La riqueza se produce cuando transaccionamos, cuando ofrecemos algo en intercambio. La riqueza se pierde cuando no intercambiamos, por miedo al futuro o al otro.

"Declarar" austeridad como política, genera desconfianza en el futuro, ya que se no se espera ni más consumo ni más inversion. Y esta falta de esperanza mata el desarrollo.

La auteridad (tratar de consumir lo mínimo necesario para alcanzar los objetivos) hay que vivirla siempre, pero no hay que decretarla casi nunca.