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Cómo se relaciona el hombre con la realidad

Cómo se relaciona el hombre con la realidad

El hombre se relaciona con la realidad de tres maneras:

  1. Usándola, para vivir, como cualquier ser vivo;
  2. Queriéndola, con la voluntad, para hacerla mejor;
  3. Conociéndola, con la Inteligencia, para entenderla, para extraer el mensaje que tiene.

CONOCIENDO:

El conocimiento se puede dividir en:

  • Teórico:  su finalidad es entender la realidad.
  • Práctico: su finalidad  es encontrar el bien. El fin está en la misma acción (praxis): hacer lo correcto.
  • Productivo: su finalidad es manipular la realidad. El fin de la acción está fuera de la acción (poiesis): en conseguir algo, un producto.

El conocimiento productivo (arte) se divide en:

  1. Bellas Artes: Producir cosas bella
  2. Técnica: Producir cosas útiles, crear riqueza

La producción de cosas útiles, a su vez, se divide en:

  1. Ingeniería: manejo de sistemas mecánicos o muertos. Aquí existen reglas definidas para conseguir resultados, porque brega con sistemas mecánicos, lineales.
  2. Gerencia: manejo de sistemas complejos, en el sentido de ‘no lineales’, incluyendo el comportamiento humano. No existen reglas definidas para, por ejemplo, convencer a personas, motivar a empleados, etc, porque brega con sistemas vivos, colectivos  o individuales

AMANDO:

Amar la realidad es moverse hacia el bien que hay en ella. En esto consiste la vida moral.

Existen tres niveles de amor:

Amor de utilidad: amar a algo por por el bien que me produce: por su utilidad o su belleza.

Amor de igualdad o amistad: amar a alguien por que se parece a mí

Amor de caridad: amar a alguien porque quiero hacerle feliz

El destino del hombre es crecer lo más posible. Esto se hace: conociendo la verdad y amando el bien.

No confundas teleología con teología

No confundas teleología con teología

Para explicar el mundo, Aristóteles descubrió un esquema que le ayudó mucho: el supuesto de que todo lo que hace la Naturaleza lo hace por algo: teleologia ( telos : fin;  logos : razón).

Al comienzo de la modernidad, siglo 16, este esquema fue desechado, porque sonaba demasiado religioso (el Cristianismo identificaba a ese fin con Dios). Así nació la ciencia moderna.

Pero, desde Darwin para acá, el modelo teleológico va teniendo cada vez más poder explicativo.

Yo animaría a los científicos y pensadores a liberarse de estos miedos. Se puede reconocer una finalidad en la Naturaleza sin tener que reconocer, si no se quiere, a un Dios detrás de ella. Bastaría con afirmar que la finalidad no se la ha puesto nadie, sino que es como está hecho nuestro universo: con forma tendencial.

De esta forma se podría recuperar la teleología, la finalidad, sin la cuál se hace tan artificiosa la explicación de la vida y la evolución.

Luego, que los filósofos se encarguen de buscar el origen de la finalidad, como han hecho con el origen del ser. Pero por lo menos, que la Ciencia se quite sus gríngolas y miré la realidad sin miedos.