¿Qué es la ética? Virtudes humanas

Desde que, al final de la edad media, la moral se desvinculó de la religon, se han buscados distintos repuestas a la pregunta de por qué tengo que portarme bien.

 

Ha triunfado -entre la gente con alguna fe- la visión protestante de que la ética consiste unas normas que uno tiene que cumplir si uno quiere llegar al Cielo. La ética sería como un estándar mínimo de comportamiento para uno salvarse.

Estos estándares de comportamiento serian como unas normas legales, que significa, decretos de una voluntad, algo que viene de fuera de nuestro ser. Como, por ejemplo, a Dios se le ocurrió decir que el homosexual no puede entrar en el reino de los cielos, pero podría haber dicho cualquier otra cosa, según esta vision. Se empezó a hablar entonces más de salvación que de santidad como el fin de la vida cristiana.

Pero la verdad es que la moral es más un florecimiento intrínseco del alma humana. Intrínseco significa exigido por su propia naturaleza, no decidido por una voluntad extrínseca.

Esto implica que vivir la ética consiste en SER CADA DÍA MEJOR PERSONA, tener cada día el alma más grande. Esto se reduce en crecer cada día en las virtudes.

Tenemos que ser cada día mejor persona ¿Cómo se mide el tipo de persona que yo soy? Por las repuestas habituales que yo doy a los distintos estímulos. (poner ejemplos)

El conjunto de todos estos hábitos es lo que se llama Personalisad.

La mayoría de estas respuestas habituales de cada uno de nosotros está determinado por nuestro cuerpo o nuestro alambrado nervioso. Es lo que se llama el temperamento, el fundamento biológico de nuestra personalidad.

Pero es importante tener en cuenta que el temperamento no tiene valor moral, porque son respuestas dadas “antes de” mi libertad, antes de mi decisión voluntaria.

Lo que si tiene valor moral, es decir, lo que nos hace más grandes o más chiquitos espiritualmente, son las respuestas que nosotros demos a estos impulsos del temperamento.

Con esto hemos establecido qué es la vida ética. es mucho más que no portarse mal, según unas normas. La vida ética un ser cada vez mejor según un fin. Contrario a la vision kantiana de la moral, las normas son secundarias a la ética. Lo primario es el fin: a dónde tenemos que llegar es lo que determina cómo tenemos que comportarnos.

Una vez que hemos establecido que la moral es más una llamada al crecimiento a la excelencia que unos límites del comportamiento, vamos a plantearnos la AVENTURA DE VIVIR.

Todos los seres humanos estamos llamados a (estamos diseñados para) crecer, para ser cada día mejores.

Tenemos que preguntarnos en este retiro, qué yo tengo que hacer para ser mejor. Tenemos que salir de aquí con la ilusión de ser cada vez mejores, más virtuosos, más santos.

Hemos visto en este retiro muchas virtudes en las que podemos ir creciendo: fe, esperanza caridad, devoción, amor a la humanidad de Cristo.

Pero antes de vivir estas virtudes que hacen referencia a Dios, hay que luchar por vivir las virtudes que nos hacen sencillamente mejores seres humanos, más armónicos con nuestra propia naturaleza, para posibilitar que esta personalidad sea capaz de Dios.

¿Cómo se concreta esto? ¿En qué tengo que luchar? En las virtudes humanas.

Las virtudes que nos hacen cada vez más armónicos y con los demás: la buena Educación, la alegría el optimismo, la empatía o misericordia, la compasión, la lealtad, la sinceridad.

Las virtudes que nos hacen un instrumento más apto para nuestra misión: la reciedumbre, la constancia, la moderación, la valentía

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