Las tres fuerzas que mueven la Historia son las ideas, los intereses y la libertad

El núcleo del mensaje cristiano no es un código moral sobre cómo tratar bien a los demás. Es el anuncio de que el Dios de este mundo no quiere, como nosotros imaginábamos, recibir sino dar. Por eso creó al mundo y lo hizo bueno. Y como nosotros pecamos, envió a su hijo como víctima propiciatoria. En dos palabras: nos quiere. Esto es un cambio radical a la imagen de Dios que tenía el mundo Antiguo.
O sea que las buenas noticias (eu angelios, evangelio) que empezaron a proclamar los cristianos por el mundo son: El mundo es bueno porque un Dios bueno lo ha creado para manifestar su bondad. Ese Dios nos quiere a pesar de no cumplir lo que nos corresponde; y esto se ha demostrado al enviar a su hijo a cumplir nuestra parte. Esto se puede traducir como: Dios nos quiere a pesar de nuestros pecados. El mundo, la materia, es buena pues Dios la ha usado para encarnarse. Nosotros estamos llamados a ser como Dios, y para eso, lo que nos corresponde hacer es “dar” o mejor “darnos”. La primera parte de la noticia no hacía …

El amor a Dios no es el primero

Dios no es lo más importante que tenemos que amar (amor a uno mismo, a los demás, a las cosas, etc). El amor a Dios es lo que da sentido y proporción a todos los amores que hemos de tener para crecer.No es el primero de varios. Es único

No ideas falsas sino pobres

El conocimiento no es una luz que se recibe sino una luz que se da, que se pone en las cosas: una explicación. Por eso es siempre intencional.  El criterio para poder medir la verdad de una afirmacion es “cuánta realidad explica”. La afirmación que explique más de la realidad, esa es la más verdadera.  Por esto no debemos apresurarnos a calificar de “error” la idea de una persona: más bien lo que puede ocurrir es que “explica poca realidad”

Ley de gravedad de la caridad

El deber de la caridad es inversamente proporcional a la distancia a cada persona. Tengo que querer más a los más cercanos.

Poco es permanente en el Derecho

En el Derecho hay pocas cosas permanentes, porque lo estable es el orden de las cosas (la Naturaleza). El Derecho es una traducción de este orden natural a preceptos, a mandamientos que nos ayuden a dirigir nuestra conducta y a poder exigir a los demás el mismo comportamiento.