Para ayudar a mejorar a un ser humano, o a un colectivo, hay que hacer dos movimientos:

1) mirar al último paso, a donde queremos llegar: mirar al ideal;

2) decidir  el próximo paso, en la situación actual concreta, para decidir qué es lo posible.

Es por esto que no tienen mucho sentido las peleas entre cristianos sobre si debe presentarse a la gente el ideal moral (exigencia), o la cercanía a la situación de la persona (comprensión). Hay que hacer las dos cosas, sucesivamente.