No confundas teleología con teología

No confundas teleología con teología

Para explicar el mundo, Aristóteles descubrió un esquema que le ayudó mucho: el supuesto de que todo lo que hace la Naturaleza lo hace por algo: teleologia ( telos : fin;  logos : razón).

Al comienzo de la modernidad, siglo 16, este esquema fue desechado, porque sonaba demasiado religioso (el Cristianismo identificaba a ese fin con Dios). Así nació la ciencia moderna.

Pero, desde Darwin para acá, el modelo teleológico va teniendo cada vez más poder explicativo.

Yo animaría a los científicos y pensadores a liberarse de estos miedos. Se puede reconocer una finalidad en la Naturaleza sin tener que reconocer, si no se quiere, a un Dios detrás de ella. Bastaría con afirmar que la finalidad no se la ha puesto nadie, sino que es como está hecho nuestro universo: con forma tendencial.

De esta forma se podría recuperar la teleología, la finalidad, sin la cuál se hace tan artificiosa la explicación de la vida y la evolución.

Luego, que los filósofos se encarguen de buscar el origen de la finalidad, como han hecho con el origen del ser. Pero por lo menos, que la Ciencia se quite sus gríngolas y miré la realidad sin miedos.