Posts

Deja ya de buscar la Felicidad

Abre tus ojos y mira a la vida de las personas que han hecho bien a su alrededor. Piensa si esas personas se “sintieron” felices la mayor parte de su vida. O imagina que esas personas dejarán de hacer algo porque no se sienten felices con eso. Piensa, imagina, y olvídate de buscar la felicidad.

In animals, fate = destiny

Destiny: the place in the Universe where you are meant to be.

Fate: forces of Nature and History that push you toward a place.

Humans are not fated to their destiny, for the destiny is a calling, no a force. They have to respond to this calling, for they have the glory, and the burden, of freedom.

Fate carry you 95% of your way; but, then, you have to choose, among the few options left by Nature to your own will and freedoom.

Adam Smith’s butcher was not human

Adam Smith famously said that he “does not expect his dinner from the butcher benevolence but from his regard to his own interest”.

On saying so, he is opposing two major human drivers: our love for ourselves and our love for others. With this, he consecrated a false anthropology as the basis for economic science.

But, as ecology and evolutionary biology have most recently taught us, our interest for ourselves and our interest for others are part of a continuum to ensure the Evolution, and maximize the deployment of Nature. No oposition, but complementarity.

Based on a false anthropology, no wonder Economics can bear no real fruit.

No busques la felicidad

La felicidad es una cierta plenitud de vida que posee una persona cuando percibe que está “en su sitio”: siendo quien tiene que ser y haciendo lo que tiene que hacer, en este momento. Esta plenitud se percibe con un cierto convencimiento en la razón, y una paz en el corazón.

Es un mecanismo de refuerzo que tiene la Naturaleza (i.e. la Providencia) para indicarnos que “vamos bien”, y animarnos a seguir.

Por esto, no tiene sentido buscar, por sí misma, la felicidad, el sentimiento positivo. Lo que hemos de buscar es “estar en nuestro sitio; hacer lo que nos toca”. La felicidad vendrá como consecuencia

El secreto del éxito: cómo crecer

Hay dos formas de crecer:

1. Poner dentro de mí cosas que estaban afuera: tener más cosas: comer y poseer. Es el crecimiento material.

2. Poner fuera de mí las cosas que llevo dentro: hacer más, mejorar mi entorno. Es el crecimiento espiritual.

Dios se “desarrolla” hacia afuera: por eso crea, sin necesidad.

El hombre tiene que desarrollarse en una dialéctica: primero hacia adentro (teniendo) y luego hacia afuera (haciendo).

Por especialización evolutiva, los hombres tienen más habilidad motora que las mujeres (puntería, reflejos, estimación de distancias, orientación). Sin embargo, las estadísticas reflejan que los hombres tienen más accidentes de tránsito. Moraleja: conocer una limitación puede llevar a compensarla.

No se puede saber quien vale más, si un anciano o un niño: las jerarquías humanas, y en general, las orgánicas, no son lineales ni piramidales. En algunos aspectos somos más y en otros menos que otros.

El compararse con otros no tiene sentido. Sólo tiene sentido el compararse con la vocación, con el camino vital de cada uno. Así es que sabremos si estamos bien o no.

El dolor, en los seres vivos, es una señal que envía la Naturaleza para indicarles que está habiendo un alto y peligroso consumo de energía. Pero para un ser vivo, que lucha continuamente contra la entropía, altos consumos de energía son lo normal, no la excepción.

La psicología ha descubierto que la belleza está asociada a la percepción de simetría. La física ha descubierto que la simetría es el constituyente más fundamental de la Naturaleza. La biología ha descubierto que el papel de la belleza es atraernos hacia la reproducción: movernos a vivir y a pasar vida.

Luego la belleza es una cierta curvatura que tiene la realidad para llevarnos a nuestro fin, a nuestra felicidad.

En este sentido, la belleza es un  valor comparable a la verdad. No es un valor accesorio “estético” en el sentido de ser como un adorno, algo superficial. La verdad es que, si algo no es bonito, tiene la obligación de serlo.

La felicidad es un mecanismo que tiene la Naturaleza para indicarnos que estamos en el lugar correcto y haciendo lo que nos corresponde.

Para los animales, esta señal de la Naturaleza equivale a sentirse bien: satisfacer sus instintos

El hombre en un animal cuyos instintos no están perfectamente acoplados. El hueco que queda entre ellos y la acción es lo que llamamos “libertad”.

Por lo tanto, en el hombre la felicidad no se corresponde con el “sentirse bien” sino que necesita también satisfacer su conciencia, para saber que está en el lugar adecuado, haciendo lo correcto.