Quién inventó las normas morales

Queremos responder a la pregunta quién ha decidido qué comportamientos son aceptables y cuáles no. ¿Quién decidió que un hombre no se puede casar con su hermana ni con otro hombre? ¿Por qué todas las sociedades de la historia han aceptado esto? ¿Quién decidió que el adulterio o el robo eran inaceptables? La mayoría de los animales viven de coger lo que no es suyo ¿por qué el hombre no puede?.

¿Por ser una pregunta tan básica, casi todos los pensadores de todos los tiempos han aportado alguna respuesta a la pregunta sobre el origen de la moralidad.

Todas las respuestas que se han dado pueden clasificarse en tres grupos: los dioses, los hombres, la naturaleza, es decir:

a) los hombres: para organizar su vida en sociedad, se han puesto de acuerdo en qué se va a permitir y qué no.

b) los dioses: por ser los que mandan, han decidido qué se puede hacer y qué no.

c) la naturaleza de las cosas: el hombre y el universo tienden a un fin, hacia su realización, y son buenas las cosas que llevan al hombre hacia su fin, y malas las que lo apartan.

A) La hipótesis de que los hombres son los que deciden las normas morales se ha extendido sobre todo en la Modernidad, desde la Ilustración. Se puede decir que “el pacto social” y el positivismo son fruto de este pensamiento.

B) La hipótesis de que los dioses son los que deciden lo que está bien, es muy antigua, aunque ya los griegos intuyeron la hipótesis de la naturaleza. Esta hipótesis es la que sigue el Islam y el protestantismo. La voluntad de Dios no está sujeta a ninguna restricción, porque él es soberano. De hecho, el puede excusar a algunas personas de las normas morales generales, como de “no matar”. El protestantismo piensa que lo primero en la religión es la Biblia que es la voluntad de Dios, que crea las normas morales. Por ejemplo, la prohibición de la homosexualidad nace de que Dios la prohibe en el Levítico. Si Dios hubiera querido limitar la prohibición a la homosexualidad entre parientes, pues la homosexualidad estaría bien.

c) la hipótesis de que la naturaleza decide qué está bien, ya fue intuida por Sócrates y Aristótles. Y esto es lo que cree la Iglesia Católica. ¿Cómo es esto? Esta hipótesis postula que en el hombre y en la naturaleza hay un diseño que tiende hacia un fin y que “lo correcto”, “lo moral” consiste en dirigirse hacia ese fin. Los animales y las plantas tienden a su fin “necesariamente”, sin poder evitarlo. El hombre tiende a su fin, pero “libremente”: tiene que querer, si no quiere no lo hace.

 

Desde el siglo 17 la visión cristiana del mundo entró en crisis. La cencia empezó a dibujar un mundo que contradecía en muchas cosas a los que decía el cristianismo:

-la tierra no es el centro,

-el hombre no es m;as que un animal sofisticado;

-el futuro está determinado por el pasado: no hay libertad, y por lo tanto no hay pecado;

-el mundo se explica muy bien con las leyes naturales (no necesitamos la hipótesis de Dios),

-el universo es eterno e infinito: no creado.

La reacción de la gente ha sido poner a la religión como una vivencia interior y subjetiva. De ahí nació el relativismo.

Cuando, en el siglo 17 entró en crisis la cosmovisión aristotélica, también entró en crisis la hipótesis “teleológica” o “finalista”: que hay una finalidad en todo actuar.

Desde mitad del siglo 20 la ciencia empieza a dibujar un universo menos mecánico y más orgánico: con un comienzo, con un final, con una evolución, con capacidad para auto-organizarse. En definitiva, con una inteligencia built-in.

Todo esto apoya a la teoría de que la moral está basada en “la biología”, en la naturaleza.

Por esto creemos que es la moral es objetiva y comunicable

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