El más allá

Es interesante ver el esfuerzo que la sociedad pone para que la gente se prepare para el retiro. Esto es un esfuerzo valioso. Pero es interesante ver que para algo más seguro que el retiro, como es la muerte, no hay tanta orientación para prepararse.
Uno de los rasgos que más caracteriza a las religiones es qué respuesta dan a la pregunta ¿qué pasa con el hombre después de la muerte? Nosotros vamos a ver qué es lo que dice la religión católica y ver en qué se basa para afirmar lo que afirma.

Todo lo que la Iglesia cree que ocurrirá después de la muerte se extrae de esta creencia: la vida es el tiempo que tenemos para merecer, y con la muerte se acaba esta oportunidad. ‘Merecer’ es definir aquí el lugar que ocuparemos en la otra vida, es acumular el dinero con el que vamos a vivir el resto de la eternidad. Es el tiempo de aceptar o rechazar la gracia de Dios. Entre paréntesis, esto hace que los cristianos no vivamos solo pendientes del más allá, sino que también del más acá.

Juicio Particular
Inmediatamente después de la muerte el alma del hombre es juzgada, es pesada, para recibir inmediatamente la retribución por sus obras. Esta realidad se puede expresar también diciendo que con la muerte se queda fijada, petrificada la voluntad del hombre: si estaba con Dios, se queda con Dios. Si estaba fuera de Dios, si no estaba en gracia, se queda fijada en sí mismo y se auto excluye de Dios.

Cielo

Los que mueren en amistad con Dios y no tienen nada que purificar pasan a un estado que se llama “cielo”. Por la misma trancendencia de Dios no se puede describir. Pero sí sabemos que es un estado de dicha perfecta y plenitud. La realización de las aspiraciones más profundas del hombre. Hay distintos niveles de Cielo, según los distintos niveles de santidad desarrollados en esta vida

Purgatorio

Los que mueren en gracia y amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque ya están seguros de su salvación eterna, sufre después de su muerte una purificación. Se basa en las palabras del Señor Mt 12 31) ‘al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le será perdonada ni en esta vida ni en la otra’. Y de Macabeos, donde se manda rezar por los difuntos.

Infierno

Salvo que elijamos libremente amar a Dios, no podemos estar unidos con El. Pero no podemos amar a Dios si pecamos contra El o contra nuestro prójimo o contra nosotros mismos. “Quien no ama, permanece en la muerte’ (1 Jn 3, 15). Este estado de auto exclusión definitiva de la comunión con Dios es lo que se designa con la palabra infierno. Ha sido contundentemente afirmado por la Iglesia, porque el demonio tiene mucho interés en que no se crea en el para adormecer la responsabilidad de la gente. Dios no destina a nadie al infierno.

Juicio Universal

Cristo volverá al final de los tiempos ya juzgará a todos ¿para qué, si ya están las gentes en el cielo o en el infierno? Para 1) que resuciten los cuerpos, que también tienen parte en el premio 2) que se sepa toda la verdad del sentido último de toda su economía de salvación y los caminos por donde ha conducido a todas las cosas a su fin último 3) para añadir o quitar al premio de cada uno los efectos que hayan tenido nuestras acciones a lo largo de la historia.

Cielos nuevos y Tierra nueva

Después del juicio final empieza la verdadera Historia, el mundo tal y como Dios lo tenía previsto, llevado ya a su plenitud: unos cielos nuevos y una tierra nueva. La fe cristiana nos dice que el cosmos visible también está llamado a ser restaurado. Y de hecho ‘la creación espera ansiosa la revelación de los hijos de Dios’ (Rm 8, 19). Y esta nueva tierra la estamos construyendo ahora, con nuestro trabajo.

Cómo quedó el hombre tras el pecado original

¿Cómo quedó el hombre tras el pecado original? Antes del pecado: el hombre estaba en estado de “justicia original”, que significa que: Dios habitaba en su alma; el hombre no moría ni padecía enfermedades ni sufría; el hombre no tenía tentaciones: no apetecía algo que no quisiera con la razón, es decir, tenía una armonía perfecta consigo mismo; tenía además una armonía perfecta con Eva, con su prójimo; también estaba en armonía con el resto de la creación, a la que gobernaba para llevarla a su plenitud.
+    Después del pecado original: como ya vimos, las pasiones del hombre no responden a los dictados de su razón; en vez de gobernar la creación para llevarla a su plenitud, abusa de ella lo que puede; y la armonía con el prójimo es reemplazada por una desconfianza y afán de dominio; y con el pecado vinieron las enfermedades del cuerpo y la muerte. Pero el peor daño de todos era que el hombre perdió su amistad con Dios, perdió la gracia y, como efecto práctico de esto, perdió la posibilidad de ir al Cielo, con Dios, después de esta vida. El hombre quedó reducido al estado de un animal racional: nacía, crecía, se reproducía y moría. Estaba, realmente, peor que un animal, porque los animales tienen una armonía interior que el hombre no tenía: los animales obedecen sus instintos, y todo lo hacen bien a los ojos de Dios. Pero el hombre no tenía esa armonía: sus instintos no le obedecen: apetece cosas que no quiere apetecer, que sabe que le hacen daño.
+    Tan grande fue la ofensa hecha a Dios que no había nada capaz de levantarnos de esta ruina. Porque la magnitud de una ofensa se mide por la calidad del ofendido. Lo importante para calibrar una ofensa, no es el acto, no es si es un empujón o un gesto de desprecio. Es a quién se le hace. No es lo mismo un mal gesto a una madre que a un compañero. Ofender a Dios, por pura malicia, era una ofensa infinita. Por mucho que el hombre hiciera cosas buenas, nada era suficiente para compensar una ofensa infinita.
+    Pero Dios lo vio en ese estado de postración y rápidamente se apiadó de él: ahí mismo le prometió un Redentor: alguien que iría a rescatarle del pecado.
+    Pero ¿por qué hacía falta un redentor? ¿No bastaba que Dios perdonase al hombre? Hubiera bastado, pero Dios, llevado por un amor desmedido por el hombre, quiso que el hombre mereciera el perdón, como para que no le quedara al hombre duda de que había sido perdonado, de forma que su relación de amor fuera más intensa.
+    Pero si tenía que ser un hombre el que mereciera el perdón, ¿qué hombre podría hacer algo tan bueno y tan grande que compensara la ofensa infinita del pecado original? Dios ideó un plan muy audaz: Él mismo se haría hombre y haría algo bueno para merecer el perdón. Suena esto como un poco infantil, pero es como el papá que le da el dinero a sus hijos para que le compren el regalo de Navidad. El papá se conforma con el ofrecimiento del regalo, aunque sea él mismo el que lo pagó.
+    Según este plan, hubiera bastado con que ese Dios hecho hombre ofreciera cualquier cosa, una oración, una gota de su sangre, para haber merecido el perdón de la humanidad.
+    Pero sabemos que ese Hombre-Dios no solo derramó una gota de sangre, sino que se sometió a torturas y murió, para ofrecer ese acto de obediencia, de aceptación, a Dios. ¿Qué fue lo que salió mal? ¿Por qué esa exageración, si se hubiera conseguido el mismo perdón con una oración? Parece ser que el plan de Dios con la Redención no era solo perdonar al hombre, sino:
1.    Hacer una exhibición el amor que Dios tiene por el hombre, para que el hombre se convenza del amor que Dios le tiene: para excitar el amor del hombre hacia Dios.
2.    Demostrar al hombre lo grave que es el pecado, que necesita esta clase de operativo para ser eliminado. Demostrar al hombre que las miserias de la condición humana actual no son ‘naturales’, no son consecuencia de la limitación de la materia animal del hombre.
+    ¿Y qué pasaba, en el ínterin con los hombres que murieron antes de la Redención?
+    Jesucristo: ¿Era un semi-Dios? ¿Un Dios con apariencia de hombre? ¿Un hombre especial, con poderes sobrenaturales? Si era Dios ¿era Dios igual que es Dios el Padre? Estas controversias fueron las primeras que aparecieron lógicamente en la Iglesia, en los primeros siglos. Y lo que resultó ser la solución es una de las menos cómodas para la razón: Jesucristo es Perfecto Dios y Perfecto Hombre.

Creación, la

Una de las cuestiones más primarias que el hombre pensante se plantea es cómo apareció el mundo, de dónde viene el universo. La respuesta a esta pregunta ha despertado un enorme interés científico, ahora que la ciencia está en condiciones de aportar algo.
???Pero la pregunta realmente importante no es cuándo ni cómo apareció el mundo. Es el ¿por qué? Es decir, si el mundo apareció por fruto del azar, porque una reacción química fortuita dio lugar a una enzima, pues entonces el mundo no tiene una finalidad, un sentido. Si el mundo lo ha creado
un ser inteligente, posiblemente tenga una finalidad y un sentido. Si el mundo es fruto del azar, entonces el sentido de la muerte de un hijo es que había una probabilidad de que ocurriera y ocurrió. Si nuestro matrimonio es feliz es porque tuvimos suerte con la pareja.
???Vamos a hacer un repaso de las respuestas que se han dado a lo largo de la historia a la pregunta de por qué y como empezó a existir el mundo. Ya nosotros sabemos la respuesta correcta, porque Dios ha querido revelarla. Pero ilustra mucho el considerar las otras explicaciones que se han dado:
???Materialismo: existe una materia eterna que, por su pura potencialidad, fue evolucionando hasta llegar a lo que hoy es el universo.
???Panteísmo: todo el universo es dios y dios no es más que la suma de todos los seres. Esto implicaría que no existe un Dios personal (con inteligencia y voluntad propias) y que , por lo tanto, no existe la providencia, el cuidado del Ser Supremo por los seres inferiores.
???Dualismo, maniqueísmo: existe un principio supremo del bien y otro del mal, la luz y las tinieblas, en lucha permanente. Uno explica las cosas buenas y otro las malas. Atractivo, porque explica la coexistencia del bien y del mal en la vida.
???Deísmo: (masonería, rosacrucismo): creen que Dios creó el universo, pero como un relojero que lo afinó y lo echó a andar y luego lo abandonó, como el gran arquitecto. Por la tanto no hay relación actual de Dios con el mundo no lo gobierna ni lo mantiene. Por lo tanto, no tiene sentido la oración ni siquiera el volverse a Dios para alabarle o darle gracias.
???Gnosticismo: piensan que el mundo es producto de una caída: existía un cosmos ordenado pero algo se desvió y salió el mundo material en que vivimos. Por lo tanto, el mundo material es malo y hay que superarlo con una gnosis con un conocimiento superior, que solo está asequible a algunos iniciados.
???Frente a estas teorías, podríamos presentar la visión cristiana -y de otras religiones- de la creación.
???Cristianismo: creemos que hay un Dios trascendente al mundo, que 1) lo ha creado ordenado y bueno (incluyendo el mundo material) 2) no solo lo crea sino que lo gobierna y lo mantiene en el ser. Y creemos que lo ha creado 1) de la nada y 2) con el fin de manifestar y compartir su gloria.
???La mayoría de lo que sabemos de la creación, lo sabemos porque Dios lo ha revelado, en los primeros 3 capítulos del Génesis. Pero es bien importante dejar claro, que aunque Dios no lo hubiese revelado, nuestra razón hubiera sido posible de conocer a grandes rasgos estas verdades que creemos, como de hecho fueron capaces Platón y Aristóteles. No conoceríamos tantos detalles como conocemos por la Biblia, pero sabríamos lo esencial. Es como si la razón fuera un linterna y la fe un enorme foco, pero los dos nos descubren la misma y única realidad.
???Y ¿por qué es tan importante mantener encendida la linterna, si la luz del foco la hace innecesaria? Porque estamos en el delicado balance que el cristianismo exige entre dos formas de conocer: fe y razón. Si pensara que no hace falta usar la razón para conocer de la creación porque esto ya ha sido revelado, es posible que acabaría pensando que lo que conozco por la razón no tiene nada que ver con lo que conozco por la fe. Y esto tiene consecuencias funestas, como la visión tan extendida de que mi vida cara a Dios no debe influir en mi vida social, familiar, política, etc. O, si la razón falla, nos dejamos llevar por los sentimientos para dirigir nuestras acciones.
???Un caso muy interesante de esta falta de entendimiento, es la polémica que existe en el sistema escolar de Estados Unidos entre el evolucionismo radical y el creacionismo científico.
???La Iglesia Católica admite que puede existir la evolución de las especies. Más precisamente dice que esto no se opone a lo que Dios ha revelado. Pero la Iglesia no puede apoyar el “creacionismo científico” porque reconoce que las ciencias experimentales no pueden llegar a la conclusión de que Dios creo de la nada por que está afirmación cae fuera de su ámbito, que es la realidad material. Las ciencia puede decir que al principio existió un Big Bang, pero no puede decir nada sobre lo que había antes (la nada) o sobre si Dios lo creo, porque la Ciencia experimental no puede hablar de eso. Y también tenemos claro que tampoco puede llegar a conclusiones dispares, porque son dos luces iluminando la misma realidad.

Trinidad

Cuando nació la religión cristiana, con Abraham, lo que más la distinguía de las religiones existentes es que reconocía a un solo Dios. Esto que ahora, en esta civilización nos parece lo más normal, es realmente una rareza histórica. Y de hecho, era tan fuerte, que casi todo el Antiguo Testamento es la historia de cómo Dios va educando a su pueblo en la creencia en un solo Dios. La Alianza hecha con Moisés, consiste en que el Pueblo rechace el politeísmo. Lo primero que les dice es “No tendrás otros Dios fuera de mí. No te harás escultura, ni imagen … no te postrarás ante ellos, ni les darás culto”.

+ Esta insistencia en la unidad y sublimidad de Dios explica, por ejemplo, que al fundar el Islam, Mahoma quiere purificar el Cristianismo, combatir la idolatría y politeísmo que encuentra en Arabia. Y al volver al Antiguo Testamento crea una religión cuyo credo principal es “Alá es el único Dios” y cuyo pecado principal es la idolatría. El Islam bebe del Antiguo Testamento.
+ Pero al llegar Cristo, en el Nuevo Testamento, nos hace ver más allá de la unidad de Dios, y nos revela que en Dios hay un Padre un Hijo y un Espíritu Santo.
+ Desde los Apóstoles la Iglesia ha aceptado este misterio y ha tratado de profundizar en él especulativamente. Esto de profundizar racionalmente en la religión es algo muy típicamente cristiano, otras religiones no lo aceptan como válido. Casi ni siquiera la iglesia ortodoxa. Pero nosotros creemos que Dios nos pide este culto con la inteligencia y se lo damos. Nosotros creemos que podemos llegar a Dios por la fe y también por la razón. Y usando esta razón es que hemos conseguido la explicación que sigue de lo que es la Trinidad:
+ Gran parte de lo que podemos saber de Dios usando la razón, usando la ciencia, lo alcanzamos a base de conocernos a nosotros mismos, pues sabemos que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios.
+ En nuestra alma vemos dos ‘partes’: la inteligencia (capacidad de conocer) y la voluntad (capacidad de querer). Por lo tanto Dios también tiene que tener inteligencia y voluntad, capacidad de querer.
+ Cuando nosotros conocemos algo, adquirimos una idea de esa cosa que tenemos en nuestra mente. Cuanto mejor conozcamos a, por ejemplo, esa persona, mas completa y vivaz será la imagen de esa persona que tenemos en nosotros.
+ Dios es perfecto y su inteligencia no tiene límites. Pero lo único que puede conocer es a sí mismo (porque no hay nada fuera de Él), y El tiene una idea tan y tan perfecta de sí mismo, que esa idea tiene vida propia. A esa idea se le llama, el Logos, la Palabra o también, el Hijo.
+ Dios mira a su imagen, a su Hijo, y la ama con tanta fuerza que ese amor cobra vida. Y a ese amor subsistente entre el Padre y el Hijo es lo que se llama el Espíritu Santo.
+ Hasta aquí no aparece ningún misterio: un Dios que da origen a otros dos dioses. El misterio viene cuando insistimos en que hay un solo Dios, a pesar de que afirmamos el Padre es Dios y también el Espíritu Santo es Dios al igual que el Hijo.
+ Y el misterio se complica más cuando afirmamos que siempre quien actúa hacia afuera es la Trinidad, como una unidad, es decir, que la creación es obra de las tres personas, y la encarnación y la providencia.
+ Esto significa que para las criaturas la Trinidad es invisible, lo único que se ve es la unidad.
+ ¿Como podemos entonces nosotros identificar que hay un Padre, un Hijo y un Espíritu Santo? ¿Cómo podemos dirigirnos a cada uno? Porque Dios ha querido revelárnoslo.
+ Y de hecho, nosotros creemos que el Cielo consiste en estar en el medio de esa corriente de amor que hay entre las tres personas. Y por eso nuestra oración ahora, debe ser una oración Trinitaria, como lo es la Misa. Porque nuestra oración debe ser un anticipo del diálogo que mantendremos con Dios en el Cielo.

Sobriedad y Tembplanza

SOBRIEDAD Y TEMPLANZA

Dic 2001

§ Sobriedad es la virtud que nos ayuda a moderar los placeres sensibles de acuerdo al recto orden de la razón.

§ Se trata de fomentar la armonía entro los sentidos y la razón, y esa armonía significa “orden hacia el fin”. Todos los placeres que Dios ha puesto en el hombre tienen una finalidad: llevarle a hacer algo. Y para encontrar cómo tenemos que comportarnos, tenemos que pensar en para qué Dios puso ese placer.

§ En la práctica, vivir templadamente se concreta en estar desprendido de los bienes materiales, disfrutándolos (como bondad creada que son) pero sin considerar necesarias (para la salud o aún para la misma vida espiritual o para el apostolado) cosas de las que se puede prescindir con un poco de buena voluntad.

§ Pero muchas veces lo difícil no es encontrar las exigencias de la templanza, sino poder vivirlas. Para eso es útil considerar (para apetecer) sus frutos.

§ La sobriedad nos lleva al señorío de nosotros mismos, que nos libra de muchas esclavitudes. “La templanza cría al alma sobria, modesta comprensiva; le facilita el natural recato que es siempre atractivo, porque se nota en la conducta el señorío de la inteligencia” (Amigos de Dios, 84).

§ La templanza se convierte en arma apostólica, al atraer a las almas con el buen aroma de Cristo. La templanza, y el desapego de los bienes materiales han sido siempre uno de los ejemplos más convincentes y atractivos de la vida cristiana.

§ En las reuniones sociales, en los viajes profesionales, en los almuerzos, hemos de vivir la templanza con esa proyección apostólica.

§ La falta de templanza se mete por osmosis, no por decisiones conscientes.

§ En nuestro caso se puede meter más fácilmente en el uso de los instrumentos de trabajo.

§ Son detalles, pero el que no los cuida queda como atrapado en esas preocupaciones e incapacitado para escuchar a Dios.

¿Existe Dios?

§ No deja de ponernos un poquito nervioso el hecho de que nadie haya vuelto de la otra vida a contarnos lo que hay. ¿Y si no existe otra vida? ¿Y si Dios no existe? ¿Alguien lo ha visto? ¿Imaginan como eso cambiaría la forma en la que tenemos que vivir esta vida de acá? Si no existe Dios estamos perdiendo un montón de tiempo en esta vida, primero por el tiempo que le estamos dedicando a “sus cosas” (medios de formación, actos de culto) pero, segundo, por las cosas que estamos dejando de hacer por pensar que existe: aprovecharnos del débil, usar a los demás para nuestra conveniencia, etc.
§ ¿Cómo podemos estar bien seguro de que existe Dios y la otra vida? Para responder esto, tenemos que profundizar un poco en cómo nosotros conocemos y qué es lo que nos hace estar seguro de lo que conocemos (certeza).
§ El hombre tiene tres formas de conocer la realidad:
1.   por evidencia: por que lo vemos (p. ej., nuestra propia existencia)
2.   por demostración: no vemos algo, pero podemos razonarlo a partir de otras cosas que conocemos. Ejemplo: ¿Cómo yo sé que tú no estás ahora mismo en tu casa? No es evidente (yo no lo veo) Pero sé: 1. que estás aquí, 2. Que no puedes estar en dos sitios a la vez 3. Luego no estás en tu casa.
3.   Por fe humana: alguien no lo dice y le creemos. La mayoría de los conocimientos que tenemos entraron a nosotros por fe humana. Así sabemos que somos hijos de nuestros padres, que existe Nueva Zelandia, que hubo una Primera Guerra Mundial, etc.
§ ¿Cómo nosotros podemos saber que Dios existe: por evidencia, por demostración, o por fe? Es fácil responder a la primera y a la tercera: No lo conocemos por evidencia y sí lo conocemos por fe: alguien en quien confío me ha dicho que Dios existe. Pero lo difícil, y a la vez importante, es ¿es Dios demostrable?
§ ¿Pero para qué sirve saber si Dios es demostrable? ¿No basta con la fe? No basta la fe humana: porque para creerle a otra persona que me dice que Dios existe, o ella lo ha visto o lo ha razonado. Hay mucha gente que se ha negado a admitir que Dios es demostrable. Y entonces se acaba en una de dos salidas: 1) o se niega Dios pueda ser conocido (agnosticismo) 2) o se separa completamente, como hizo Kant, el conocimiento de Dios del conocimiento natural. Y sabemos que aunque Kant fue una persona profundamente religiosa, acabó siendo el padre de todo el agnosticismo de los siglos 19 y 20.
§ Y esto, que parece una tontería filosófica, tiene muchas consecuencias dañinas. Por ejemplo, una consecuencia práctica: acaba haciendo que la gente lleve una doble vida: por una lado su vida de relación con Dios, incluyendo su vida en la iglesia, por otro su vida profesional y familiar. Y esta doble vida, aunque se hagan compatibles, aunque uno no sea un santo en una y un malvado en la otra, esta doble vida lleva mucha gente a pensar que sus ideas sobre Dios no deben influir en sus ideas políticas, en su vida social, etc, porque son dos mundos a parte. Conclusión: es importante ver si Dios es demostrable.
§ ¿Cómo podemos saber que Dios es demostrable? Demostrándolo. Existen varias demostraciones, el problema es que son todas razonamientos filosóficos complejos que, para ver su solidez real, hace falta tener una cierta formación filosófica. Todos estos razonamientos se pueden reducir a lo que se llaman “las cinco vías”. 
§ La más sencilla de las vías es la de “el orden”: partimos de la evidencia del orden en la naturaleza: es evidente que hay un orden en los planetas, en el cuerpo humano, en los átomos, células, etc. Caben dos posibilidades, o bien estas criaturas se han ido formando por el azar que hizo que se sintetizara una proteína la primera vez hace trillones de años, y luego, por la evolución, fueron apareciendo todas las especies; o bien, hay que pensar que los seres fueron diseñados por una inteligencia superior, a la que llamamos Dios.
§ Un problema para que se haya producido al azar la primera síntesis de una proteína es que no ha habido tiempo suficiente en la historia. Tomando la molécula proteica más sencilla, se ha calculado que para que sus elementos cayeran juntos al azar, harían falta 10263 años, un uno seguido de 263 ceros. El problema está en que la Tierra tiene solo 5,000 millones de años, un cinco seguido de 9 ceros.
§ Además, los creyentes tenemos otra forma más de saber que Dios es demostrable, que es alcanzable por la razón: lo dice la Biblia (no tendría sentido este argumento para demostrar que Dios existe, pero sí para demostrar que es razonable). Lo dice en Rom 1, 19-20, refiriéndose a los paganos dice “lo que de Dios se Puede conocer, está en ellos manifiesto. Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad”. También en Sabiduría 13, 1-5.
§ Este conocimiento “natural” de Dios, provoca naturalmente  en el hombre tres reacciones o respuestas:
1.   El hombre reconoce que en alguna medida depende de ese Ser Superior.
2.   Esta dependencia exige del hombre un determinado comportamiento.
3.   Parte de este comportamiento, es el deber de darle culto, que consiste en reconocer su deuda con El y tratar de algún modo de saldarla.
§ A estos tres movimientos del hombre es a lo que se llama religión. Por esto se dice que existe una religión natural, que es la base o el substrato de todas las religiones. Una religión revelada, como el Cristianismo, añade a esta religión natural, un mensaje de Dios, una revelación.
§ Porque es cierto que solo con la razón es muy poco lo que podemos conocer de Dios: que existe, que es la Inteligencia Ordenadora, la Causa Incausada. Pero nunca llegaríamos a conocer que es Trino, que se encarnó, etc. Estas otras cosas las sabemos porque El ha querido revelarlas.

Revelación

La mayoría de las cosas que conocemos de Dios y de sus planes no las conocemos por razonamiento sino porque El nos las ha revelado. Es bien importante saber dónde está contenido eso que Dios no ha revelado.
•    Un rasgo peculiar de la Iglesia Católica es que se autodefine como “no una religión de libro” (Ctm 108) queriendo con esto decir que esta religión no está contenida en un libro (la Biblia)
•    El no estar en un libro, significa dos cosas:
1.   Que lo que Dios nos ha revelado más que estar contenido en un libro lo está en una persona: Jesús. Y no solo en sus enseñanzas, sino en su persona y en sus obras: imitarle a Él es la puerta del Cielo y verle a Él
es ver a su Padre. Es decir, nosotros disfrutaremos más en la vida eterna en la medida en que nuestra alma se parezca a la de Cristo: que nuestras virtudes se parezcan a las de Él. Cristo no es el más grande profeta, sino es la Palabra de Dios. Él es lo que Dios quiere que sepamos de Él mismo.
2.   Que lo que Dios nos ha revelado está contenido en La Biblia y en la Tradición (los protestantes solo admiten la Biblia, como fuente de Revelación). Los primeros 30 años después de Pentecostés, los Apóstoles fueron extendiendo la Iglesia, pero lo que transmitían era una tradición oral sobre lo que el Señor había dicho y hecho. A partir del año 60 es que se van poniendo por escrito algunos rasgos de la vida de Jesús, y otras enseñanzas. Pero gran parte de esa Tradición se siguió transmitiendo oralmente. Así fue que nos han llegado cosas tan importantes como: cuáles son los libros de la Biblia, cuáles son los sacramentos, cómo se organiza la Iglesia, etc.
•    Hemos de entender que a Lutero le produjera ansiedad lo de la Tradición, porque da pie a que se metan cosas humanas en la Revelación. Pero el hecho, que Lutero debió haber aceptado, es que Cristo no quiso dejar un Código con todo lo que debíamos de saber y hacer, como había hecho en el Antiguo Testamento. Lo que hizo fue mover el corazón de los doce apóstoles y luego, prometerles la asistencia del Espíritu Santo, para que en su vida y en sus instituciones se manifieste Dios.
•    ¿Por qué no quiso Dios hacer como en el Antiguo Testamento y dejarnos todo mucho más detallado? No lo ha dicho, pero vemos que en el Antiguo Testamento Dios no quiso ponerles un guía al frente de su pueblo, porque “Él era el Señor” (solo después de que le fastidiaran mucho les dio un rey, Saúl). Era entonces más necesario que les diera un código, la Ley, para orientarles. Al instaurar la nueva alianza, Dios cambió la forma de hacer las cosas. Puso a Pedro al frente de su pueblo y le dio unos poderes increíbles (atar y desatar en el Cielo). Pero no es que inaugurara una monarquía. Lo que inauguró fue una nueva economía (un nuevo orden para la salvación) en donde la ayuda de Dios no viene directamente del Cielo, sino a través de otros hombres. (Un profeta en el AT solo traía un mensaje de Dios. Un cura en el NT puede dar el perdón de Dios, la Gracia de Dios).
•    Para entender esta nueva economía cosa que no es nada fácil, hay que entender algo muy elevado: que la Iglesia no es el simplemente el conjunto de los creyentes, sino el Cuerpo de Cristo, y el que la dirige es Cristo mismo.
•    Solo habiendo comprendido esto se entiende que podemos decir afirmaciones tan Fuertes como:
1.    que solo el Magisterio de la Iglesia es el interprete auténtico de la Revelación.
2.    Solo quien cree que Cristo sigue gobernando su Iglesia -vive en ella!- puede admitir lo que creemos los católicos de que el Papa es infalible, cuando habla ex cathedra.
3.    Solo así se entiende que el libro de texto para estas clases sobre nuestra Fe, no sea la Biblia, escrita por Dios, sino el Catecismo de la Iglesia Católica, escrito por hombres

Que significa tener Fe

 

FE

Clase 3 cbf

May 2001

· Dicen que para salvarse hace falta tener Fe. Queda entonces patente la importancia de saber en qué consiste “tener fe”: ¿es tener confianza en que uno se va a salvar? ¿Es creer que Jesucristo en el hijo de Dios? ¿Es creer lo que dice la Iglesia?

· El protestantismo ha sido uno de los intentos más exitosos de reformar la religión cristiana para adaptarla más a la conveniencia del hombre. Las principales reformas de Lutero fueron: 1) eliminar la estructura de la Iglesia y los sacramentos como intermediarios entre Dios y los hombres 2) afirmar que las buenas obras no son lo que cuenta para llegar al Cielo, sino la fe fiducial, sin obras.

· Esta fe fiducial consiste en una aceptación radical de Cristo como mi salvador. Esta aceptación tiene lugar normalmente, en un momento concreto de mi vida. La salvación, para el protestantismo, viene de aceptar así la fe, no viene de las obras: de recibir sacramentos, de luchar por ser cada día mejor, de practicar la misericordia y el apostolado. Esto es lo que hace que el protestantismo enfatice mucho en la conversión, en una gran decisión vital.

· [By the way, mi opinión es que Lutero inventó esta salida de la fe fiducial al verse en esa situación en la que nos podemos ver nosotros cuando nos damos cuenta que de veras queremos a Dios, que queremos hacer su voluntad, pero a la vez vemos que no logramos vivir como exige Dios. Una forma lógica, pero incorrecta de salir de esa disonancia es quedarse uno tranquilo porque !sabe! que en el fondo cree en Dios y lo quiere. Si mis obras no demuestran mis creencias no me preocuparé.]

· En el catolicismo creemos que el cielo no se consigue con una única decisión de conversión; el Cielo se consigue con una lucha continua por mejorar: se pide una fe con obras.

· Esto toca uno de los puntos más candentes de la teología ¿hasta que punto mi salvación depende de Dios y hasta que punto de mí y de mi libertad (95% + 5%?, 100 + 0%?) Si afirmo que yo no hago nada, caigo en la predestinación, que fue donde cayó el protestantismo con Calvino. Si afirmo que yo me salvo solo si yo quiero y en la medida en que yo quiero, caigo en el pelagianismo. Sabemos por fe, porque lo definió el Magisterio, que ninguna de esas dos respuestas es verdadera. Pero todavía la ciencia teológica no ha logrado dar con la explicación exacta. Parece que la respuesta está cercana a un 100% + 100%, Dios tiene que hacerlo todo, y el hombre también.

· Cuando hablamos de fe, estamos hablando de dos cosas a la vez:

1. Un regalo que Dios hace a alguno hombres, iluminando su mente para que acepten como cierto lo que Él dice en la Revelación. Esto se llama Fe Habitual.

2. La aceptación (confianza), por parte del hombre, de lo que Dios ha revelado (fe actual). A diferencia de la fe habitual, ésta puede aumentar o disminuir, etc. Es un acto humano y tiene, por lo tanto, mérito.

· Otra de las roturas más importantes para el cristianismo la introdujo Kant, cuando parió la idea de que a Dios no hay forma de conocerlo por la razón, tengo que aceptarlo -irracionalmente- por la Fe. Esto acaba llevando a que lo que conozco por la razón no tiene nada que ver con lo que conozco por la fe, hasta pueden ser cosas contrarias.

· Esta rotura entre fe y razón trajo unas consecuencias nefastas:

1. Permite que los hombres puedan llevar una doble vida: la de su relación con Dios por un lado, y la de su trabajo, vida social y negocios por otro. Manifestaciones de esto son: los políticos que no son consecuentes con su fe cristiana (aborto); los personas que participan activamente en la iglesia pero son unos maleantes en el resto de su vida.

2. Pierde sentido lo que nosotros estamos haciendo aquí: usar la razón para tratar de entender lo que nos dice la fe o el construir ciencia teológica. El siguiente paso es reducir la fe a un sentimiento: sentirme bien pensando en Dios.

3. Pierde sentido aplicar las guías de la fe al conocimiento científico.

 

Reencarnación

 

Reencarnación (o metempsicosis) es la doctrina religiosa según la cual después de la muerte las almas transmigran a otros cuerpos más o menos perfectos según los merecimientos alcanzados en otra existencia anterior. A esta acumulación de méritos o deméritos se le llama el karma.

El karma llega a ser el resultado de una justicia inmanente: no es justicia contra otros. Y es justicia casi mecánica: se debe pagar hasta el último céntimo de todo lo que se debe. En este sentido en la reencarnación no hay sitio para la misericordia —tan esencial a la doctrina cristiana— y no tiene sentido rezar por los difuntos.


De acuerdo con esta creencia, cada uno es responsable del mal que padece: la malicia de mis acciones en vidas pasadas gravita sobre mi en esta vida. Para los que creen en la reencarnación, aunque los sufrimientos actuales puedan parecer inmerecidos son la consecuencia justa del karma acumulado de las existencias anteriores.

Corolario: no cabe hablar de injusticia en la india por la discriminación de castas: la existencia de personas de más dignidad o menos es un exigencia de la absoluta justicia del karma: cada uno tiene en esta vida la posición que se ganó en las vidas anteriores.

Vemos como la reencarnación es una intento de dar respuesta a la pregunta de por qué existe el mal.

¿Cuán extendida está esta creencia? Esta doctrina está admitida en las religiones orientales antiguas, y es negada por las grandes religiones más recientes. Casi todas las religiones tienen entre sus elementos esenciales una aspiración a la salvación ultramundana, es decir, buscan alcanzar la salvación más allá de la muerte con la unión del alma con la divinidad. Es decir, después de la muerte pervive el alma.

Desde hace un siglo, con la influencia de las filosofías orientales en la cultura occidental, se ha extendido en occidente la creencia en la reencarnación. Según las encuestas hasta el 20% los occidentales creen en la reencarnación.

Cómo debe ser el bachillerato de Administración de Empresas en la UPR

Ponencia dada ante el Comité en Reforme Curricular de la UPR. Septiembre 1999

PROFESIONALIZAR EL BACHILLERATO: Unirlo al mundo profesional.

¿Dónde están los mejores estudiantes de PR, los más trabajadores, más motivados, más competentes? En las escuelas de medicina, de derecho de ingeniería. Y dentro de AE están en Contabilidad (esto indica que no es solo por la selección que son mejores). ¿Qué tienen en común estos programas? Que están muy unidos al mundo profesional y que enseñan destrezas técnicas.
“Unidas al mundo profesional” signfica que su curriculo está orientado muy específicamente a una práctica profesional y que quienes manejan esas escuelas son los profesionales del área.
De esta observación podemos sacar consecuencias interesantes para el diseño del BAE
1) Debe lograrse que los profesores sean más practicantes, y no tanto académicos:

a. Debe darse énfasis a que los profesores tengan y mantengan prácticas profesionales (no estoy defendiendo posiciones particulares).
b. Se deberían hacer algunos ajustes a los programas, sobre todo en el sistema de evaluación, para valorar los logros profesionales y no solo los académicos.
La acreditación de la AACSB impulsa los programas a la academización mucho más que a la profesionalización.
2) Ayuda mucho el centrar los currículos en la preparación de reválidas profesionales. Por ejemplo en Finanzas el CFA, CFP. Esto enfoca y motiva mucho a los estudiantes y los profesores.
3) Los programas deben ser todavía más especializados: bach en contabilida de costos, en publicidad, en control de calidad. Y deben de aparecer estas denominaciones en los diplomas.
Lo que estoy proponiendo aquí en un currículo en “T” y no en “pirámide”, no es sacar solo especialistas en vez de humanistas. No es esta la polémica.
4) Enfatizar que el compromiso del profesor debe ser antes con el estudiante que con la ciencia.

 

REPLANTEARSE EL PAPEL DE LOS ESTUDIOS GENERALES

Los más importante que se aprende en un bachilerato es aprender a aprender, aprender a pensar y aprender a trabajar.
Lo que sirve, lo que perdura del bachillerato, son los procesos, no los contenidos. Lo importante no es “lo que se aprende” en las clases (el contenido), sino “la acción de aprender” (el proceso). Porque lo que desarrolla nuestra capacidad de aprendizaje es la acción de aprender, con bastante independencia de lo que se esté aprendiendo.
Para reforzar la idea de que los contenidos (las cosas que se aprenden) no son lo importante, se pueden dar varios argumentos: 1) los conocimientos que se adquieren, sobre todo en el BAE, son demasiado elementales como para usarlos en la práctica, 2) muchas veces cuando el estudiante llega a la práctica esos conocimientos ya están obsoletos, 3) los conocimientos que propiamente se necesitan para realizar un trabajo muchas veces los ofrece el mismo patrono a los empleados; lo que los empleados necesitan es la capacidad de aprender, 4) la gran mayoría de las veces los estudiantes se dedicarán a cosas distintas de las que estudiaron, pero pocos se atreverían a decir que la preparación que recibieron no les ha sido útil.
Una consecuencia interesante de esto es que se desbarata el argumento tan usado por los estudiantes de despreciar las clases que no son de su concentración porque no son útiles. Repetimos ahora que la utilidad de una clase no radica en lo que se aprenda en ella, sino en el hecho de que se aprenda, en la gimnasia mental que supone. Para un estudiante de mercadeo puede ser tan útil una clase de literatura clásica como una de publicidad, porque lo que a la larga va a quedar es el hábito de pensar que se pudo desarrollar con ambos cursos.
Estos argumentos dados hasta aquí podrían dar la impresión de que queremos quitarle importancia a los cursos de concentración y a los cursos más prácticos, para dársela a los cursos más generales y más teóricos. Pero lo que pretendemos es exactamente lo contrario: vamos a concluir que se debería en el BAE actual reducir el número de cursos de estudios generales y aumentar los de concentración. ¿Cómo podemos llegar a semejante conclusión después de lo dicho hasta ahora?
Para llegar a la conclusión de que debe quitársele peso a los estudios generales, los argumentos que usaremos girarán en torno a esta idea: para enseñar a los estudiantes a pensar, a analizar, a sintetizar, a criticar ?para enseñar procesos? la mejor forma de hacerlo es enseñar contenidos, es decir, dándoles clases prácticas (de concentración) que les obligue a procesar con intensidad la información que se ofrece en el curso.
En el diseño del actual bachillerato,donde los estudios generales tienen un peso enorme, el fallo estuvo en que para enseñar a la gente a pensar, a aprender y a trabajar, se diseñaron cursos de pensamiento como son los de filosofía, humanidades, sociología, etc, donde se estudian los primeros principios que rigen el pensamiento humano.
Se ignora así que el grado de madurez mental de los estudiantes universitarios hace que no puedan captar directamente los principios abstratos que dominan la realidad. Lo que pueden captar son las cosas concretas, y de ahí extraer las leyes generales.
La mejor forma de que los estudiantes aprendan cómo se aprende es haciendo que aprendan muchas cosas, y no tratando de enseñarles cómo es el proceso de aprender. La mejor destreza que pueden aprender para el trabajo es la de trabajar duro, y esto se les enseña haciéndoles trabajar duro.
Esto nos lleva es a concluir que el papel de los Estudios Generales o socio-humanísticas es menos importante de lo que hasta ahora se ha pensado

También podemos concluir que es mejor que los cursos de Estudios Generales deban ponerse al final del BAE y no al principio.( VER RAZONES APARTE)