Platón, en pocas palabras

PLATÓN

Discípulo de Sócrates, vive en Atenas, nace en el 427 y muere en el 347 aC.

Clave Interpretativa de Platón

Algunos filósofos, principalmente los mejores, son pensadores que han descubierto una “clave interpretativa” de la realidad, que es una idea medular y simple que les ayuda a entender muchos aspectos muy distintos de la realidad. Son famosas las claves de algunos. Hegel descubrió que muchas cosas se explican con la “dialéctica” el paso de tesis-antítesis-síntesis. Leonardo Polo intuyo que la verdad se alcanza cuando se “abandona el límite mental”. La clave interpretativa de Aristóteles es aceptar que la realidad está compuesta de “materia y forma”. La de Descartes fue aceptar que el pensamiento era más real que la realidad “cogito ergo sum”.

Según esto, la “clave interpretativa” que estableció Platón consiste en aceptar que existen dos mundos, el mundo de la materia y el mundo de las ideas o formas. Y las cosas materiales no son más que reflejo de unas “formas ejemplares” que hay en el mundo de las ideas,  se explica, de forma pegajosa, en el famoso mito de la caverna. Se entiende con esto porqué se considera a Platón un idealista, porque piensa que la realidad está realmente más en el mundo de las ideas que en el de la sensibilidad.

Teoría de la Realidad (Teoría de las Formas)

Veamos cómo Platón llegó a esta idea medular, “clave interpretativa” de su filosofía.

Una intuición que han tenido muchas culturas es la de que existe otro mundo espiritual puro, y un mundo material impuro, que es en el que vivimos los hombres. Ya vimos cómo esta idea, la tuvieron, por ejemplo, los pitagóricos, que pensaban que las cosas de la Naturaleza son imitaciones imperfectas de unos números que existen, puros, en el mundo de las ideas. Y sabemos que Platón tuvo fuertes influencias pitagóricas.

Por lo tanto, podemos ver la “teoría de las formas” de Platón, como una síntesis de las principales ideas de su tiempo:

  1. a) la idea de Heráclito de que todo cambia y de que lo único cognoscible es el ser, que está más allá de lo sensible.
  1. b) la idea pitagórica de que las cosas de este mundo son una imitación de las cosas (los números) del mundo de las ideas.
  1. c) La idea de Anaxágoras de que el Nous,el conocimiento, es el que le pone orden, cosmos, al caos de lo sensible.
  1. d) la idea de Sócrates de que para entender algo, tenemos que entender la definición de ese algo, la forma más general  que haya de expresarlo.

Sabemos que el mismo Platón, más adelante se dio cuenta de que esta teoría de las formas tenía problemas. Pero lo cierto que con esta explicación del mundo a partir de otro mundo ideal, Platón abrió una puerta por la que muchos pensadores de todos los tiempos han buscado la verdad, como algo que no está en este mundo, de apariencias y cambio. Como botón de muestra tenemos a san Agustín, quien descubrió la unión entre la filosofía y la religión, e introdujo en ésta planteamientos platónicos que influirán, a través de Lutero, en toda la modernidad.

El alma humana en Platón

En la historia de las ideas, el concepto de “alma” tiene dos significados distintos:

  1. 1. alma como principio de vida: lo que distingue a un cadáver de un ser vivo; el aliento
  1. 2. alma como principio de humanidad, de racionalidad: lo que distingue a un hombre de un animal, el conocimiento racional

Platón, influido por el misticismo pitagórico, se decanta por la segunda: las almas humanas eran ideas puras que habitaban felices en mundo de las ideas, mundo presidido por la Idea de Bien. Por un pecado fueron arrojadas al mundo material, y encarceladas en un cuerpo. La unión del alma con el cuerpo es accidental, violenta, antinatural, como un carretero con su carroza (contrario a Aristóteles, quien pensará que el alma está naturalmente unida al cuerpo)

Para Platón, la capacidad de conocer que tienen los seres humanos se basa en que pueden vagamente recordar las ideas que vieron en su anterior vida en el mundo de las ideas.

En el caso del ser humano existen, sin embargo, tres almas:

  1. 1. el alma racional, que es la encarnación de una idea, como vimos
  1. 2. el alma irascible, que son las tendencias a superar los obstáculos
  1. 3. el alma concupiscible, que son las tendencias del hombre a conseguir lo que necesita.

El alma racional es la que nos hace hombres. Se encarga de controlar a las otras dos almas, como un auriga controla a los caballos de su carroza. El alma racional, por venir del mundo de las ideas, es eterna e inmortal, y está unida anti-naturalmente, accidentalmente, con el cuerpo.

Cómo organizar el estado

Hemos dicho de la “teoría de formas” fue la “clave interpretativa” de Platón. Esto significa que fue una llave para abrir otras muchas puertas, una herramienta de análisis que le sirvió para explorar otras muchas áreas del saber: arte, derecho, cosmología, psicología, retórica, pero sobre todo, sus teorías políticas han tenido una influencia decisiva, no solo ya en Occidente si no en el mundo.

Exploremos brevemente estas ideas políticas.

Lo primero y más importante que hay que decir de las ideas políticas de Platón es que son el resultado utópico de aplicar concienzudamente la razón (la lógica) para diseñar una comunidad humana, sin ninguna atención a lo que diga la tradición o el sentido común. Con esto en mente es que se entiende el por qué de muchas de las conclusiones, radicales y desconcertantes, a las que llega, y que haya sido etiquetado como fascista, comunista, utópico y otros calificativos fuertes. Además, la República, el diálogo donde Platón expone sus teorías políticas (además de otras, sobre todo psicológicas), está escrito al principio de la madurez de Platón, cuando Atenas vivía una época dorada donde todo parecía posible.

Para elaborar su teoría de cómo sería el estado ideal, Platón se basa en varios supuestos:

  1. 1. La finalidad del estado (quizás nosotros lo llamaríamos gobierno), como la de un hombre, es conseguir la justicia.
  1. 2. La polis, la ciudad (ahora diríamos, nación) es una institución de la naturaleza, es decir, natural, como lo es la familia, o la agricultura o el alma humana. Piensa, concretamente, que el Estado es un órgano, como lo es un cuerpo o el alma: un sistema de partes interrelacionadas, que se organizan para cumplir una función. Esta visión orgánica difiere radicalmente de la visión del gobierno que surgirá en la modernidad, desde Hobbes (+1679), que será “contractualista”: el estado surge de un contrato entre los ciudadanos individuales.

Gobernar la polis debe ser, para Platón, igual que gobernar un hombre: un hombre se hace justo cuando la razón gobierna sobre las otras partes del alma y del cuerpo; así mismo, una ciudad se hace justa cuando las partes más altas del alma gobiernan a las más bajas. El alma de un hombre, para Platón, no es simplemente el principio de vida, como en los animales, sino que es la dimensión racional que solo tiene el hombre. Esta razón es como un chispazo del mundo de las ideas que se ha alojado en los hombres. Nótese aquí la influencia pitagórica. El alma tiene tres partes: la razón, que es la facultad de captar las ideas; la fortaleza, o la capacidad de esforzarse para superar los problemas y el apetito, las necesidades básicas del individuo.

Por lo tanto, si se gobierna a una ciudad como se gobierna a un ser humano, la polis debe estar dividida en unas clases sociales:

  1. 1. Gobernantes, los filósofos que conocen la verdad
  1. 2. Guerreros, que usan de la virtud de la fortaleza para defender la polis
  1. 3. Trabajadores, que producen los bienes que todos necesitan.

Estas clases, que no se definen por nacimiento sino por capacidad, ejercen cada una su función armónicamente con las otras, como haría un cuerpo. Como consecuencia lógica de su sistema de pensamiento, los que tienen que mandar en un estado son los filósofos.

También, en congruencia con sus otras teorías, Platón cree mucho en la educación y en la capacidad de poder moldear al ser humano casi ilimitadamente, en parte porque la virtud se adquiere, como aprendió de su maestro, simplemente con la razón.

Debido a esta confianza extrema en la razón, y en la educación, llega Platón a las consecuencias más llamativas y famosas de su propuesta política. Hay que educar desde niños a los que van a ser gobernantes y guerreros (cualquiera que tenga condiciones, no  linaje, sea hombre o mujer) en un régimen espartano: nadie vivir con sus padres ni con sus hijos, para no tener dobles lealtades, no tienen propiedad privada, para no corromperse, se censurará con cuidado lo que estos estudiantes van a leer, para que maximizar su educación.

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