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Los nuevos moralismos

La Modernidad trajo consigo una relativización de la moral. Por ser esta época una entronización de la individualidad, se hace más difícil afirmar que algo está mal o bien para todos.

Sin embargo, desde los 1990s están apareciendo unos nuevos moralismos, unas normas de carácter público, que imponen comportamientos como la tolerancia, o el respeto por los animales, o el respeto por las minorías.

Estos nuevos moralismos tienen, como los viejos sus propias inquisiciones, en las redes sociales; y se apoyan en un serio convencimiento de que son universalmente válidos.

¿Por qué ocurre algo así, que parece tan fuera de tiempo? ¿Un moralismo en pleno siglo 21? Es que los relativismo más acérrimos suelen tener un solo absoluto: que todo es relativo; que solamente cada persona decide lo que está bien para ella. Y es pecado el decir nada en contra de esta creencia. Y esto sí es un moralismo a la vieja usanza, con sus brujas y su cacería.

Why not to do something we can

In Modernity, as ‘making’ is the ultimate goal of humankind, it is difficult to put a limit on any production. This is why we have, for example,  developed weapons that can destroy our planet, several times, when once is enough.

And now comes the turn of all the genetic manipulation that we can do: produce the dream baby for every woman , with pre-selected skin and eye color, and smile size.

But should we do it just because we can?

To prevent this, we must, previously, change our mentality, and acknowledge that  production is for living, not the other way around. But to dethrone ‘production’ we must finally dethrone ‘power’ as the ultimate measure of plenitude. And this would mean getting rid of Modernity, the lenses that, presently, we use to see the world.

Virtue in ancient Greek was “areté” a force to aim for excellence. Justice (“diké”) was the natural order of things. One could not survive without the other.

It made no sense to be excellent, as in Modernity, by specializing and, because of that, quiting your place in cosmos: by being a super-performer and abandoning your family or civil duties.

Excellence is not climbing to the highest social place, but performing the most you can from your position in live.

In liquid times, like Modernity, people who perform, consequently do climb. But this is an accident, not the essence of excellence.

¿Quién decide qué está bien o mal: Dios, los hombres o la Naturaleza?

¿Por qué decimos que una acción es buena o mala? Todas las explicaciones que se han dado en la Historia se reducen a tres: porque así lo decide  uno de estos tres árbitros: o 1) Dios, o 2) los hombres, o 3) la Naturaleza.

La mayoría de las religiones votan porque Dios decide lo que está bien. La Modernidad apostó que son los hombres quienes deciden esto. El catolicismo, junto con el mundo clásico, todavía apuestan a que lo bueno está inscrito en la Naturaleza.

La verdad de la mayoría de las ideas humanas es relativa, es decir, depende de las circunstancias, de otras verdades.

Sin embargo, cuanto más generales son las afirmaciones, menos relativas se hacen. Ejemplo de ideas generales son  “haz el bien y evita el mal”, “no matarás”.

Son pocas las verdades absolutas, pero, sin ellas, una comunidad humana no puede sobrevivir, porque son las que iluminan, sin llegar a determinarlas, todas las decisiones morales de las personas.

Why not to do something we can

I n Modernity, as ‘making’ is the ultimate goal of humankind, it is difficult to put a limit on any production. This is why we have, for example,  developed weapons that can destroy our race, several times, when once is more than enough.

And now comes the turn of all the genetic manipulation that we can do: produce the dream baby for every woman , with pre-selected skin and eye color, and smile size.

But should we do it just because we can?

To prevent this, we must, previously, change our mentality, and acknowledge that  production is for living, not the other way around. But to dethrone ‘production’ we must finally dethrone ‘power’ as the ultimate measure of plenitude. And this would mean getting rid of Modernity, the lenses that, presently, we use to see the world.

no pienses en las consecuencias

La Modernidad, como una nueva forma de ver el mundo, implicó una nueva ética, un nuevo fundamento para decidir qué está bien o mal.

La ética moderna, por ser mecanicista, está basada en las consecuencias: los efectos de los comportamientos.

Pero éste no es un buen fundamentó: las conductas son buenas si se ajustan al orden natural. Olvídate de las consecuencias

¿Es moral presentar una realidad más bonita de lo que en realidad es?
Un defecto de la Modernidad es el “reduccionismo”: pensar que la verdad de las cosas está lo que esas cosas son por dentro, en su “interioridad”. Y, tapar o pintar, esta interioridad es juzgado como ‘falta de autenticidad’.

Pero resulta que, la verdad de la cosas viene dada, no solo por sus componentes, sino sobre todo, por el “lugar” que ocupa la cosa en el Sistema, es decir, por el ‘papel’ que les ha tocado vivir. Para la mayoría de la mujeres, su verdad, su autenticidad, es maquillarse.

Excellence is vicious ...if out of proportion

Virtue in ancient Greek was “areté” a force to aim for excellence. Justice (“diké”) was the natural order of things. One cannot survive without the other. It makes no sense to be excellent by specializing and quitting your place in cosmos: to be a super-performer by abandoning your family or civil duties.

La moral es para animales

La moral no es lo más grande para el hombre. La moral es tan solo la ecología de los animales libres. Es la forma en la que el hombre se tiene que comportar para conservar su ecosistema.

Pero el hombre está llamado a cosas más grandes que a portarse bien (no robar, no mentir) para mantener un sistema. El hombre está llamado a ser hijo de Dios. Y para esto, portarse bien es tan solo un primer paso.