We are outliving our brains

We are outliving our brains

We are investing so many resources in keeping our health, that we have managed to make our bodies  outlive our brains. Scores of people, then, spend their last years brainless. The most natural and logical solution is not to eliminate them, but to reduce our consumption of health care.

We are outliving our brains

We are outliving our brains

We are investing so many resources in keeping our health, that we have managed to make our bodies  outlive our brains. Scores of people, then, spend their last years brainless. The most natural and logical solution is not to eliminate them, but to reduce our consumption of health care.

El opio es la religión del pueblo

El opio es la religión del pueblo

En el siglo 19 Marx temía que el pueblo no luchará debido a estar adormecido por la religión. En el siglo 21 parece más bien que el adormecimiento del pueblo, real y constatable en Occidente, está viniendo, sobee todo, por haber adoptado como Religión Suprema, el “sentirse bien”, en todo, a cualquier precio, incluso el de narcotizarse

Why not to do something we can

Why not to do something we can

In Modernity, as ‘making’ is the ultimate goal of humankind, it is difficult to put a limit on any production. This is why we have, for example,  developed weapons that can destroy our planet, several times, when once is enough.

And now comes the turn of all the genetic manipulation that we can do: produce the dream baby for every woman , with pre-selected skin and eye color, and smile size.

But should we do it just because we can?

To prevent this, we must, previously, change our mentality, and acknowledge that  production is for living, not the other way around. But to dethrone ‘production’ we must finally dethrone ‘power’ as the ultimate measure of plenitude. And this would mean getting rid of Modernity, the lenses that, presently, we use to see the world.

Lo Positivo incluye lo Normativo
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Lo Positivo incluye lo Normativo

David Hume (+1776) propuso la separación de la realidad en dos planos: lo que las cosas son (lo positivo) y lo que las cosas deben ser (lo normativo). La Ciencia sería el árbitro de lo positivo y la opinión de lo normativo.

Esta distinción es engañosa. La forma en que las cosas son (positivamente) condiciona lo que deben ser. El humano carga a sus crías, por ejemplo, porque está inscrito en su naturaleza. El abandono es malo no por una opinión mayoritaria, sino por ser antinatural.

La consecuencia de este rompimiento, entre el ser y el deber ser, fue la negación del fundamento positivo (biológico) del “deber ser”. Y esto acabó relegando los criterios de comportamiento (lo ético, qué es lo que está bien) al subjetivismo de la opinión.

Liberalismo: en el corazón, no en la ley

Liberalismo: en el corazón, no en la ley

El ideal liberal consiste en que cada uno viva su vida sin que nadie de fuera le diga si está bien  o mal: casarse con quien sea, tener hijos solo si se quiere,  tomar la substancia que quiera, etc.
Podemos intuir que hay algo de bueno que subyace en esta idea de defender un cierto auto gobierno personal.
Lo que, en mi opinión, no es bueno, es plasmar este ideal en leyes::regular nuevos tipos de matrimonios, o legalizar sustancias psicodélicas.  Las leyes son, por definición, la plasmación por escrito de los ideales de una comunidad (no se mata, no se roba). Las leyes bregan con conductas “generales”, no concretas.
Y el liberalismo nace, precisamente, como una denuncia contra la limitación de esas normas generales: estas normas ideales no pueden recoger la variedad de matices que tienen los comportamientos concretos. Las leyes no sirven para valorar toda la complejidad del comportamiento humano. Sin embargo, esta complejidad ha de considerarse para hacer Justicia en cada caso. Aquí descansa la validez del planteamiento liberal.
Pero si se pretende LEGISLAR el liberalismo, se le mata, por contradicción. Si tratamos de expresar como leyes todas las conductas “alternativas” a las ideales (distintos tipos de uniones maritales o de substancias permitidas), matamos lo liberal del liberalismo.
No matemos lo bueno de este ideal. Dejemos que las leyes se usen para marcar las conductas ideales (“preferimos que en nuestro pueblo los matrimonios no se divorcien”) y dejemos las conductas reales como parte de la vida social, no de sus leyes.