en general, muchas más cosas buenas.
Segundo: puede ser cierto que esa persona haya usado drogas, pero posiblemente esto no sea más que el 0.1% de lo que esa persona es. Junto a esto tendrá muchas otras facetas y mucha más historia que esos tristes eventos. Sin embargo si nosotros difundimos esos hechos sin motivo proporcionado, por la debilidad del conocimiento humano, se formará a su alrededor la imagen de esa persona como un vicioso.
Tercero: el honor a las personas es el testimonio social dado a la dignidad humana. El hombre, por el hecho de ser hombre, y no por el hecho de su buen comportamiento, tiene ya una dignidad y un valor. Esta dignidad y este valor aumentan cuando obramos bien, pero hay una cierta dignidad que se tiene por el hecho de ser hombre. Es lo que se llama un derecho humano. Todas las personas tienen derecho a una cierta estima y a un cierto reconocimiento por parte de los demás miembros de la sociedad.
Estos son los fundamentos del derecho humano a la buena reputación, que no se fundamenta en la conducta intachable de las personas sino en la necesidad de la verdad: y la verdad es que la mayoría de las personas luchan la mayoría del tiempo por hacer las cosas bien aunque de hecho no siempre lo hagan.

El deber de reparar

Cuando de comete una falta contra la justicia no basta con arrepentirse, ni con pedir perdón. Hay que reparar: es decir darle al otro (o a la sociedad) el bien quitado o una compensación equivalente: se trata de devolver las cosas al sitio en que estaban antes de cometer la falta.
A veces la mentira no es solo un pecado contra la veracidad sino que a veces daña la justicio, como es el caso de la calumnia.
Si el daño causado es público, la reparación ha de hacerse públicamente. En caso contrario puede hacerse personalmente.
La reparación obliga en conciencia: no hay perdón del pecado si no se tiene la intención de reparar.

El soborno ¿es moral en alguna circunstancia?

SOBORNO

2004

En algunos países exite, de forma casi insstitucionalizada, algún tipo de compensación extra-oficial a empleados públicos o privados.

Existen algunos factores que hacen que a veces sea difícil pasar juicio moral sobre estas comisiones:

a) puede estar muy extendido su uso en el país.

b) que sea dificil distinguir una comisión lícita (una propina, un regalo, gastos de cuidado de clientes) de una ilícita (un soborno).

c) que a veces no se pidan esas comisiones a beneficio personal, sino de un partido o una causa ideolólgica y esto desorienta en juicio moral

d) existen pagos en cash para evadir el pago de impuestos, pero que son por junta compensación. A esto no les aplica esta clase de hoy sino la de la morsalidad de las contribuciones.

e) se da a veces el caso entre empleados de baja categoría que reciben una compensación legal, pero por debajo de lo que sería moralmente justo; procuran entonces completarlo por medio de propinas y otras gratificaciones de los clientes por su trabajo, con el consentimiento de sus jefes. Como resulta que este tipo de propinas resulta lícito solicitarlas y darlas, esto hace difícil entender la inmoralidad de otras comisiones solicitadas.

Todo esto exige que se definan algunos principios morales que ayuden a distinguir los regalos morales de los inmorales.

Regla 1. ¿Qué es lo que define un regalo inmoral? Comisión inmoral es: un regalo que se entrega de modo oculto a un funcionario público o privado, con el fin explícito o implícito de que: a) haga un favor en una gestión económica; b) evitar que cause un daño con las posibilidades de su cargo (incluso si es para evitar que abuse de su cargo y haga un daño).

Ejemplo de comisiones ilícitas:

a1: Pedir dinero para no provocar un retraso voluntario.

a2: Pedir dinero para no relizar una interpretación rígida de los reglamentos.

a3: Pedir dinero para llevar a cabo un servicio al que se está obligado por el cargo.

b1: Ofrecer dinero para lograr un tratamiento favorable respecto a la competencia: un empleo o que se adjudique una subasta.

b2: ofrecer dinero para obtener información reservada.

b3: ofrecer dinero para obener recomendaciones de personalidades políticas o administrativas.

Regla 2. ¿Cómo distinguir en la práctica un regalo lícito -fruto del agradecimiento- de un soborno? Aunque la distinción teórica entre un regalo lícito (fruto del agradecimiento y la liberalidad) y uno ilícito pueda ser difícil, en la práctica no lo es: se nota a) por la importancia de la cantidad b) por la falta de proporción c) porque si se llegase a saber produciría escándalo; d) porque compromete la independiencia de la actuación profesional inclinándola hacia el que hace el regalo.

Regla 3. ¿Hace alguna diferencia el que el empleado que esté solicitando el regalo esté objetivamente mal pagado en ese país? Existe la obligación moral de trabajar lo pactado en un contrato que establezca una retribución justa. Entonces, si se suborndina el trabajar a una retribución adicional se está incumpliendo el contrato.

Se habla aquí de retribución justa en sentido moral, no legal. Puede haber empleados retribudidos según la ley, pero inferior a lo que sería moralmente justo. Ellos si pueden buscar completar su retribución con propinas, simpre que se sigan los otros principios.

Regla 4. ¿Pero y si no se está haciendo daño a terceras personas? Frecuentemente al dar o aceptar regalos ilegítimos se hace daño a terceras personas. Por ejemplo a la competencia en un concurso público. No es siempre, pero frecuente. En este caso, además de la justicia del contrato se está dañando la justicia distributiva.

Regla 5. ¿Y si el regalo se pide para hacer algo bueno, como no retrasar una gestión, etc? Si el fin para el se que recibe el regalo es un fin bueno (realizar un trabajo, no retrasar una gestión, etc) pero ya se estaba obligado a ello por el cargo, se comete entonces una injusticia.

Si el fin de regalo fuera malo, si se trata de cometer una acción ilícita (botar unos papeles, mentir ante una agencia) o bien, si se reclutara a terceras personas, entonces a la injusticia original -del regalo ilegítimo- habría que añadir estas otras.

Si el fin es algo bueno, pero que ha de realizanse con medios malos (brincando solicitantes, obviando procesos justos) entonces estamos incitando a una acción injusta: esto se llama escándalo. Si, además, es un funcionario público hace un daño al bien común llamado corrupción.

Regla 7. ¿Existe entonces algún caso en que sea legítimo dar un regalo a un empleado? Solamente se se dan a la vez estas tres condiciones:

1. que el empleado lo pida, implícita o explícitamente.

2. que sea necesario el regalo para lograr algo a lo que se tiene el deber de logar: logar la supervivencia de una empresa, mantener unos puestos de trabajo, evitar una denuncia injusta. Y aún en este caso, tiene que haber una proporción entre el bien que se quiere logar (o el daño que se quiere evitar) y el daño que se hace al cooperar con la acción inmoral de la extorsión.

3. que no se perjudique directamente a terceros y que no haya escándalo (que es un tipo de daño a terceros, porque es incitar al mal a base de hacer pensar a las personas de que hay mucha gente pecando)

Como en la práctica es muy difícil juzgar con objetividad si se cumplen estas condiciones cuando uno es el que está siendo extorsionado, existe por tanto el deber buscar el consejo de terceras personas confiables.

Regla 7. ¿Cómo evitar el daño del escándalo, de la incitación al mal, en los casos en que haya que acceder a regalías ilícitas? Hay que tomar unas precauciones:

a. Si los colegas o los dependientes de uno conocen este hecho, es moralmente obligatorio explicar las razones por las que se consiente en padecer esta injusticia.

b. Aunque yo sea la víctima del funcionario que me extorsiona, lo cierto es que al pagarle le estoy haciendo un cierto daño porque le estoy acostumbrando y ayudando a cauterizar su conciencia y a acostumbrarle. Por eso es obligatorio manifestarle, de modo adecuado, la repugnancia hacia ese acto al que se accede por sufrir necesidad grave.

c. Aunque se den las otras condiciones de licitud moral (que se pida, que sea necesario, que no se perjudique) el acto puede estar penalizado por ley, y uno puede ser acusado de corrupción de un funcionario. Esta acusación podría causar escándalo a personas lejanas, si uno no se puede defender covincentemente. Este peligro hay que ponderalo al tomar la decisión.

Este cuidado obliga especialmente a: i) los que deben tener una conducta ejemplar: maestros, gobernantes, sacerdotes; ii) los que puedan lastimar la fama de otras instituciones a las que están vinculadas.

Regla 8. Y si el que está pidiendo no lo hace para su fin personal, sino es para un partido o una causa ideológica? La injusticia que se está cometiendo (exigir un pago que no debía pedirse) es la misma aunque la finalidad del pago no sea el lucro personal directo. Además el beneficio del partido también es un beneficio personal para el que pertenece o vive de ese partido. El obtener dinero para el partido sirve a la persona para medrar y crecer en influencia dentro de esta colectividad. No es un fin completamente altruista.

Si recibo una petición de soborno ¿tengo obligación de denunciarlo? No basta con abstenerse de aceptar u ofrecer sobronos. Es preciso oponerse activamente a su difusión, en la medida en que sea posible a cada uno:

o bien decir al funcionario la inmoralidad que está haciendo

o bien denunciarlo a las autoridades,

o bien, ir a la prensa.

Para valorar que acción hay que tomar hay que considerar la proporción entre el resultado positivo que se puede obtener y el inconveniente que se puede sufrir.

Pero ¿y si es algo común entre los colegas, si es la única forma en la que se hacen las cosas en este negocio? En algunos sitios puede estar tan extendida la corrupción que a la persona que se negara continuamente a pagar estas comisiones se le puede hacer imposible practicar una profesión. No debe ser algo común, pero nuestra actitud simpre debe ser que si hay que dejar una profesión o un negocio u ocupación para no hacerse partícipe de esas “estructuras de pecado” pues se deja la profesión. Es el precio que hay que pagar por un bien superior. En definitva lo que hay que tener claro es que nuestro fin último no se encuentra en esta tierra, ni consiste en el éxito ni el fracaso.

Décimo Mandamiento

El décimo mandamiento (no codiciaras) viene a regular los impulsos de nuestro corazón los deseos de poseer bienes de provecho (el noveno bienes de placer). Pero, es malo desear los bienes? El mal esta en el desorden, no en la tendencia.

Para entender esto tenemos que repasar la clase del pecado original.

Uno de las aportación es mayores que la Revelación al conocimiento del hombre es la doctrina del pecado original. Por esto sabemos que el hombre es bueno por naturaleza pero que a raiz de este evento tiene esta naturaleza danada. Esto implica, entre otras cosas, que tiene los apetitos desordenados, que se rebelan contra lo que dice la razon. (explicar lo que son los apetitos y para que sirven) La razon le dice que coma menos o duerma menos pero los apetitos no obedecen.

Según Lutero, este pecado dejo al hombre completamente dañado: todo lo que hace es pecado. En la doctrina católica, se reconoce que queda una concupiscencia incluso entre los bautizados, pero que la concupiscencia no es pecado. En un estimulo a la lucha y un incentivo para acudir a Dios.

En cuanto al deseo de tener bienes: la tendencia es buena el desorden es malo. Tenemos que desear medrar y crecer económicamente. el problema esta en la importancia que le demos a ese deseo: las cosas que dejamos de hacer por tener mas bienes.

Test de Rectitud .de intención en trabajo

1) No nos entristecen los fracasos;
2) Usamos el trabajo para hacer apostolado;
3) Hacemos el trabajo compatible con las otras obligaciones.

Otra leccion del décimo mandamiento es que el no tener bienes no es el peor de los males o por lo menos un obstáculo a vivir la religión. El cristiano puede estar contento en el estado de pobreza, porque el mayor bien es un alma pura y tranquila y nuestra verdadera patria es el cielo

En definitiva la lección del décimo mandamiento es que Dios nos quiere santos: que conservemos el alma sencilla y limpia. y que podemos hacerlos, porque Dios nos ayuda, cuando se lo pedimos.

Relativismo y Positivismo

+    Estamos asistiendo a un intento mundial de lograr que el matrimonio entre personas del mismo sexo tenga la misma validez jurídica que el matrimonio tradicional. Posiblemente sentimos que esto est• mal. Pero probablemente si entramos a debatir con alguien sobre este asunto no tengamos argumentos sólidos para defender nuestra posición.
+    Un argumento que se nos vendría r•pidamente a la boca sería que la Biblia dice no se casen hombres con hombres. Pero este argumento aunque es v•lido en el orden ontológico, no lo es en el orden lógico.  Porque sabemos, por las otras clases, que las cosas no son buenas o malas porque lo diga la Biblia, sino que la Biblia lo dice porque las cosas son buenas o malas. Adem•s es un argumento poco eficiente para mover y convencer.

+    Nuestro problema es que no tenemos herramientas para desmontar el siguiente argumento íyo no soy partidario de que se casen los homosexuales, pero si ellos creen en ese matrimonio, yo no puedo impedírselo, ni quitarles la protección de la leyî. Con este mismo tipo de argumento ípara mí no pero para los dem•s tal vezî es que se han aparobado leyes por divorcio o aborto en casi todo el mundo, siendo que la mayoría de la gente piensa que estas cosas no son buenas.
+    Y no tenemos argumentos sólidos contra esto porque vivimos en sistema de valores con dos defectos Èticos: 1) no sabemos distinguir entre bienes y preferencias, y no captamos lo que son bienes absolutos, para todo el mundo: vivimos en una Ètica relativista. 2) confundimos legalidad con moralidad: pensamos que la ley define lo que se puede y no se puede hacer; y pensamos que las cosas son malas porque hay una ley que las prohibe (ejemplo del letrero: íen esta empresa est• prohibido el robo de herramientasî o en la AMA ívandalizar propiedad p•blica es un delito prohibido por la leyî).
+    Si nosotros no salimos de estas dos trampas Èticas no podremos argumentar efectivamente contra los que promueven una ley a favor del aborto, del divorcio o del matrimonio homosexual. Una vez que se ha caido en estas trampas es imposible argumentar CON LA L”GICA contra el argumento de que ísi para ellos es bueno, hay que darles un espacio legal para que vivan la vida como ellos piensan que debe serî. Y como los jueces, que son los que han introducido estas leyes, toman sus decisiones POR L”GICA (no por popularidad ni por conveniencia política) entonces se explica como se van aprobando cada vez m•s leyes degradantes de la sociedad, a pesar de que la gente individualmente en su mayoría no quiera degradarse.
+    Con lo cual hemos llegado a la conclusión de que dos de las cuestiones m•s importantes que tenemos que tener claras en nuestra formación Ètica son: 1) ¿existen bienes absolutos, formas de vida que le van a hacer bien a todo el mundo, aunque a algunos no las prefieran? 2) ¿es todo lo legal, por el hecho de serlo, tambiÈn moral; es lo ilegal tambiÈn inmoral?
+    Para poder resolver la primera cuestión sobre si existen bienes absolutos es necesario que entendamos lo que significa criterio y verdad. Respondamos esta pregunta: ¿pueden los estadistas o independentistas hacer gestiones para conseguir la estadidad o la independencia para Puerto Rico? Si consiguen la estadidad, van a imponer un status a un país donde la mitad de la gente no lo quiere. ¿Est•n haciendo algo inmoral e indebido cuando intentan avanzar su causa? Intuitivamente todos sabemos que un estadista o un independentista puede (e incluso debe) hacer que avance la causa estadista. Pero no sabemos como justificar que una persona imponga sus ideas sobre otras. Para justificar esto hay que entender a fondo la diferencia entre verdad y preferencia o gusto. Hay una verdad: o Puerto Rico est• mejor como estado que como otros status (objetivamente, todos los ángulos en conjunto) o no lo est•. Esto no es opinión. Si es cierto esto, uno tiene moralmente la obligación de llevar a todo Puerto Rico a la estadidad o independencia, aunque haya gente que piense que no va a ser mejor. Porque cuando llegue la estadidad van a estar mejor todos, los que la buscaron y los que no.  Tenemos la obligación de hacer este mundo mejor, de acercarlo a la verdad. Por otro lado, la preferencia es la inclinación subjetiva por algo que no es objetivamente mejor que su contrario: un pantalón azul no es mejor que uno crema. Así como hay una necesidad moral de llevar a la gente hacia el bien y la verdad, no la hay de convencer a la gente de nuestras preferencias. El que exista un bien objetivo (un verdad fuera de las preferencias subjetivas) es lo que fundamenta el que una persona pueda (deba) tratar de llevar a la sociedad, a los dem•s, en una dirección determinada. Si yo creo que la pr•ctica del aborto es un mal para las personas y la sociedad, tengo la obligación de tratar que el Estado lo prohíba. Esto no es imponer una preferencia, es mejorar la sociedad. Los verdaderos bienes son bienes para todo el mundo  y cada uno a de tratar que cada uno los acepte y valore como bienes. Pensemos en el respeto a la naturaleza, en el ecologismo. S uno est• convencido de que hay que respetar el ambiente, por ejemplo, est• moralmente obligado a contribuir, seg•n su vocación, para que los dem•s lo vean así: aunque haya gente que diga que prefiere las casas a los bosques: lo cierto es que estar• mejor con m•s bosques.
+    La segunda trampa de la que tenemos que salir es la del positivismo jurídico: 1) pensar que el fundamento del poder de las leyes es el poder del estado: las leyes obligan porque han salido de la gente que tiene el poder. 2) pensar que las cosas son malas porque lo prohíben las leyes 3) pensar que a una ley se le debe obediencia porque ha emanado de un poder legítimo con la formalidad prevista.
+    Si este fuera en fundamento de las leyes, la ley perdería su poder sobre el espíritu del hombre, porque se trataría en el fondo de la voluntad del m•s fuerte y del m•s astuto, que logra que se aprueben sus leyes. La gente, en esta situación, obedece las leyes solo en la medida en que haya una fuerza que las haga cumplir. Si la posibilidad de que me cojan es pequeña, hace sentido arriesgarse a tratar de beneficiarme de violar la ley. Cuando esta actitud se generaliza, es lo que se llama la corrupción del sistema.
+    øCu•l es entonces el fundamento de la autoridad de las leyes? Las leyes toman su fuerza en que est•n basadas en la ley natural: una ley impresa en el corazón de todos los hombres que les señala dónde est• lo bueno y lo malo. No hay que creer en ninguna religión ni en ninguna iglesia para aceptar esto
+    Un estado que aprueba el divorcio o el aborto no tiene autoridad para prohibir el robo o la eutanasia. Porque es un Estado que ha renunciado a basar sus leyes en la ley natural y se ha puesto a sí mismo como fuente de legalidad. Pero una persona que no crea en ese Estado si puede robar•, y si le conviene tratar• de que se apruebe la eutanasia y nadie tendr• un argumento v•lido para impedírselo.
+    Estos son los autÈnticos males de nuestra sociedad.

Séptimo Mandamiento

+    El septimo mandamiento “No robarás” regula la forma en que los cristinanos deben de manejar los bienes materiales.
+    En primer lugar lo que hace es prohibir el robo y sus derivados: hurto (tomar ocultamento lo ajeno), la rapiña (usando violencia), el fraude (usando engaño), la usura (aprovechando la necesidad ajenoa) o el daño injusto (daño a la propiedad ajena sin beneficio propio).
+    Pero en el lado positivo del mandamiento está la prescripción de manejar los bienes materiales con justicia y caridad.
+    La pobreza: ¿Qué manda la virtud de la pobreza? Nos manda tener el corazón desprendido de lo que se tiene. Por eso se le llama mejor desprendimiento para distinguirlo del estado de pobreza, que consiste en no tener bienes. El estado de pobreza en sí mismo no tiene mérito, no nos acerca más a Dios. De hecho existe la obligación para la Iglesia y para el Estado de tratar de sacar a la gente del estado de pobreza.
+    El religioso (fraile o monja) además de vivier la virtud de la pobreza vive el estado de pobreza: no tiene bienes. La idea de esto es dar testimonio de que los bienes no son necesarios para la felicidad (y que tampoco los es el matrimonio o el poder): solo Dios basta.
+    Pero cristianos laicos tienen la obligación de tener y de medrar con el fin doble de tener una mejor calidad de vida material y de influir más en los demás. ¿En que consiste el desprendimiento? No buscar las cosas materiales como un fin, sino como un medio para influir en los demás.
+    Por eso un cristiano, cuando de le plantea la posibilidad de ocupar una posición de influencia (en la política, en los negocios, en las artes, etc) no considera solo cómo eso le ayuda a sus intereses personales, sino cómo puede ayudar al bien común el que haya un cristiano, una persona con criterio claro, en esa posición. No porque vaya a promover actos confesionales desde ese cargo, sino porque va a usar un criterio recto en lo que le toque hacer. Y si simplemente tiene la posibilidad de mayor ingreso, sin que sea mayor poder, también aprovecha esa oportunidad porque, además de mejorar su calidad de vida, el mayor ingreso conlleva mayor prestigio y más oportunidades de influir en el mundo.
+    Esta idea le da una nueva dimensión a nuestra vida profesional y social: los cristianos tienen que saberse portadores de Cristo dentro de sus almas y esto les obliga a tratar de colocarse lo más arriba que puedan en la sociedad, porque, aunque no vayan a hacer una labor evangelizadora directa, solo el uso de su criterio recto (a la hora de despedir o de contratar, a la hora de invertir, de alabar o recriminar) va a ayudar a que el mundo sea mejor. Esta idea está llevando a mucha gente a vencer la tendencia natural a no complicarse la vida, y a meterse es cargos directivos de asociaciones profesionales, vecinales, cívicas. Son cargos que no dejan ningún ingreso y que muchas veces conllevan sinsabores y complicaciones, pero queremos colocar a Cristo en lo alto de todas la actividades humanas.
+    Pero, quitando estos casos de asociaciones profesionales etc, en los otros casos donde el ascenso lleva más dinero, más prestigio y más poder: ¿Cómo sabemos que estamos buscando la Gloria de Dios, y no nuestra gloria? ¿Cómo saber que si uno está busando es crecimiento profesinal en sí mismo, o por la Gloria de Dios? Hay un test para medir la rectitud de intención en la buqueda del crecimiento profesional: 1) me entristezco ante los fracasos 2) ¿trato de hacer apostolado en el trabajo, con los compañeros? 3) ¿hago en trabajo compatible con mis otras obligaciones?
+    Hasta aquí hemos visto el lado más desconocido de la virtud del desprendimiento: el que no obliga a medrar, a crecer, a tener más prestigio e influencia. Pero también existe el lado más conocido, que es el que nos impulsa a vivir la vida sobria y templadamente.
+    Tenemos que ser conscientes de que vivimos en una sociedad extremadamente consumista, donde el tener es más importante que el ser, donde lo que le da valor a las personas son sus tenencias, no sus virtudes. Y aunque nosotros pensemos que estamos contra esta forma de ver las cosas, de hecho se nos ha metido mucho de este veneno en la sangre.
+    ¿Cóm hacer para sacar el materialismo de nuestra vidas? 1) Debemos llevar este tema frecuentemente a la confesión y pedir perdón a Dios por nuestro apegos desordenados; 2) debemos practicar la limosna, no solo la de las luces sino la de ayudar a la Iglesia en sus necesidades 3) debemos de eliminar los gastos innecesarios, sobre todo en los instrumentos de trabajo, los que llevan a crearnos un estuche cómodo donde estar encerrados.

Sexto Mandamiento

I.  Cuál es el uso adecuado del sexo.
+    A la respuesta sobre ¿cómo determinar qué es lo correcto? Se le han dado en la Historia del Pensamiento tres grupos de respuestas:
1.    Acuerdo: Lo que hace que unas cosas sean buenas y otras malas es una convención entre los hombres.
2.    Diseño: hacer unas cosas nos lleva a ser mejores, a la felicidad, a esas cosas las llamamos buenas. Las cosas son buenas o malas: no convención.
3.    Dios: Dios ha prohibido unas cosas entonces esas cosas son malas.

+    ¿Cuál es la que coincide con el pensar cristiano? No es la tres: teísmo, voluntarismo. Dios no podría haber mandado mentir.
+    La moral cristiana se basa en que Dios ha creado el universo con un orden interno, y las acciones que siguen ese orden nos dan la felicidad y las que lo rompen nos la quitan. El hombre tiene que adherirse a este orden libremente.
+    Para saber cuál es el uso adecuado del sexo tenemos que determinar cuál es su orden interno y su finalidad., que es el siguiente:
+    La atracción sexual es un instinto que tiene el hombre como el hambre, el  sueño, el cansancio, la sed. Están puestos en nosotros para ayudarnos a hacer algunas funciones primarias como comer, beber. Si tuviéramos que hacer estas funciones sin instinto estaríamos siempre mal alimentados y agotados.
+    ¿Cuál es el sentido de la atracción sexual? El hombre, por su complejidad, necesita un período de maduración muy largo y delicado: necesita una familia a su alrededor por muchos años. Para que la familia sea estable se necesita un hombre y una mujer comprometidos a formar una comunidad. Esta decisión de casarse es extremadamente fuerte: supone perder la libertad que mucha gente acaba de ganar al salir de la adolescencia. Para ayudar a que la gente se case es que está la atracción sexual. Conclusión: esta es la finalidad de la atracción sexual: atraer a un hombre hacia una mujer para formar hijos en un matrimonio. Este es el uso del sexo que nos va a realizar que no va a hacer felices.
II. Casos concretos
+    Ya tenemos la regla general, ahora vamos a aplicarla a casos concretos.
+    La masturbación: ¿es pecado o es un movimiento natural del cuerpo? Usando la regla que hemos obtenido sale que la masturbación es un pecado peor que la fornicación ¿por qué? Es un uso más apartado del uso natural y bueno.
+    La homosexualidad. Para poder juzgar la moralidad de esto tenemos que distinguir entre 1)  sentir  y 2) consentir . Pudiera darse que algunas personas, por genética, sientan esta atracción: esto no es moralmente bueno ni malo, porque no ha intervenido la voluntad (con su libertad). Lo que sí es malo es consentir en esa atracción. Y en los actos a los que impulsa.
+    Castidad Matrimonial: dentro del matrimonio aplica la misma regla: es ilícito el uso del sexo fuera del matrimonio y orientado a la procreación. Las practicas anticonceptivas hacen que el acto conyugal sea solo para placer. Lo desvirtúa. Le quita la nobleza de un acto creador. Mete el egoísmo.

Quinto Mandamiento

+ Las preguntas que nos vamos a responder hoy son todas de mucha actaulidad y trascendencia: ¿se puede matar a un enfermo incurable y sufriente que lo está pidiendo? ¿se puede matar a un feto parta salvar a la mamá? ¿se puede matar en defensa propia?
+ Vamos a repasar los principios de la moral cristiana en este área. Todo parte de un principio general: Dios es el señor de la vida y solo él puede darla y quitarla. De aquí se derivan los principios que vamos a ver.
+ EUTANASIA: Aquellos cuya vida se encuentra disminuida o debilitada tienen derecho a un respeto especial, y deben ser atendidas para que lleven una vida tan normal como sea posible. La eutanasia es moralmente inaceptable, cualquiera que sean los motivos o los medios.
+ ¿Cuándo pueden ser interrumpidos los tratamientos a un paciente? 1) Cuando los tratamientos médicos son onerosos, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados. 2) Con esto no se pretende provocar la muerte: se acepta no poder impedirla.. 3) Las decisiones deben ser tomadas por el paciente, si tiene capacidad; y si no tiene capacidad, por los que tienen los derechos legales, respetando siempre la voluntad razonable y los intereses legítimos del paciente.

+ ¿Cuándo no pueden ser interrumpidos los tratamientos médicos a un enfermo terminal? No se pueden interrumpir los cuidados ordinarios debidos a una persona enferma. Esto incluye los analgésicos para aliviar sufrimientos, aunque estos analgésicos abrevien los días, si la muerte no es pretendida ni como fin ni como medio.
+ ABORTO: Si una mujer es violada y queda embarazada, )puede abortar? Si la vida empieza en el momento de la concepción y el derecho a la vida es de todo ser humano, entonces ese feto tiene derecho a vivir; un derecho más fuerte que el que tiene la mamá su tranquilidad. Luego podrá darlo en adopción. Porque después de nacer tiene un derecho a ser atendido, pero esto no tiene que hacerlo necesariamente la mamá. )Y si se sabe que el niño viene con una malformación o enfermedad hereditaria? Una persona enferma o retardada sigue teniendo derecho inviolable a la vida. Por esto un diagnóstico prenatal con miras a abortar si está enfermo, es ya un crimen.
+ Todo el mundo entiende que toda persona tiene derecho a la vida, pero no todos rechazan el aborto. Y es que la razón del aborto y la eutanasia no está en la razón, sino en la voluntad: a veces el aborto o la eutanasia es tremendamente conveniente: nos evita problemas y sufrimientos serios. Y esto nos nubla la razón. Pero la felicidad siempre está en la verdad.
+ Para que una sociedad funcione este respeto a los derechos inalienables debe estar reflejado en su ordenamiento jurídico: sino el Estado está desfavoreciendo a un grupo (los no nacidos o enfermos incurables) y esto hace que no pueda nunca alcanzar la justicia: el Estado se acaba degradando.

 

Iglesia y Estado: Cómo se deben relacionar

Cómo se deben relacionar la Iglesia y el Estado

Ago 2003

¿Hasta dónde puede la Iglesia intervenir en cuestiones del Estado? ¿Hasta dónde puede opinar sobre una ley? Las iglesias protestantes tradicionalmente dan a sus fieles orientaciones sobre los distintos candidatos e incluso sobre asuntos políticos como el status ¿Puede la Iglesia Católica opinar sobre un candidato? ¿Debe la Iglesia intervenir en dar soluciones concretas a problemas temporales como son los impuestos, las obras públicas, el status, etc.? ¿Puede la Iglesia oponerse al poder político legítimamente constituido? ¿Qué implica el principio de separación Iglesia Estado? Por siglos se vivía todo lo contrario, un identificación del Estado con la Religión. ¿Cómo surgió este principio, cuando? ¿Es lo mismo separar Iglesia y Estado que separar la religión del Estado? ¿Puede la Iglesia Católica se tratada como un estado más dentro de las Naciones Unidas?

La separación Iglesia Estado es un invento cristiano. Antes del Cristianismo el Estado era considerado sagrado, el Estado administraba el culto y los sacerdotes eran funcionarios. Esto se da en Japón y China, en todas las culturas mesopotámicas, en Egipto, en Grecia y en Roma..

Cuando apareció el cristianismo, Roma admitía que la gente practicara cualquier religión. ¿Porqué entonces proscribió el Cristianismo y lo persiguió con una saña inaudita? En las actas judiciales, el cargo de que se acusaba a los cristianos era de ateísmo. Porque la única condición que pedía Roma a las religiones particulares es que admitieran que el Estado Romano y el Emperador eran divinos. Y el cristianismo había sido fundado con otro principio: a Dios lo que es Dios y al César lo del César. El Cristianismo vino a cuestionar la constitución misma del mundo antiguo.

Según la doctrina de Cristo, en la tierra hay dos poderes: la Iglesia y el Estado, que intervienen en la vida de los hombres, cada una con un fin propio. Iglesia: el bien común sobrenatural: facilitar la salvación y santidad de los hombres. Estado: bien común natural. Bien común son las condiciones que permiten al individuo y a la sociedad alcanzar su perfección. Perfección sobrenatural llegar al Cielo; perfección natural: felicidad humana. Por eso perfección natural no es solo perfección material (más ingreso, más salud, mejor medio ambiente) sino también espiritual (más cultura, mejor entendimiento entre los hombres.

Según la doctrina cristiana, estos dos poderes son ‘originarios’: no se derivan el uno del otro. Cada uno tiene su orden propio (sobrenatural, natural). El problema viene de que los dos tienen el mismo objeto: el ser humano y la sociedad humana. Esto hace que sea necesario que se coordinen. Además, para complicar más las cosas, hay áreas que caen bajo ambos, como son el matrimonio y la educación, porque afectan ambos fines.

Pero aunque se resuelva el problema teórico de quien puede mandar qué, conseguir un equilibrio entre independencia e interdependencia es un problema práctico. De hecho, la historia de la Iglesia desde Constantino hasta la Revolución Francesa, ha sido la historia de la búsqueda de este equilibrio. De hecho, los mayores problemas para la Iglesia han venido cuando la Iglesia se metía a organizar la sociedad civil, y cuando el poder civil organizaba la Iglesia.

Pero llegó el Racionalismo y el en siglo XVII Descartes se replantea la filosofía a partir del hombre mismo: busca la certeza racional; duda de que existe el mundo exterior, para descubrirlo después a partir de la certeza de que el hombre piensa. Hasta este momento la existencia del mundo se había tomado como evidente, no hacía falta demostrarla. Con esto el hombre pasa a ser la medida de la realidad. Enmanuel Kant sigue en esa línea, y él, profundo creyente, trata de llegar desde la inmanencia hasta Dios. Pero no lo logra (Dios podría ser otra idea más). Pero como él sabe que Dios existe, concluye que Dios está en otro ámbito de la realidad (la razón práctica) que es verdadero pero que no es racional. Se produce en este momento un paso en el pensamiento que ha tenido una consecuencias colosales para la historia de la humanidad: se produce la ruptura entre razón y fe, como dos ámbitos del saber disjuntos. De esta forma el padre del Racionalismo da a luz lateralmente al irracionalismo: las verdades que atañen a Dios están en otro ámbito distinto de las verdades racionales. Y como consecuencia lógica de que se separe el ámbito de Dios de el de las cosas creadas, viene el que se separe el ámbito en el que trabaja la Iglesia del ámbito en que debe trabajar el Estado.

Dentro de esta forma de pensamiento nace la Ilustración. Y dentro de la Ilustración nace la constitución de los Estados Unidos, que es el marco legal-ideológico en que nos movemos.

Pero como la constitución de los Estados Unidos fue redactada por personas profundamente cristianas, nunca pretendieron quitar a Dios de la vida social. Lo único que establecieron es que el Estado no iba a patrocinar ninguna religión. Este principio no es incompatible con la doctrina cristiana (Ni su contrario, el de que el Estado adopte una religión).

El problema surge cuando algunos pretenden llevar este principio de separación de Iglesia y Estado (con lo que está de acuerdo la Iglesia) a una separación de Religión y Estado (con lo que NO está de acuerdo la Iglesia). Religión es el área de saber humano que da respuesta a las preguntas sobre el origen, la naturaleza y el destino del hombre y del universo. No se puede construir una sociedad humana justa sin tratar de responderse a estas preguntas. De aquí surge la respuesta a la pregunta de si puede el Estado permitir que se dé enseñanza religiosa en escuelas públicas. Pretender que el Estado ofrezca una enseñanza laicista, es tomar posición sobre la religión, es hacer que es Estado promueva la doctrina de que no hay o que no importa, la vida después de esta vida. Esto es lo que se está haciendo ahora en Estados Unidos y Puerto Rico. Lo que tendría que estar pasando -sin pretender proponer soluciones concretas, es que el Estado debiera de encargarse de que en las escuelas pública se dé también a cada niño la enseñanza religiosa que pidan sus papás.

Viene ahora la pregunta recíproca: hasta qué punto puede o debe la Iglesia intervenir en asuntos temporales.

Todo el mundo está de acuerdo que la Iglesia puede tener alguna injerencia en asuntos temporales. Específicamente, nadie cuestiona que la Iglesia pueda manejar obras de misericordia, como hospitales, orfanatos, etc. Lo más difícil es entender cuándo la Iglesia puede intervenir en un tema que tenga una implicación política, como pasar juicio sobre un candidato o partido, o sobre si debe permitirse bombardear o no en Vieques. Para poder responder a estas cuestiones, hay que conocer el principio de gobierna este asunto.

En primer lugar, hay que dejar claro que aunque nadie se cuestiona si la Iglesia puede hacer obras de misericordia, no es parte del fin de la Iglesia resolver la pobreza, en cuanto esto es un problema de mala distribución de la riqueza. El fin de la Iglesia no es atender a los marginados sociales !¿Pero no es esto lo que la Iglesia ha hecho siempre?! Esto es, efectivamente lo que la Iglesia ha hecho siempre. Pero no como un fin, sino como un medio. Un medio ¿para qué? Para fomentar el ejercicio de la caridad y de la misericordia. Porque su fin es hacer que la gente llegue a la otra vida con la mayor cantidad de caridad en el alma.

Si su fin es hacer que la gente se acerque a Dios, los medios que tiene que emplear son, en primer lugar los sacramentos y la predicación. Pero la Iglesia considera que ha recibido, como parte de su equipaje para realizar su misión, una luz especialmente fuerte sobre el contendido de la ley natural. La ley natural es como un esbozo de la ley divina que viene impresa en el corazón de todo hombre, diciéndole lo que está bien y lo que está mal, sea cristiano o no. Para llegar al cielo es necesario, aunque no suficiente, vivir esta ley natural. Esta ley vincula sobre todo al poder civil, porque en base a esta ley es que los gobiernos tienen que dictar las leyes positivas y regular la sociedad. Pero como esta ley marca el camino al Cielo, la Iglesia, que conoce bien esta ley, se siente en la obligación de contribuir a que esta ley se cumpla. Y una forma que tiene de hacerlo es denunciando las leyes e instituciones que vayan contra la ley natural. No es su cometido hacer leyes o manejar instituciones, porque esto es cometido del poder civil, sino solo delimitar qué es lo que entiende que cae fuera de esta ley. Puede decir que paren los bombardeos en Vieques, pero no qué debe hacerse con los terrenos o si debe o no irse la Marina. Por la misma razón no corresponde a la Iglesia evaluar los distintos partidos o candidatos a ser elegidos. Solo puede denunciar alguna posición que entiende que iría contra la ley natural. Por esto es que la Iglesia Católica prohíbe que los sacerdotes se dediquen a la política activa. La Iglesia no puede dar soluciones concretas, solo puede delimitar las opciones que caen dentro de la ley natural, delimitar el terreno. El poder civil es el encargado de escoger la mejor solución concreta.

Pero, al denunciar que algo va contra la ley natural, como el aborto, el matrimonio homosexual, etc., ¿no está tratando de imponer su criterio religioso a un problema legal, civil?

Esta objeción tiene dos partes. primero si se puede usar un criterio religiosos para resolver una cuestión civil. Y segundo si puede un grupo imponer su criterio en una ley que va a afectar a la totalidad de la comunidad. La primera objeción ya se resolvió cuando se explicó que una ley, para ser justa, tiene que respetar la ley natural. Y la ley natural es algo que cae bajo el ámbito civil y el religioso, ambos tienen que entenderla. Esto es lo que hace que los dos poderes estén hablando sobre la misma cosa.

Para poder resolver la segunda objeción (¿Puede la Iglesia imponer a otros su criterio sobre el matrimonio o el aborto?) es necesario que entendamos lo que significa criterio y verdad. Respondamos esta pregunta: ¿pueden los estadistas hacer gestiones para conseguir la estadidad para Puerto Rico? Si consiguen la estadidad, van a imponer un status a un país donde la mitad de la gente no lo quiere. ¿Están haciendo algo inmoral e indebido cuando intentan avanzar su causa? Intuitivamente todos sabemos que un estadista puede (e incluso debe) hacer que avance la causa estadista. Pero no sabemos como justificar que una persona imponga sus ideas sobre otras. Para justificar esto hay que entender a fondo la diferencia entre “verdad” y “preferencia” o “gusto”. Hay una verdad: o Puerto Rico está mejor como estado que como otros status (objetivamente, bajo un mismo ángulo) o no lo está. Esto no es opinión. Si es cierto esto, uno tiene moralmente la obligación de llevar a todo Puerto Rico a la estadidad, aunque haya gente que piense que no va a ser mejor. Porque cuando llegue la estadidad van a estar mejor todos, los que la buscaron y los que no. Tenemos la obligación de hacer este mundo mejor, de acercarlo a la verdad. Por otro lado, la preferencia es la inclinación subjetiva por algo que no es objetivamente mejor que su contrario: un pantalón azul no es mejor que uno crema. Así como hay una necesidad moral de llevar a la gente hacia el bien y la verdad, no la hay de convencer a la gente de nuestras preferencias. El que exista un bien objetivo (un verdad fuera de las preferencias subjetivas) es lo que fundamenta el que una persona pueda (deba) tratar de llevar a la sociedad, a los demás, en una dirección determinada. Si yo creo que la práctica del aborto es un mal para las personas y la sociedad, tengo la obligación de tratar que el Estado lo prohíba. Esto no es imponer una preferencia, es mejorar la sociedad. Tenemos que entender que existen muchas personas que están metidas en el subjetivismo, que piensan que no hay una verdad y un bien objetivos, fuera de cada individuo. Y a ellos se les hace difícil entender este principio que acabamos de descubrir. Pero sabemos que el subjetivismo lleva a la desesperación y estas personas nos dan mucha pena y trataremos de sacarlas de ahí. Con esto hemos respondido a la pregunta de si puede la Iglesia tratar de hacer valer su criterio sobre cuestiones de ley natural.

Vemos como en las iglesias protestantes, es típico que los pastores orienten a sus fieles en materias puramente políticas. Esto apenas se da en la Iglesia Católica. La razón es que los protestantes no creen en que exista una Iglesia Jerárquica, no creen en el sacerdocio ministerial sino en el común de todos los fieles. Esto hace que ellos no se planteen que pueda haber dos poderes, ni su relación entre ellos.

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